Tuesday 06 de December de 2016

UAZ: reforma sin responsables

Miguel G. Ochoa Santos      23 Mar 2014 20:10:06

A- A A+

Compartir:
Es claro que la crisis de la UAZ no es pasajera, mucho menos coyuntural. La solución de fondo poco tiene que ver con la obtención de recursos monetarios, ya que éstos seguirán agotándose periódicamente. Ningún gobierno entregará a la institución una abultada cantidad dineraria sin pedir a cambio algunas medidas restrictivas. Solo los profetas y merolicos de la ilusión pueden seguir intoxicando a la comunidad universitaria con la insulsa cantinela de la autonomía radical.

El meollo del problema es otro. La UAZ debe abandonar el modelo de funcionamiento que ha prevalecido durante muchos años, centrado en el quehacer político y la gestión burocrática. Concebirla como un espacio de poder ha llevado a la ruina tanto su vida interna como la vitalidad académica. En este ecosistema de poder, no llegan a los cargos más altos quienes han destacado por sus méritos docentes, profesionales y de investigación.

La UAZ no ha podido ser dirigida en los últimos años por líderes cualificados, sino por políticos que se han servido de ésta para conquistar posiciones estratégicas en el ajedrez del poder y obtener jugosos dividendos, así como sustanciales privilegios.

Bailar al son de los planificadores gubernamentales ha sido su mayor gracia. Pero ningún proyecto original han producido, porque el saco de sus conocimientos es exiguo, y en el horizonte de sus expectativas pragmáticas una institución crítica y productiva no tiene cabida.

Esta crisis reciente es una expresión lastimosa y decadente del sistema hasta hoy imperante. Es más aguda porque la conducta locuaz y delirante del anterior gestor administrativo no tuvo límites. Dispuso de los recursos universitarios propios y ajenos sin control alguno. Solo sus feligreses y algunos despistados le han comprado el discurso de héroe municipal, salvador de la UAZ, mientras que por el lado de las responsabilidades pocos lo han encarado sin tapujos y con real indignación.

Bajo estas consideraciones, me parece que en las peticiones de renuncia del actual rector hay algo que no encaja. No solo es indudable que la reforma es necesaria, sino que debe ser radical para romper la espina dorsal del sistema de dominio político que ha impedido la construcción de una universidad digna y luminosa. Pero cómo podría pedírsele a un rector que abandonase el cargo, cuando la carga agobiante y onerosa que le dejaron como herencia es imposible de eliminar rápidamente: ¡un mil millones de pesos!

​La cuantiosa deuda no es un chiste, ni algo que debiese tomarse a la ligera, sobre todo cuando el responsable del descalabro recorre con absoluta impunidad las instalaciones de la UAZ. Necesitamos una universidad dirigida por líderes académicos, no por mercachifles políticos.




Comentarios
No existen comentarios aún
Accesa o regístrate para poder comentar

Lo más leído
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 20.56
Venta 21.06
€uro
Compra 22.14
Venta 22.64

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad