Saturday 03 de December de 2016

La esperanza, un impulso para vivir

José Manuel Félix Chacón      22 Oct 2013 20:10:05

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Hoy es preciso fijarse en estas palabras de Jesús: “Sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran” (Lc 12,36). ¡Qué alegría descubrir que aunque sea pecador y pequeño, yo mismo abriré la puerta al Señor cuando venga! Sí, en el momento de la muerte seré yo quien abra la puerta o la cierre, nadie podrá hacerlo por mí.

Persuadámonos de que Dios nos pedirá cuentas no sólo de nuestras acciones y palabras, sino también de cómo hayamos usado el tiempo.

Estar en la puerta y con los ojos abiertos es un planteamiento clave y a mi alcance. No puedo distraerme. Estar distraído es olvidar el objetivo, querer ir al cielo, pero sin una voluntad operativa; es hacer pompas de jabón, sin un deseo comprometido y evaluable. Tener puesto el delantal significa estar en la cocina preparado hasta el último detalle. Mi padre que era agricultor decía que no se puede sembrar si la tierra está "enfadada"; para hacer una buena siembra hay que pasearse por el campo y tocar las semillas con atención.

El cristiano no es un náufrago sin brújula, sino que sabe de dónde viene a dónde va y cómo llegar; conoce el objetivo, los medios para ir y las dificultades. Tenerlo en cuenta nos ayudará a vigilar y a abrir la puerta cuando el Señor nos avise. La exhortación a la vigilancia y a la responsabilidad se repite con frecuencia en la predicación de Jesús por dos razones obvias: porque Jesús nos ama y nos “vela”; el que ama no se duerme. Y, porque el enemigo, el diablo, no para de tentarnos. El pensamiento del cielo y del infierno no podrá distraernos nunca de las obligaciones de la vida presente, pero es un pensamiento saludable y encarnado, y merece la felicitación del Señor: Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos!.

Hoy vivimos tiempos nuevos, tiempos en los cuales las generaciones contemporáneas viven al día, hoy todo es desechable, la comida es rápida, todo está listo para cocinarse, hoy en día vemos las cosas y decimos que todo depende con el cristal con el que se mire, y así podemos llegar una fe de acuerdo a mis necesidades, y a propósito me encontré por ahí esta reflexión que quiero compartir con ustedes mis amables lectores:

El negativo es:
Siempre una parte del problema.
El positivo es:
Siempre una parte de la solución.
El negativo:
Siempre tiene una excusa.
El positivo dice:
Permíteme hacerlo por ti.
El negativo ve un problema:
En cada respuesta.
El positivo ve una solución:
En cada problema.
El negativo ve siempre oscuridad:
En medio de la luz.
El positivo ve siempre luz:
En medio de la oscuridad.
El negativo dice:
Puede ser posible, pero es muy difícil.
El positivo:
Construye su destino.
El negativo:
Complica lo posible.
El positivo:
Nunca pierde.
...... y si Dios está con nosotros, ¿por qué ser negativos?
 




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