Monday 05 de December de 2016

Mi delito... negarme

Ivonne Nava García      21 Jun 2014 20:00:06

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La encontré nomás con la ropa de adentro puesta. Me dijo que si no me gustaba así, que mi
vieja ya iba a parir y que de seguro traía ganas. Le dije que se vistiera y que se largara como pudiera, que no la iba a llevar. Me dijo que me iba a arrepentir, que ningún canijo la despreciaba Ivonne Nava García

Un hombre dice ser acosado por su cuñada. Durante dos años, esta mujer le insinuó e inclusive le llegó a lanzar directas sobre su enorme atracción hacia él. Sin embargo, él se mantuvo en su postura firme de ser fiel a su esposa. Aun con esto, terminó enfrentando un proceso penal.

La primera vez
“Fue como una semana después de que me casé con su hermana. Estábamos en una convivencia familiar en el rancho de unos tíos. Matamos un cochino, porque era el cumpleaños de mi tía. Andábamos echándole (tomando). Yo no andaba muy borracho porque también estaba la familia de mi esposa. La verdad sí le da a uno vergüenza con los suegros.

"En esas estábamos cuando se acabó el vino y los refrescos y me dijeron que si traía más de Trancoso. Les dije que sí y mi cuñadilla, que para ese entonces tendría como 16 años, me dijo que ella iba conmigo. Le dije a mi mujer que si no iba y me dijo ‘vayan ustedes’. Agarré mi troca y nos fuimos. Se hacen como 15 minutos para llegar al expendio.

“En el camino, me empezó a sacar plática de mi relación con su hermana, que si nos llevábamos bien y me preguntó que si tenía relaciones sexuales diario con ella. Le dije que mejor le preguntara a ella esas cosas y se empezó a reír. Ya de regreso se sentó en medio, junto de mí.

“Le dije ‘hágase p'allá, que no me deja manejar’; me respondió que no cabía, que iban los refrescos. Así la dejé. Cuando agarré terracería me empezó a acariciar la pierna. Me saqué de onda y le dije que se estuviera quieta. Se volvió a reír y dejó de hacerlo. Llegamos al rancho y ella me veía y se reía. Pensaba que estaba loca”.

Insistente
“Muchas veces se portaba así, yo la miraba que me coqueteaba mucho, me abrazaba y siempre quería estar cerca de conmigo. Un día le dije a mi mujer que calmara a su hermana, que no la quería poner en su lugar. Me dijo ‘ella es así, muy cariñosa con todos’, pero yo no me sentía nada a gusto con esa situación.

“Un día que mi señora se fue al rosario a las 7, llegó a la casa, que según, a buscarla. Ella ya sabía que no estaba, me dijo que yo le gustaba mucho y que no importaba que fuera de su hermana, que al cabo ella no era vieja pa’ mí. Me dijo que así panzona ni servía para mujer. Lo dijo porque mi señora estaba embarazada.

“Así me seguía diciendo cosas. Me daba coraje porque yo quiero a mi esposa y esa muchacha estaba loca. Un día me fue a buscar al rancho. Andábamos en la pizca del chile y llegó hasta los sembradíos y me dijo que si no le daba un rait. Le dije que no podía, que estaba trabajando, que se esperara hasta que saliera o que se fuera.

“Se esperó, me dijo que si le daba las llaves de mi troca para irse ahí. Se las di con tal de que no estuviera fregando ahí. Ese día yo pensaba que me la iba a poner en su lugar, porque ya se me hacía mucho y yo no quería broncas con mi señora ni con la familia de ellas.

“Cuando llegué a la troca, la encontré nomás con la ropa de adentro puesta. Me dijo que si no me gustaba así, que mi vieja ya iba a parir y que de seguro traía ganas. Le dije que se vistiera y que se largara como pudiera, que no la iba a llevar. Me dijo que me iba a arrepentir, que ningún canijo la despreciaba”.


Pésimo desenlace
“Le dije a uno de mis carnales lo que había pasado. Me dijo que no le hiciera caso, que qué me podría hacer. Al fin, de la familia nos volvimos a topar en otra fiesta. Ese día ella estuvo tomando y sus papás la regañaron. Para mi mala suerte, mi suegro me dijo que la llevara para la casa. Le dije que no quería dejar sola a mi mujer porque no fuera a ser que ya le tocara su parto. Me dijo que él me la cuidaba.

“La subieron a la troca y nos fuimos. En el camino se quitó las botas y las aventó por la ventana de la troca. Dijo que tenían lodo. Se reía como loca. Llegamos a su casa y le dije ‘ya bájate’. Como iba descalza no quería y me decía que la cargara. Le dije que estaba loca, que ella estaba así por su gusto.

“Me esperé a que se metiera a la casa y me tenía que llevar de adentro unas cosas que me encargó mi suegro. Era una montura para un caballo y unas pacas de pastura. Me metía a la casa para sacar esas cosas y ella empezó con su molestadera. Se me colgó del cuello y me decía que la besara. Yo la aventé. La sujeté de las muñecas y le dije que se calmara, que no quería que me siguiera molestando.

“Se empezó a quitar la ropa. Yo agarré la montura y me salí. Cuando volví por la pastura, la vieja me decía que lo hiciéramos, que nadie se iba a enterar. Estábamos forcejeando, en el cuarto donde guarda la pastura mi suegro. Y no supe cómo, pero me caí. Se me trepó encima y yo la quité de las piernas, con mucha fuerza.

“Y sí reconozco que le pegué en la cara, pero yo nunca abusé de ella. Solo la aventé y le pegué una cachetada para que ya se calmara. Saqué la pastura y me fui de ahí. Cuando llegué, regresé a la fiesta. Les dije que su hija estaba muy necia y que ya no me anduvieran poniendo a cuidarla. Nada más se rieron”.

La acusación
“Dijo que cuando la llevé a su casa yo le aventé las botas a la carretera para que no pudiera irse corriendo, que se las quité a fuerzas porque la quería desvestir en el camino. Eso no fue así. Luego dijo que en la casa la quería meter a fuerzas al cuarto de la pastura y que yo la quería besar a la fuerza, que le rompí la blusa de un tirón y que los moretones de las manos eran porque no la soltaba y así la estaba sometiendo.

“Le hicieron estudios y no tenía nada porque dijo que yo había usado un preservativo. Decía que ella no se podía defender porque estaba muy borracha y que por eso yo me aproveché de ella. Yo nunca le hice nada. Yo respeto a mi mujer. Me detuvieron como a los cuatro días. Estaba trabajando en el rancho, yo ni me la esperaba.

“Ella le contó de eso a una tía y luego fueron con mis suegros, pero ellos no le creyeron. Entonces, las dos mujeres fueron solas a denunciarme y me encerraron por algo que yo no hice. Al mes de estar encerrado, nació mi hijo. Eso es lo que me puede más, no haber estado con mi señora cuando nació mi hijo”.

Un año en la cárcel
“Que la encierren a ella por mentirosa, casi destruye mi matrimonio. A mí me mandó a la cárcel un año y fueron muchas cosas las que perdí por su culpa. Lo bueno es que pude probar que yo no le hice nada y me sacaron inocente”. Ella no aguantó la vergüenza y se fue a Estados Unidos con otros tíos a vivir".




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