Saturday 10 de December de 2016

​Centro Médico ayuda a jornaleros migrantes 

AP      3 Aug 2014 10:13:40

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(Cortesía)
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MARTINSBURG, VIRGINIA OCC.- La familia y el destino incidieron en parte para que Tina Burns se acercase al Centro Médico Comunitario de Shenandoah, una decisión que 31 años después la sigue llenando de alegría.

Cuando volvió a su casa para estar con sus padres, ambos de edad avanzada, Burns dice que su madre le propuso que se postulase para un puesto de intérprete de español en el centro médico. 
Dado que tenía un título de español, Burns, quien previamente había trabajado en el sector de bienes raíces, comprando y renovando propiedades, no sólo se postuló, sino que consiguió el trabajo y lo mantuvo durante una década.

Al recordar los primeros días, Burns dice que nunca se olvidará de su trabajo como parte del programa de salud para migrantes y de los trabajadores que conoció en un las plantaciones de frutas.

"En realidad comenzamos como un centro de salud para migrantes, porque el Congreso había asignado partidas de dinero al darse cuenta de que (mucha gente) no tenía acceso a una atención médica por varias razones, como la barrera del lenguaje, la falta de transporte y de dinero. Los consultorios privados no podían atenderlos", afirmó Burns.

Algunas enfermeras del Departamento de Salud del condado de Berkley estaban decididas a aportar algo, incluida Doris Hughes, que pasó a ser la primera directora del centro de salud comunitario tras conseguir un préstamo para financiar sus actividades, dijo Burns.

"Fue el mejor trabajo que he tenido porque los pacientes eran muy buena gente y agradecían la ayuda que les brindábamos. El hecho de que alguien hablase su propio idioma fue importante para ellos, sentían que alguien los entendía", añadió.

Por entonces había más frutales en la zona. El cultivo de manzanas era un gran negocio, que requería más empleados, según Burns. 

Muchos vinieron de México, algunos de Haití y Jamaica, y también hubo gente de otros países latinoamericanos.

En los primeros días, el programa abarcaba el noreste del país y partes de Maryland y de Virginia. 

Sus empelados siguen yendo a 30 campamentos de migrantes anualmente, incluidos los de los condados de Berkley y Jefferson y otro en el centro de Virginia, pues "el grueso de los peones se ha marchado al sur porque allí hay más frutales", de acuerdo con Burns.

Si bien anteriormente llegaban a ver a 2 mil 500 peones o más en una temporada, miembros de la clínica dicen que hoy por hoy ven a un promedio de mil trabajadores.

Burns dijo que los dueños de los campos autorizan las visitas médicas y ofrecen incluso información acerca de cuántos peones alojan y qué idiomas hablan. 

Los trabajadores participan voluntariamente y no hay restricciones para la atención de personas que puedan estar en el país sin permiso.

Ganarse la confianza de los trabajadores es importante y es un proceso que cobra fuerza con cada visita, afirmó.

"Si no eres de aquí, te cuesta entender lo importante que eran la agricultura y los frutales. 

"Yo pasé mi infancia en Leetown y allí llegaban mujeres a trabajar todos los años en otoño. Trabajaban en la planta procesadora de Musselman que hacía compota de manzana", comentó.

Los equipos incluían un chofer, enfermeras y trabajadores bilingües, y se internaban en rutas secundarias para llegar a los campamentos, que generalmente consistían en viviendas de bloques de hormigón con pisos de cemento.

Las viviendas no han cambiado mucho con el paso de los años, dijo Burns, pero ya no se ven tantas mujeres ni niños.

"Empacar y partir hacia otro sitio no era fácil para los chicos y afectaba mucho su educación. A veces no recibían atención médica ni las vacunas requeridas para ir a la escuela", expresó.

dijo que los trabajadores de la región oriental del país siguen el calendario. Comienzan la temporada en invierno en la Florida, recogiendo cítricos y otras cosechas. 

Algunos vienen aquí en marzo para trabajar en los frutales y luego van a Nueva Jersey a cosechar arándanos. Regresan en julio, cuando comienza la recolección de duraznos y otras frutas. Luego cosechan manzanas hasta noviembre, en que se van de la zona.

Burns ya no hace de intérprete, sino que cumple una cantidad de tareas, incluida la de directora de reclutamiento clínico, pero no se olvida del programa de ayuda a los migrantes y se mantiene al día con su funcionamiento.

Se siente orgullosa de que el programa no solo siga funcionando sino que se haya ampliado para suministrar servicios como uno de educación médica. 

El año pasado se enfocaron en el cuidado de los ojos, este en la educación sobre nutrición, dijo Burns.

Luego de hacer de intérprete en dos viajes como misionaria a la República Dominicana, Burns estaba más convencida que nunca de que era vital tener un programa de ayuda al migrante.

"Sentí como que estaba de regreso en Estados Unidos haciendo nuestro propio trabajo de migrante. Era exactamente lo mismo, pero las necesidades eran mayores y los recursos menores", expresó.




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