Tuesday 06 de December de 2016

Crisis crónica del desempeño legislativo

J. Luis Medina Lizalde      23 Apr 2014 21:59:21

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Los diputados locales han desarrollado con los años una extraña habilidad para hacer bolas el engrudo. Sus “brillantes” negociaciones bajo la batuta del Ejecutivo los tiene convertidos en dóciles subordinados de lo que el gobernante en turno disponga, tornando estéril e involuntariamente legitimadora la disidencia, cuando es auténtica, de los pocos.

Ayer, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación revocó a los consejeros del Instituto Electoral del Estado de Zacatecas que hizo la actual Legislatura el 27 de febrero por la sencilla razón de que desde el 10 de febrero entró en vigor la reforma constitucional que le otorga al Instituto Nacional Electoral la facultad de realizar tales designaciones.

El enredo todavía no culmina, la resolución ordena la integración provisional del Consejo General del IEEZ con las mismas personas que en octubre del año pasado fueron designadas, que son exactamente las mismas que son destituidas por segunda ocasión y que por tercera ocasión tomarán posesión.

La excepción es Víctor Hugo Medina, que había ocupado el lugar de Felipe Andrade, que ahora retorna al ser el único no ratificado cuando el tribunal revocó la primera designación. Ni planeado había salido semejante galimatías.

Sin desconocer la importancia de lo procedimental, la impugnación social ampliamente compartida se refiere al subido perfil partidista de los actores políticos designados consejeros mediante descarnadas componendas. Por tal razón el INE tendrá en Zacatecas, cuando se ocupe de la designación definitiva, una de sus primeras oportunidades de mostrar que va en serio eso de corregir la disfuncionalidad que generó el remplazo del IFE: el secuestro de los órganos electorales locales por los gobernadores.

El arte de enseñar el cobre sin dejar de ser feliz
Lo que es insoslayable examinar es la impresionante acumulación de tropiezos que hacen pensar que la clase política zacatecana carece de nivel. La historia reciente registra yerros que denotan una gran incomprensión de los temasque abordan y de su misión constitucional.

Recordemos la ocasión en que la Legislatura anterior hizo comparecer ante comisiones a la ciudadana Lucía Alonso Reyes, presidenta honorífica del DIF estatal, cargo meramente honorario conforme a derecho.

Como lo divulgó la prensa local, Alonso Reyes acudió acompañada por el ahora diputado local Héctor Pastor, entonces director del DIF y por lo mismo, el que debió ser citado y que en esa ocasión estuvo tarjeteando diligentemente a la compareciente.

El maltrato animal ha inspirado políticas restrictivas en diversas partes del país, en algunos estados se han prohibido las corridas de toros y toda acción que implique crueldad con los animales. Para no permanecer al margen, la diputada Susana Rodríguez le entró al tema anunciando una iniciativa que pronto transparentó que hasta esos temas le quedan grandes a nuestra clase política en general.
Así lo puso de manifiesto la presencia del Circo Atayde en la ciudad capital, cuyos directivos, al defenderse de los cuestionamientos por su presencia, exhibieron la incongruencia de quienes objetan el maltrato a los animales de circo sin ocuparse de la crueldad hacia los animales inherente a las peleas de gallos, corridas de toros y charrería.


Puede uno estar a favor o en contra, lo que es caricaturesco es pretender quedar bien con dos posturas antitéticas. ¿Dónde reside la causa de la crisis crónica del desempeño legislativo?

Las probables causas
Sería injusto hablar de impreparación personal de los que acceden a cargos de representación popular, pues en casi todas las legislaturas se advierte capacidad y profesionalismo de algunos elementos que, sin embargo, no acceden al liderazgo del órgano colegiado.

Donde sí podemos encontrar una relación de causa-efecto es en el uso desmedido de la facultad de iniciativa de parte del Ejecutivo, práctica que ha degenerado en el aniquilamiento de la deliberación pública, misma que es suplantada por los cabildeos tras bambalinas.

Otra consecuencia de que la producción legislativa dependa del Ejecutivo en los asuntos de peso es la escasa importancia del personal técnico contratado para auxiliar al Congreso y a cada diputado en lo particular, pues su función está acotada, al recaer en el personal jurídico al servicio del Ejecutivo la responsabilidad de las iniciativas trascendentes.

Otro factor es el exceso de actividades distractoras de diputados urgidos de mantener sus lazos clientelares con fines futuristas y el parasitario turismo parlamentario acostumbrado.

El orden jurídico local requiere de cirugía mayor mediante un proceso de debate permanente, abierto a la participación de la opinión pública, seguido por procesos de construcción de acuerdos legitimados por la transparencia. El descrédito del trabajo legislativo debe inspirar esfuerzos plurales y autocríticos para acceder a un mínimo de calidad.

Nos encontramos el lunes en El recreo.
 




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