Thursday 08 de December de 2016
»Segunda de cuatro partes  

Crónica epistolar de la Toma de Zacatecas 

Víctor Manuel Ramos Colliere      14 Jun 2014 22:40:32

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(César Navarrete )
(César Navarrete )
En junio de 1914, luego del primer intento de tomar Zacatecas por la División del Centro, la defensa federal de la plaza por los generales Luis Medina Barrón y Benjamín Argumedo y la noticia del avance desde el norte del país de fuerzas revolucionarias, causaban temor en los habitantes, algunos tomaron previsiones y abandonaron el estado, otros se quedaron confiando en la guarnición que habían hecho los federales.

El día 23 a sangre y fuego se batían el Ejército Federal y las divisiones revolucionarias, apostadas en cerros, azoteas y calles.

Al final del día, las cifras de fallecidos fueron inciertas: León Canova reporta cerca de 9 mil; Cuauhtémoc Esparza señala que fueron 6 mil bajas huertistas, mil 500 villistas y cerca de 2 mil civiles.

Sergio Candelas estima en 12 mil el total de muertos, mientras Vicente Casarrubias cuenta 4 mil 837 federales y 5 mil revolucionarios.

Amelia Dessentis Urrutia, en su casa en Guadalupe, postrada en cama tras haber dado a luz, relata un clima hostil y de desolación, así como algunos abusos cometidos en contra de la población civil.


Mis queridos hermanos:
…Esto pasó el día 10 y así estuvimos hasta el 18 en que vino (Benjamín) Argumedo y los desalojó de aquí, esto como comprenderán nos ocasionó otro susto, pues fueron muchos los balazos y algunos los muertos revolucionarios; en las calles fue donde se encontraron unos y otros. 

Ese día empecé yo a estar muy mala y el día 19 del Sagrado Corazón nació una niña (que pongo a sus órdenes); después de haber sufrido mucho vino, pues me vi muy mala, hubo junta de médicos y el doctor no se separó de mí, como hasta los dos días después. 

El mismo día 19 llegaron 140 carros del ferrocarril con 5 mil hombres y muchos cañones; con este esfuerzo y 9 mil que dicen habían, todos consideraban que estábamos muy seguros, pero al día siguiente otra vez los balazos, el 21 más, el 22 peor, pero el 23, día en que tomaron Zacatecas, no tuvo comparación, pues atacaron 25 mil hombres y había dicen 14 mil federales, unos y otros con artillería, ya calcularán el ruido tan
espantoso que se oiría y yo en la  cama oyendo millones de balazos cerca de mí. 

El día 24 había, según cálculo de personas que lo vieron, como 4 mil cadáveres de federales y otros tantos caballos muertos, pues por aquí quisieron salir los federales después de tomada Zacatecas y solo en el camino de Guadalupe a Zacatecas han estado como 20 días levantando el campo; era una peste horrorosa, imposible de salir por la corrupción, no sé cómo nos hemos salvado de una epidemia. 

A los que vivimos aquí nos tocó la desgracia de tener de guarnición a los hermanos (Domingo y Mariano) Arrieta con sus 7 mil hombres, muy malos, mucho, lo peor que hay, se robaron todo cuanto podían; las caballerizas y bodegas que tenía Alfonso las convirtieron en cuarteles y por un milagro de Dios que no convirtieron esta casa también en cuartel, pues estaban empeñados en ello.

Se les dijo que había un enfermo grave y contestaron que me sacaran, que por eso había camillas; ya les digo, un verdadero milagro de Dios fue el que nos salvó de haber quedado hasta sin muebles, pues de todas las casas que ocuparon, se llevaron cuanto en ellas había y las dejaron vacías y muy destruidas…

Extracto de la carta de Amelia Urrutia,
documento facilitado por Julieta Berganza Linares.





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