Thursday 08 de December de 2016

Cuando la presidencia de Jerez era una pocilga

Javier Torres Valdez      19 May 2014 22:30:05      1

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Aun cuando solo han trascurrido 30 años, recuerdo las gestiones que inició Jesús Sánchez García para reconstruir la presidencia municipal de Jerez, llamada pomposamente por algunos regidores como “Palacio Municipal”, a lo que el entonces presidente replicó: "¿Palacio?¿Será pocilga; a que no se animan a ir al baño sin usarlo de aguilita?”.

Aunque parezca irrisorio, ese agumento pesó fuerte para convencer a los regidores de la necesidad de reconstruir la finca que se encontraba en ruinas, pues solamente era utilizado el frente del edificio en su planta alta y baja. El resto eran solo ruinas, encontrándose entre ellas varias celdas construidas de gruesos muros de piedra, con medidas de 2.4 metros por 1.20.

En ellas eran confinados los rebeldes o contrarios al gobierno en los años comprendidos en el siglo 19.
Existen crueles leyendas respecto a esas celdas. Parte de ello fue archivado por el historiador Miguel Berumen, quien escribió de una celda llamada “La Loba”, en donde hasta los más rudos delincuentes de la época soltaban el llanto, pidiendo a gritos que los sacaran o mejor los mataran.

Los hacendados eran los pudientes de la época, para ellos no había delito más grande que castigar que el robo y para que no hubiera reincidencia. Los castigos eran muy severos.

Relataba mi abuelo que los azotes eran comunes entre los reos; los ataban en torno a un barril de madera colocado horizontalmente con un palo atravesado que permitía darle vuelta. Un reo se encargaba de estarle dando vuelta al barril, mientras que otro lo azotaba con un fuete y uno de los guardias contaba y cada vez que decía un número non, el reo recibía un golpe. La diversión del vigilante consistía en mencionar números salteados.

Las golpizas se repetían cada ocho o 15 días, según la gravedad del robo y los delincuentes estaban tumefactos, por tan severo, repetido y cruel castigo; si alguno moría era envuelto en una cobija o en un petate y llevado al panteón de la Soledad, para ser sepultado sin ritual y sin oración.

Después de la derrota del Huertismo en la ciudad de Zacatecas, le tocó a Jerez sufrir la presencia de las huestes villistas, quienes llegaron a tomar la presidencia exigiendo el dinero y las armas que tuvieran, pero no habiendo encontrado nada de los solicitado quemaron el edificio de la presidencia, que también albergaba el penal. Soltaron a los reos que no llegaban a la docena y tranquilamente estos salieron por la puerta, igual que en el penal de Zacatecas, en la administración amalista.

Nunca nadie me pudo precisar si las celdas fueron dinamitadas o se derrumbaron por el fuego, pero las diminutas celdas, jamás volvieron a ser usadas para castigar delitos.

Después de 1917, el edificio de la presidencia volvió a usarse y el patio fue habilitado como cárcel. Ahí los reos recibían los rayos del sol, aunque por las noches tenían que cargan un barril con heces fecales para llevarlo a tirar a las orillas del Río Grande.

Para que los reos no intentaran escapar, cuando eran requeridos para algún trabajo extramuros, algún pariente ocupaba su lugar, mientras regresaba de su trabajo el detenido. Así, los reos eran ocupados para limpiar establos, partir leña o arar potreros.

Cierta ocasión, llegó el general Anacleto López a la cárcel, para saber cuántos cristeros estaban detenidos; Facundo Ávila uno de los encarcelados, gritó con fuerte voz: "Ninguno... Todos somos gobiernistas". Entonces el general dijo: "Échenlos pa’ fuera, me los llevo a todos a defender el gobierno".

A los pocos días casi todos habían desertado, pero al ver la situación económica y el hambre que había desatado la Revolución Cristera, volvieron todos al regimiento de López, donde al menos tenían la pitanza segura.Fueron castigados a golpes de sable, aunque por la noche, las mujeres revolucionarias que seguían a su hombres les llevaron de cenar y les curaron las heridas.

Cuando yo le conté la historia a Jesús Sánchez García, dijo: "aquí no volverá a ser cárcel, será una presidencia bonita, ya veremos dónde hacer otra cárcel si tenemos tiempo. Mejor la Casa de la Cultura....".. y por fortuna nos hizo caso a Licha Rincón a Luis Enrique Ramírez y a un servidor.
Y así fue.




Comentarios
macetoon:
Felicidades por esta seccion, y los aportes ya que hay mucha historia,ypocos los interesados en saberla. Me comentaron que hay una historia de una mujer llamada la guera montoya seria bueno leerla. Gracias   Wednesday 21 de May de 2014 17:38:05
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