Saturday 03 de December de 2016

Cuauhtémoc Cárdenas, el intocable

Édgar Félix      13 Oct 2014 20:59:59

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Siempre me he ganado la animadversión de sus seguidores cuando he cuestionado o le he hecho “preguntas fuertes” al ingeniero. Lo cubre un inmaculado halo de gloria como seguramente, si se hubieran dedicado a la política, sería con los hijos de Benito Juárez. Pero no, Cuauhtémoc Cárdenas es hijo del general Lázaro Cárdenas, priísta desde que nació hasta 1988 cuando le robaron las elecciones sus excompañeros priístas comandados por el todopoderoso Carlos Salinas de Gortari.

La última vez que lo “toqué” fue hace muchos años. En los 90, durante una crónica en la que detallaba que hablaba con un “tono sacerdotal”. Eso mortificó en demasía a Cárdenas. Envió una carta a los directivos de El Universal para quejarse de la poca objetividad de este reportero y desde entonces me prohibieron crónicas del ingeniero.

Cuauhtémoc Cárdenas siempre fue un tipo malhumorado, malencarado y paranoico, lejano siempre del pueblo, salvo la sencillez con la que vestía. Todavía lo recuerdo salir del edificio de Monterrey 50, la primer sede del CEN del PRD, después de esperarlo más de cinco horas para una entrevista manoteando al aire y diciendo: “no, no, no, ahorita no habrá declaraciones ni entrevistas”. Y de entre nosotros, la entonces reportera de La Afición, Rosa Icela Rodríguez -ahora flamante secretaria de Desarollo Social de la ciudad de México- contestándole: ¿y quién le dijo que le íbamos a preguntar, ingeniero? mientras decenas de carcajadas explotaban en el rostro descompuesto del líder del PRD.

Eran tiempos difíciles, claro. Había muchas orejas de Gobernación vestidos de reporteros en el CEN del PRD. Periódicos que eran direcciones de espionaje institucional y noticiarios que servían a priístas resentidos con el ingeniero. Entre ellos, por supuesto, Carlos Salinas de Gortari. Por eso, Cuauhtémoc Cárdenas se daba el lujo de bajar reporteros de su autobús de campaña por hacerle preguntas “mal intencionadas” o porque simplemente le parecían al ingeniero que eran “orejas de Gobernación”. Y en ese saco se metían a todos los que criticaran al ingeniero, pero… no era fascismo, sino simplemente precaución. Pobre de aquel que lo tocará con el pétalo de una “pregunta fuerte”.

Y ahora que lo vemos agredido por los estudiantes surgen muchas preguntas: ¿Cómo es posible que traten así al líder de la izquierda mexicana? ¿Por qué si él siempre ha estado al lado de las causas justas y de la lucha social? ¿Cuál es la lectura si se supone que el grave problema del asesinato de normalistas es una causa de la izquierda mexicana y esa es Cuauhtémoc Cárdenas? ¿Será porque le dio la espalda a Andrés Manuel López Obrador? Y preguntas por el estilo.

Cuauhtémoc Cárdenas siempre ha gozado del halo de gloria de su padre a quien abandonaron los de la izquierda mexicana ahora que abrieron el petróleo mexicano a la inversión extranjera. Gozaba de ese manto protector hasta hace algunos días cuando le cayó una cubeta de agua fría, y despertó.

Periodista freelance




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