Saturday 10 de December de 2016

Componer el mundo en lo inmediato

Huberto Meléndez Martínez      7 Oct 2013 21:10:06

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Dedicado a quienes aspiran y trabajan por un mundo mejor.

Sucedió en una escuela secundaria que apenas un año antes había iniciado sus actividades en una de las colonias de la periferia de aquella ciudad.

Había grandes anhelos de desarrollo para esa zona, porque los colonos sabían que la existencia de aquel plantel, incrementarían las oportunidades formativas para sus hijos, cristalizando sus aspiraciones para asistir a la preparatoria y en un futuro cercano, inscribirse en la universidad.

Su júbilo era notorio, pues contar con un lugar en la inscripción y reducir considerablemente los gastos de traslado a otras escuelas, era un evento seguro.

Todo parecía ir bien en los asuntos académicos y organizacionales de la institución, con una planta docente joven, entusiasta y comprometida.

Cierto día, uno de sus maestros entró un día al local que se había improvisado para fungir como oficina del director. Observó un cuadro deprimente. Estaba Sandra, una joven alumna de la escuela, enfrente del escritorio del director, explicando que su papá la había golpeado por haber llegado tarde a casa. El día anterior, resolviendo una tarea escolar, se había entretenido un poco más de lo previsto con sus compañeras. Su cara mostraba la crueldad de la ira de su padre porque tenía cardenales en las mejillas, en los párpados y la frente, la nariz también deformada por la golpiza, se quejaba de dolor en las costillas. Su voz entrecortada por los sollozos, narraba los pormenores de tan desafortunada situación.

El director, aparentando calma instruyó al orientador que indagara sobre la instancia en la que había que poner una queja de maltrato a menores de edad. La encargada de trabajo social, en su indignación no acataba a emitir expresión alguna.

La chica informó que su hermana menor no iba a presentarse a clases, porque su padre tuvo mayor saña con ella, cuando quiso intervenir en su defensa y su estado físico era más lamentable.

Este maestro estuvo muy impresionado toda la jornada, meditando sobre la circunstancia. ¿Cómo actuar ante esa situación?.

Estudiaba un posgrado por las tardes y al llegar a sus estudios, el maestro Luis Manuel notó algo extraño en su semblante y le preguntó al respecto. Al escuchar la historia le dijo: “Lo único que puedes hacer es poner toda la atención a la clase de hoy, que tan cuidadosamente he preparado para ustedes. Y llegando a tu casa te vas a esmerar en preparar de manera magistral tus actividades docentes para el día de mañana. Eso es lo mejor que puedas hacer por tus alumnos”.

Amable lector, ¿Usted qué haría?, ¿Qué tipo de padre es usted?, ¿Atiende sus asuntos familiares con agresiones (verbales o físicas)?, ¿Hasta dónde puede involucrarse un docente?.

Era inevitable sentir una exasperante impotencia por intervenir, pero el maestro Manuel tenía razón. Hasta puede sonar cruel la recomendación, pero es cierto. A largo plazo, el mundo lo podemos arreglar, aplicando nuestros mejores esfuerzos en hacer bien lo que tenemos qué hacer en nuestro entorno más inmediato, en las acciones más específicas.

*Presidente nacional de la ANPM
 




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