Sunday 04 de December de 2016

Diferencias al viajar entre hombres y mujeres

Raúl Muñoz del Cojo      24 Jan 2014 22:10:06

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Es curioso que el género haga diferencia entre hábitos masculinos y femeninos. Piense antes de comenzar qué le molesta que haga a las mujeres que lo rodean; estas pueden ser su esposa, madre, hermanas, amigas, etc. Si es mujer, le sugiero hacer el mismo ejercicio.

Hay una cantidad infinita de detalles que hacen la diferencia en la convivencia diaria entre un hombre y una mujer. En mi caso, en lugares donde hay aire acondicionado y clima muy caluroso, mi esposa siempre va a tener frío y yo no. Esta simple curiosidad ha sido tema entre mis amigos y parece que las mujeres en gran medida siempre traen una temperatura corporal más baja que los hombres.

Si hablamos de limpieza, las mujeres son más quisquillosas; quizás la definición ideal para este tópico sería decir que los hombres somos genéricos y ellas especializadas. Y por qué no comentar también el cuidado de los hijos, casa, etc. Aunque nos duela, la multifuncionalidad que ellas poseen logra que el trabajo que nos toca hacer se vea disminuido.

Para efectos de viaje, el comportamiento de los sexos es también muy diferente y resalta más actualmente, que hay semejante proporción de hombres y mujeres de negocios deambulando sin diferencia por todo el mundo.

A continuación le presentaré estadísticas de aerolíneas, diferentes compañías turísticas y otras recabadas de las experiencias de pasajeros. Unas podrán ser muy generales y tal vez injustas, pero no dejan de ser curiosas. ¿Será que de verdad los hombres somos de Marte y las mujeres, de Venus?

Para aterrizar en el tema, el porcentaje de hombres viajeros según US Airways y Delta ronda en un 56% y 51% respectivamente. Virgin los sitúa en un 52% hombres y 48% mujeres. En British, sin embargo, la superioridad la tienen las mujeres, con escasa diferencia. De hecho suele haber un porcentaje mayor de viajeras frecuentes en el grupo de menores de 30 años.

Si retomamos el tema de la temperatura corporal, para la compañía Virgin Atlantic las mujeres tienden a usar mucho más las mantas a bordo que los hombres. Este punto me llama la atención: si usted ha viajado en la ruta Zacatecas-México en el horario matutino, observe a las mujeres que van en el vuelo y casi siempre irán más arropadas; le aseguro que alguna le pedirá una manta a los sobrecargos en turno.

En las estadísticas de Delta Airlines, ellas tienden más a comer ensalada o tapas, por lo que este tipo de alimentos cada vez es más frecuente en los menús de vuelos. También se han introducido más revistas femeninas en las salas de espera VIP debido al gran incremento de las mujeres entre sus pasajeros frecuentes.

Otro dato singular, tomado de la cadena hotelera Hyatt, es que para la lectura, las damas prefieren hacerlo en posición horizontal en la cama, mientras que los caballeros prefieren la verticalidad de una silla o sillón. De este punto nace la idea de poner en las mesas de noche enchufes para las tablets, lectores electrónicos o celulares. Así se complementa la hospitalidad y se mima de alguna manera a las huéspedes en estos hoteles.


Haciendo memoria del asiento que prefiero cuando tengo que hacer un viaje en avión, no hay peor castigo que me asignen la ventanilla; no sé si a ustedes, pero a su servidor le provoca una claustrofobia casi intolerable.

Para que vea que no ando tan mal, la estadística de la mayoría de las aerolíneas dice que las mujeres prefieren la ventana, a diferencia de los caballeros que prefieren ir en el pasillo.

También los hombres se empeñan en usar los descansabrazos en los asientos de los aviones, ya sea que les corresponda o no. ¿Cómo saber a quién le tocan los descansabrazos? Según la etiqueta, en los aviones donde hay tres lugares, el pasajero de en medio tiene la ventaja sobre los descansabrazos y casi siempre el hombre no cede ante esto. Otro caso de molestia para ellas es cuando estiramos las piernas, pues con frecuencia cruzamos la frontera imaginaria entre ambos lugares. En realidad el sexo masculino es totalmente invasivo.

Algo que me causó mucha gracia es que los hombres se quejan de que en los vuelos transatlánticos o de más de ocho horas a las mujeres se les permite usar con más frecuencia el baño de la clase ejecutiva, con una mayor impunidad que a los hombres, a quienes los sobrecargos nos regresan a la brevedad y nos obligan a usar los aseos de la clase turista.

Otro dato del entretenimiento es que las mujeres prefieren ver películas sobre otras cosas, mientras los hombres siempre buscarán cualquier tipo de deportes, sin importar que no sea su favorito o que no le entiendan.

Para terminar, solo me resta compartirles unas palabras que me dijo mi abuelo Raúl en la mañana de mi boda y que tal vez les ayude a digerir con optimismo lo que acaban de leer. Comenzó con la siguiente pregunta: “¿hijo, quieres mucho a Lidia?”. Le respondí que sí y me contestó “pues qué bueno, porque a las mujeres se les quiere; aprende que en tu vida jamás las vas entender”. Hasta la próxima.

 




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