Sunday 11 de December de 2016
»Enrique Arrieta Silva, hijo del general, da nuevas luces a la Toma de Zacatecas 

Domingo Arrieta, un caudillo opacado por Felipe Ángeles

Francisco Gabriel Reynoso Torres      24 Jun 2014 20:20:06

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Enrique Arrieta Silva, hijo del general Domingo Arrieta León. (Oscar Baez)
Enrique Arrieta Silva, hijo del general Domingo Arrieta León. (Oscar Baez)
En la historia oficial de la Toma de Zacatecas hay mucha ignorancia y mentiras. Por ello no se le otorga al general Domingo Arrieta León el lugar que merece. Por sus diferencias con Francisco Villa en aquella época lo sacaron del parte de guerra, pero es tiempo de una reconciliación.

Enrique Arrieta Silva, hijo del general duranguense -uno de los 70 que tuvo- sostiene que en el La Bufa sobra la estatua de Felipe Ángeles y falta la de su padre, porque la Toma de Zacatecas tuvo tres caudillos: Francisco Villa, Pánfilo Natera y Domingo Arrieta. Ángeles era subordinado de Villa en la División del Norte.

De visita en el estado -no lo invitaron a la celebración del Centenario- Arrieta cuenta la participación de su padre en la Toma de Zacatecas y sus diferencias con El Centauro del Norte, razón por la que la historia oficial no le concede el lugar que, por su contribución a la victoria, se ganó con la sangre de 3 mil muertos en el Cañón de Guadalupe.

El error de las estatuas
En el Cerro de la Bufa sobra la estatua de Felipe Ángeles y falta la de Domingo Arrieta. A esta irregularidad de la historia Enrique Arrieta Silva, hijo del segundo, la califica como “el error de las estatuas”.

Explica que en la Toma de Zacatecas, hace 100 años, participaron tres caudillos: Francisco Villa con la División del Norte; Pánfilo Natera, con la División del Centro; y Domingo Arrieta, con la División Guadalupe Victoria.

No pretende el hijo del divisionario, jefe de la Revolución en Durango, menospreciar los méritos de Ángeles ni mucho menos que se quite la escultura del artillero. Lo que considera de estricta justicia es que se coloque la de su padre.

El error de los retratos
Lamenta que en Zacatecas parece haber poca voluntad para corregir los errores de la historia porque en el Museo de la Toma, hace años, encontró dos retratos del general Arrieta que no son de él.

Uno es Miguel Jáquez, jefe del Estado Mayor del general Mariano Arrieta y el otro es el general Mariano Arrieta. Avisó de la confusión al director del museo y este prometió corregirla. Recientemente lo encontró en Acrópolis y confesó que los retratos auténticos del general Arrieta permanecían en la bodega.

Nunca fue villista
A juicio de Enrique Arrieta, la historia oficial sobre la Toma de Zacatecas no concede a su padre el lugar y la importancia que tuvo porque, desde aquellos tiempos, Pancho Villa y Felipe Ángeles quisieron taparlo. En su parte de guerra, El Centauro omite la trascendental participación de Arrieta en Guadalupe y Ángeles solo menciona, sin personalizar, la proeza militar del Cañón de Guadalupe.

Además, lamenta, en la historia oficial hay mucha ignorancia. Refiere que en el relato sobre la Toma de Zacatecas -hecho ante el presidente Enrique Peña- se ubica a Domingo Arrieta como general de los Dorados de Villa, pero jamás perteneció a la División del Norte.

Villa se lo pidió después de la batalla, en una junta de generales en Zacatecas y Arrieta le reiteró en público que era carrancista y que aceptar sumarse a la División del Norte implicaba obedecer órdenes de Villa. Y eso jamás lo aceptaría.

Lo mandaron al matadero
Domingo Arrieta León fue general de División, jefe de la Revolución en Durango, estado en el que nació y del que en tres ocasiones fue gobernador. Sin duda -dice Enrique Arrieta, a quien el gobierno de Miguel Alonso no invitó a las fiestas del Centenario- fue uno de los que más hizo para derrotar a las fuerzas de Huerta, el usurpador, acantonadas en Zacatecas.

Antes de la batalla, Villa ordenó atacar el Cañón de Guadalupe. A juicio del duranguense, El Centauro lo enviaba al matadero; así lo dijo a sus soldados: “Villa nos manda a Guadalupe para que nos maten a todos. Pero vamos a ir y al que se raje, yo mismo lo mato con mi pistola”.

Al final, en Guadalupe hubo una carnicería feroz, con cerca de 3 mil muertos. Y si en la Toma se calcula que murieron 6 mil, la división Guadalupe Victoria acabó con 50% de la resistencia huertista.

Hora de la reconciliación
Enrique Arrieta Silva acepta que mucha gente pensará que dice mentiras, pero su información histórica, en gran parte, la ha recogido de las hojas papel de china en las que escribían los corridistas de la época.

Hacían sus canciones de los sucesos que presenciaban y luego las iban a vender a los mercados.

Según esos heraldos populares, Pánfilo Natera y Domingo Arrieta fueron los precursores de la Toma de Zacatecas. Considera que a 100 años de este suceso, debería haber una reconciliación entre villistas, carrancistas, obregonistas y arrietistas.

Es más, podría haber reconciliación hasta con quienes simpatizan con Porfirio Díaz, porque el dictador tuvo una época gloriosa. Con quien no puede haber reconciliación es con el usurpador Victoriano Huerta; no puede ocupar otro lugar en la historia que el de traidor y asesino.




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