Saturday 10 de December de 2016

Dos visiones 

Aquiles González Navarro      5 Jun 2014 23:40:20

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Pepe Aguilar, Vicente Fernández, Guadalupe Pineda, Tania Libertad y otros entre los artistas invitados, actividades deportivas, culturales y artísticas, inauguración de vialidades, glorietas, plazas cívicas, espacios recreativos y, la cereza del pastel, la inauguración del Gasoducto Centenario, anuncia el Gobierno del Estado para conmemorar el centenario de La Toma de Zacatecas.

El 23 de junio los eventos de festejo y conmemorativos que, según el gobernador Miguel Alonso, significan la “recuperación de una plaza estratégica para devolver la legalidad a la figura presidencial y abrir camino al establecimiento de la Constitución, producto de la lucha revolucionaria de 1910”, serán presididos por el presidente de la República, Enrique Peña Nieto.

Agremiados al Frente Social por la Soberanía Popular de Zacatecas (FSSPZ), guardias comunitarios, miembros del Sindicato Mexicano de Electricistas, activistas sociales e intelectuales, por separado de los eventos oficiales, convocan a protestar, porque “a 100 años de la Toma, los neoporfiristas y neohuertistas han recuperado el poder político-económico y tienen a la mayoría de los mexicanos hundidos en la pobreza”.

José Santos Cervantes, líder del FSSPZ, señaló que, pese a que fueron invitados por la oficialidad para sumarse a los actos conmemorativos institucionales, no aceptaron porque a 100 años de distancia de la Toma y, con ello del triunfo de la Revolución Mexicana, el saldo es negativo. Los objetivos del movimiento armado de lograr independencia y soberanía nacional, instaurar un régimen democrático y elevar el nivel de vida de los mexicanos han fracasado.

La Constitución de 1917 es el “Primer Código Político-Social del Mundo”, afirma el constitucionalista Alberto Trueba Urbina. Y no podría ser de otro modo, si recordamos que la teoría social de nuestra Constitución surge de los documentos siguientes: el Plan del Partido Liberal Mexicano (1906), el Plan de Ayala (1911), el Plan de San Luis (1910), eñ Plan Orozquista (1912), las adiciones al Plan de Guadalupe (1914), la Ley de 6 de enero de 1915 y el acuerdo celebrado entre el gobierno carrancista y la Casa del Obrero Mundial.

Por su parte, Héctor Fix Zamudio sostiene que la Constitución Federal de 1917, producto de la Revolución Mexicana, inició la etapa del “Constitucionalismo Social”, “al elevar a nivel de normas fundamentales los derechos de los grupos sociales desprotegidos y marginados, es decir, campesinos y obreros, en sus artículos 27 y 123”, y no sólo eso, pues se rescató uno de los valores esenciales que es el dominio de la nación. El control absoluto del Estado mexicano sobre el territorio nacional.

“Corresponde a la Nación el dominio directo de todos los minerales o sustancias que en vetas, mantos, masas, o yacimientos, constituyan depósitos cuya naturaleza sea distinta de los componentes de los terrenos… los combustibles minerales sólidos; el petróleo y todos los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos”, dice el texto original del artículo 27 en la parte relativa.

La Constitución Mexicana es así, la primera que integra en su texto a los derechos sociales de los trabajadores, creando el constitucionalismo social y que configura el Estado social de derecho o Estado de bienestar, con la intervención del Estado en las actividades económicas, sociales, políticas y culturales, ejerciendo la Rectoría del Estado y Economía Mixta.

Fabuloso no sólo para conmemorar sino para festejar, sólo que, hasta el 9 de agosto de 2012, la Primera Constitución Político-Social del mundo, había sufrido ¡548 modificaciones! a través de 203 decretos. Decretos como los del gobierno de Carlos Salinas que trastocaron la esencia filosófica, económica y política del documento que fue ejemplo y guía para otros países.

Con las últimas reformas, las de Peña Nieto, se ha perdido inclusive el control sobre los litorales. Las playas pueden ser adquiridas en pleno dominio por extranjeros y no se diga la llamada reforma energética con la entrega del petróleo. Se acabó la Rectoría del Estado y el Estado Social de Derecho.

Por eso tenemos dos interpretaciones del fenómeno post-revolucionario: La visión de los conservadores que festejan la venta del país y la visión de los progresistas que lo lamentan.




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