Friday 02 de December de 2016

El arte de vivir en cristiano 

Sigifredo Noriega Barceló      20 May 2014 21:30:06

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Si Jesús se define, este domingo, como camino, verdad y vida… Si la pascua del señor Jesús es la fuente de la vida para el que cree en él… Quiere decir que los bautizados, en su muerte y resurrección, somos invitados a vivir, a vivir en plenitud… El gran don de vida es ser hijos en el hijo, hijos de Dios, herederos de la vida eterna… Si es así, vivir en cristiano o es arte o no es vida; se hace de forma artesanal o vivimos en la ingenuidad de sacarnos la lotería.

La salvación no es lotería. Todos queremos vivir más y mejor. A veces, en nuestra ingenuidad, podemos pensar que vivir es algo que uno ya lo sabe, y que, lo único importante, es que te dejen vivir (oigo hasta el cerro de la Bufa gritos de algunos adolescentes). Pero la cosa no es tan sencilla. No se trata de ser un “vividor” ni de “irla pasando”, sobreviviendo. Se trata de descubrir cuál es la manera más acertada, más humana y más plena de enfrentarse a una existencia que se nos presenta, con frecuencia, difícil de descifrar y vivir con sentido. En el fondo pretendemos vivir la vida con/en toda su profundidad y radicalidad.

Las primeras comunidades entendieron la experiencia cristiana como un nacer de nuevo y hablaban del cristiano como de un hombre nuevo. No nos extrañe que el evangelista san Juan haya sabido resumir en términos inolvidables lo que Jesús significaba para las primeras comunidades: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”.

Ser cristiano es, antes que nada, creer en Jesús. Por encima de toda creencia, tradición, rito, fórmula, credo, moral, interpretación… Lo verdaderamente decisivo en la experiencia cristiana es el encuentro con Cristo. Ir descubriendo por experiencia personal toda la fuerza, la luz, la alegría, la vida que podemos recibir de él. Poder decir desde la propia experiencia que Jesús es el camino, la verdad y la vida. La llamada de atención que Jesús hace a Felipe también puede aplicar a nosotros: “… Tanto tiempo hace que estoy con ustedes ¿y todavía no me conoces?”.

La fe en Cristo es el regalo más grande que hemos recibido en nuestra vida. Fuimos bautizados desde pequeños. Pero, el resto de la vida depende de lo que hacemos con la fe recibida. Dejarnos encontrar por Cristo -camino, verdad y vida- en el trayecto, en todas las etapas de la vida, no solo es tarea de cada creyente sino un verdadero arte. Me refiero al trabajo artesanal que exige para dar los frutos del espíritu.

La fe en Cristo no nos cae del cielo como un meteorito. Nos ha llegado y nos llega todos los días a través de la Iglesia. Por eso, no podemos encontrarnos con Cristo al margen de la Iglesia, es decir, del pueblo de Dios, del hermano en el camino. Vivir en cristiano es todo un arte.

Los bendigo en camino a Roma, a visitar al Papa Francisco para platicarle de ustedes, Iglesia peregrina.




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