Sunday 04 de December de 2016

El dueño de una viña contrata a obreros para que trabajen en ella

Fernando Mario Chávez Ruvalcaba      20 Sep 2014 21:30:04

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Dios es tan generoso, que no importa desde qué etapa de la vida el hombre lo comienza a seguir, tiene su salvación asegurada. (Cortesía)
Dios es tan generoso, que no importa desde qué etapa de la vida el hombre lo comienza a seguir, tiene su salvación asegurada. (Cortesía)
INTRODUCCIÓN
Cada domingo, nuestra Iglesia nos va enseñando diversos aspectos del Reino de Dios, que Jesucristo, el Mesías del Padre y con la sabiduría del Espíritu Santo, nos enseña y nos evangeliza para que llamados por el amor que nos tiene, participemos activamente como miembros y súbditos de este reino de verdad, justicia, fraternidad y amor sin fronteras.

Desde este domingo y los dos que siguen, los temas que presenta el evangelista San Mateo versarán sobre la Viña del Señor con tres parábolas que progresivamente y con verdadera enseñanza continuada, nos van dando a entender y profundizar el misterio de este reino, al cual nos llama el Padre, por su Hijo Jesucristo y con la luz fecunda del Espíritu Santo.

Contemplemos, pues, la parábola del evangelio de nuestra actual celebración eucarística dominical.

LA PARÁBOLA DEL DUEÑO DE LA VIÑA
Hemos proclamado y hemos escuchado el relato de esta parábola, que sintéticamente encierra cuatro enseñanzas, que ahora explico:

A).- En esta parábola aparecen dos aspectos contrapuestos, por un lado la gratuidad y la universalidad del dueño generoso de una viña y, por el otro, hombres que contrata el propietario del viñedo con una mentalidad mercantilista, quienes piensan, que si más trabajan en el viñedo, más tienen que recibir.

Desde luego que Dios está representado por el dueño de la viña, quien llama a los hombres de todos los pueblos para que trabajen y participen en el reino que está representado por la misma viña.

La salvación que Dios ofrece a todos sus hijos, en forma totalmente gratuita, no queda reducida a una paga que fuese mérito de quien trabaja. La gracia divina que Dios da a los hombres es libre y tiene el valor infinito del ser divino que vale exactamente igual para todos y cada uno de sus hijos; y de igual manera los hombres deberán responder con la gratuidad del amor, la generosidad, la acción de gracias y con entera libertad. El denario representa la vida de Dios que ofrece por igual a todos.

B).- La parábola que estamos contemplando nos habla de la manera cómo el dueño del viñedo va contratando a los trabajadores: unos al principio del día, otros a media mañana; otros a mediodía; otro grupo en la tarde y por fin los últimos ya al caer la tarde.

Los primeros trabajadores representan al pueblo de Israel, como primer elegido para que colaborando con Dios, quien lo ha elegido para que sea su pueblo de la Alanza, pudiera testimoniar a los demás pueblos la revelación amorosa del único Dios.

Los demás trabajadores convocados a trabajar más tarde, representan a todos los pueblos paganos que también son llamados para participar en el reino de Dios.

C).- Otra enseñanza que podemos recoger de esta parábola se refiere a las diversas etapas de la historia en las cuales las diversas generaciones de los pueblos van aceptando el plan salvador de Dios.

Pero también se consideran las etapas de la vida de cada uno de los creyentes en Cristo: el llamado en edad de la infancia, en la adolescencia, en la juventud, en la edad adulta y por último en la edad de la ancianidad.

D).- Finalmente, la enseñanza que culmina el sentido de la parábola es que Dios es bueno, misericordioso y absolutamente generoso. A todos paga un denario, porque este denario significa que todos los hombres de cualquier raza y condición, recibe el inmerecido don de la vocación divina para participar en el gozo del Altísimo, no importando a qué hora los diversos trabajadores se incorporan al trabajo del viñedo.

Unos han de trabajar desde muy temprano, otros a la mitad del día y otros al final, recibiendo parejamente el denario de la vida divina que no se puede tasar en salarios de más o menos, porque Dios quiere que todos sus hijos de salven y lleguen al conocimiento de la verdad y participen en su gozo en el cielo.

El amor de Dios no está reñido con la justicia, porque Dios contrata a cada uno, no por sus propios méritos, sino por pura gracia y gratuidad.

CONCLUSIÓN
Agradeciendo a nuestro Señor el don de la vocación que a todos nos hace sin acepción de personas, elevemos a él la siguiente plegaria tomada de la Liturgia de las Horas:

“Hora de la tarde, / fin de las labores. Amo de las viñas/ paga los trabajos de tus viñadores. Al romper el día / nos apalabraste. Cuidamos tu viña/ del alba a la tarde.

“Ahora que nos pagas,/ nos lo das de balde, que a jornal de gloria / no hay trabajo grande. Das al vespertino/ lo que al mañanero. Son tuyas las horas/ y tuyo el viñedo. A lo que sembraste / dale crecimiento. Tú que eres la viña / cuida los sarmientos”...




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