Saturday 03 de December de 2016

Cosas de Jerez

Javier Torres Valdez      23 Sep 2013 21:10:06

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El periodismo de provincia 
Cuando alguien me ha preguntado cómo me nació la afición al periodismo, puedo decirles que fue gracias a Adolfo Hitler. Y antes de que alguien me diga que ello es una barbaridad, debo aclararles, que en los trágicos años de la Segunda Guerra Mundial, yo me refugiaba todas las tardes en la ferretera "La Flecha”, propiedad de mi padrino Jesús Sotelo Carrillo, quien me platicaba el acontecer del conflicto bélico.

Al caer el sol, encendía su radio Zenith de baterías, sintonizaba los programas de noticias y en torno al aparato se juntaban vecinos, amigos y conocidos. Debo mencionar que por aquellas fechas eran pocas las personas que tenían radio y quienes tenían esa suerte eran privilegiados de poder escuchar las noticias y la música por este medio.

Otro modo de enterarse de las noticias era el periódico Excélsior, publicación que llegaba por el correo con dos o tres días de retraso y fue en sus páginas donde pude adquirir la necesidad de leer lo que le pasaba al mundo, aunque para ello me tardara infinidad de horas.

Posteriormente fui vendedor de las revistas Impacto y México al Día, la primera de ellas dirigida por Regino Hernández Llergo; esas revistas le llegaban a mi señor padre, quien las vendía en su tabarete ubicado en la esquina noreste del jardín y fueron de hecho las primeras publicaciones de carácter nacional que llegaban a Jerez.

Hojeando sus páginas, me imaginaba ser el autor de algún artículo o de alguna noticia, posteriormente con la ganancia de la venta de esas revistas, pude comprar un viejo radio marca Philco y ahí seguía las noticias y fue en el salón de cuarto año de la escuela, a cargo del profesor Romo, donde cierta vez fui distinguido con un diploma por ser el alumno más enterado de las noticias en el mundo. Posteriormente mi padre adquirió un pequeño taller de imprenta que había sido de Toribio Peralta Gámez y Daniel Alvarado Ortiz.

Compró la mitad de la sociedad al maestro Peralta y posteriormente a Daniel Alvarado, quien me enseñó el oficio de tipógrafo; en ese taller se imprimió por algún tiempo el periódico Voz del Pueblo, propiedad de Ponchito García, pero esta publicación no debe confundirse con Vox Populi de Guadalupe Luna Jiménez, a quien tuve el honor de conocer y de seguir su ejemplo.

Pasados unos pocos años, el profesor Fernando Robles decidió confiar al taller la impresión del Semanario Jerez, mismo que inicialmente se imprimía en el taller de Carlos Mojarro, ubicado en la calle Dolores, muy cerca del Bar 30-30.

Luego motivado por los profesores Manuel Reyes Ramos y Manuel Enrique Polo Bernal, hicimos el primer intento de imprimir un semanario, proyecto que no se consolidó por falta de tiempo suficiente, pues como este taller era el único en la ciudad, había ocasiones en que se recargaba el trabajo y era prácticamente imposible dedicar el tiempo a actividades que más que redituar ganancias, prometían generar gastos.

La publicidad era muy escasa y los anuncios de mayor cuantía eran de 5 pesos. Los semanarios costaban 20 centavos y pese a ello, tiempo más tarde surgió el primer número de El Alacrán, que trataba de imitar el estilo y la forma de El Alacrán de Ciudad Juárez, lugar hasta donde me llevaron mis inquietudes periodísticas.


Nuestro Jerez ha tenido muchas publicaciones, algunas han durado varios años, otras solo unos cuantos números y entre las que recuerdo, surgen los nombres de El Clarín, Ariel, El Eco, pero ha sido El Alacrán el que luego de algunas interrupciones ha resurgido, teniendo a la fecha más de 53 años desde su fundación.

No sé hasta cuando pueda durar esta aventura periodística, que nos ha llenado de satisfacciones, ilusiones, esperanzas y problemas, porque: ¡Vaya que los hemos tenido..!

Recuerdo cierta vez, que llamado por un agente del Ministerio Público tuve que acudir a responder por una demanda que en mi contra se había presentado. Dije entonces que me amparaba bajo el contenido del artículo séptimo constitucional y la Ley de Imprenta, el fiscal; me respondió que el artículo séptimo sólo se aplicaba en el Distrito Federal y que la ley de imprenta era obsoleta, pues fue promulgada cuando en el poder estaba Venustiano Carranza. Auxiliado por los periodistas zacatecanos Salvador Llamas Borja y Herón Domínguez tuve entonces que acudir con el procurador de Justicia, para quejarme del ignorante proceder del Ministerio Público, quien dejó el caso en paz por órdenes superiores.

De ahí para adelante con los altibajos que tiene la prensa de provincia, hemos seguido en la actividad que nos apasiona y nos gusta y creo que ya no sería tiempo de tratar de incursionar en otros campos.

Por aquellas fechas era solamente yo, blanco fácil de agresiones e intrigas, con el tiempo han surgido
otros paisanos con más actualización, más conocimientos técnicos, pero para este trabajo también se necesita mucho amor, a su pueblo, a su gente y a su actividad y esto último nos ha mantenido con la idea de que con nuestro granito de arena, hayamos podido hacer algo por Jerez y sus habitantes.


*Cosas de Jerez
Por Javier Torres Valdez
alacranzac@hotmail.com





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