Tuesday 06 de December de 2016

El precio de las cosas Antonio Sánchez González

Antonio Sánchez González      10 Apr 2014 21:10:05

A- A A+

Compartir:
Por primera vez en la historia, las enfermedades no comunicables matan más gente que las infecciosas. Anualmente, más de 35 millones de personas mueren por cardiopatía, infartos cerebrales, diabetes, cáncer y enfermedades pulmonares relacionadas con el tabaco. Todas son patologías potencialmente prevenibles y equivalen a dos terceras partes de los fallecimientos por año en el mundo. Más del 80% de ellas suceden en países pobres y un tercio de las personas muertas por estos padecimientos tiene menos de 60 años. Más aún, éstas encarnan una carga significativa para las economías nacionales, contribuyen a la pobreza y generan desigualdad.

Los factores nutricionales, como el consumo bajo de vegetales, y alto de grasas, sal y azúcares, están en el origen de las enfermedades no comunicables, y la mejoría de los hábitos dietéticos es una de las prioridades de los sistemas sanitarios a partir de una iniciativa de la ONU de 2011, que recomendó políticas públicas para influir en el precio de los alimentos para “estimular alimentación saludable”.

El precio es uno de los factores que influyen en la selección diaria de alimentos, y se ha propuesto una estrategia de impuestos y subsidios a manera de mejorar la dieta de la población para reducir las tasas obesidad y de las otras enfermedades crónicas. La teoría sugiere que el aumento del costo de los alimentos que contienen nutrimentos insanos simultáneamente con una baja en el precio de los ricos en nutrientes benéficos estimulará la adopción de dietas saludables, al tiempo que se envía un mensaje a la población sobre cuales alimentos son recomendables y se obtienen recursos fiscales destinados a promover políticas públicas saludables.

Estas tácticas se han utilizado exitosamente en otras áreas de la salud pública: el mejor ejemplo es el del tabaquismo, donde un incremento al precio de los cigarrillos generó inmediata disminución de sus ventas y de las muertes por cáncer asociadas. En el caso de la dieta, observar los resultados toma tiempo y la intervención es más complicada, porque cuando dejamos de comer un alimento en particular, naturalmente buscamos un sustituto: si decidimos no tomar más refrescos embotellados encontraremos reemplazo en otra bebida, que posiblemente tendrá un perfil nutricional igual de malo; por otra parte, toma años a un obeso o diabético poder observar las secuelas de su enfermedad, y al contrario, también se necesita tiempo de medidas terapéuticas, cualquiera que sea su naturaleza, para distinguir sus beneficios.

En los últimos días, PLOS Medicine publicó los resultados de un ensayo clínico practicado en población de la India que midió el impacto de políticas de precio de los alimentos sobre la salud nacional y los detalles son para tomarse en cuenta: una tasa del 20% de impuesto a las bebidas embotelladas puede reducir el índice de personas obesas en 3% a través de 10 años y la incidencia de diabetes tipo 2, la más común, en 1.6%; por cada punto porcentual de subsidio a los alimentos “sanos” sus ventas aumentaron 0.3% y, curiosamente, las ventas de refrescos no se redujeron; sin embargo, los mayores beneficios se dieron en la población con mayores niveles de educación y menos entre los más pobres.




Comentarios
No existen comentarios aún
Accesa o regístrate para poder comentar

Lo más leído
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 20.56
Venta 21.06
€uro
Compra 22.14
Venta 22.64

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad