Saturday 10 de December de 2016

El recorte a la cultura

Alvaro Octavio Lara Huerta      4 Feb 2015 23:52:38

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La cultura ha soportado infinidad de vicisitudes, como trabajar con poco presupuesto. (Cortesía)
La cultura ha soportado infinidad de vicisitudes, como trabajar con poco presupuesto. (Cortesía)
La semana pasada se presentó un recorte generalizado al gasto público del ejercicio fiscal 2015, entre las instituciones con reducción de presupuesto se encuentra el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) con 7 mil 800 millones de pesos lo que ha puesto en la esfera pública la sensibilidad de la actual administración hacia el arte y la cultura.

Lo cierto es que muchas veces hablar de números es vago y a la vez impreciso, el hecho de grandes presupuestos no garantiza la efectividad del gasto y esto ha quedado comprobado con inversiones históricas que han acabado en despilfarros que siguen siendo lastres para las administraciones.

La falta de modernización en la estructura gubernamental de la federación (Conaculta) crea presupuestos ilusorios y poco claros.

Un ejemplo de esto es que la realización de obra pública, monumentos, restauraciones y creación de espacios culturales, se incluye dentro del presupuesto cultural; además de los fondos especiales para ciudades patrimonio mundial, mismos que en su mayoría se invierten en operación turística.

El recorte al gasto de Conaculta es grave, pero es más trascendental y asombroso que las administraciones pasan, al igual que las legislaturas, sin encontrar mecanismos de gestión que garanticen la buena aplicación del recurso otorgado.

El paternalismo cultural de la federación es el talón de Aquiles para la operación exitosa de los programas culturales.

La descentralización de las actividades es imposible sin la descentralización de los presupuestos. Más del 70% de las actividades fuertes coordinadas por el Conaculta se encuentran en la capital del país y en la zona metropolitana.

Lo mismo sucede en los estados que se vuelven concentradores del “poco”, que es mucho, subsidio federal para dejar desprotegidas a las entidades municipales y, lo que es más grave, a la sociedad organizada.

Es casi impensable y un calvario lograr donativos a organizaciones culturales independientes. Cuando deberían ser los ciudadanos quienes operarán el grueso de los presupuestos culturales como se hace en varios países de latinoamérica con extraordinarios resultados.

La cultura es un enfermo crónico que se resiste a morir y que ha soportado infinidad de vicisitudes por parte de las autoridades, al demostrar la pasión y acción de la comunidad artística que se comporta como verdadero héroe cuando se tiene que trabajar con minúsculos presupuestos.

Mientras no existan organismos públicos eficaces con programas eficientes y adecuados a la modernidad que vivimos el presupuesto seguirá siendo un factor secundario.

Lo necesario es ciudadanizar los presupuestos y descentralizar, en medida de lo posible, la operación de los programas culturales. Es tiempo de democratizar la cultura.

*Jefe del departamento de Arte y Cultura de Zacatecas
Twitter: @mantramexicano





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