Thursday 08 de December de 2016

El reino de Dios y el uso del dinero

Fernando Mario Chávez Ruvalcaba      21 Sep 2013 21:10:04

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La enseñanza de este domingo se basa en la parábola del empleado deshonesto, del profeta Amos. (Cortesía)
La enseñanza de este domingo se basa en la parábola del empleado deshonesto, del profeta Amos. (Cortesía)
INTRODUCCIÓN
Hermanos: estamos siempre llamados por Dios para conocer su plan de salvación y participar en él, con el fin de llevar a efecto nuestro proyecto de vida personal y comunitario en orden a alcanzar el gozo interminable y perfecto de la vida eterna.
Precisamente, el reino de Dios, en el cual hemos venido reflexionando a la luz de las enseñanzas de estos anteriores y últimos domingos, han tenido como fin acercarnos más a Dios y vivir de acuerdo a su voluntad salvadora, que es invitación, vocación y envío misionero, para anunciar a todas horas que Cristo es este reino, al cual se accede oyendo, sirviendo y anunciando la palabra de Dios, que nos comunica abundantemente.
En este domingo, el tema de oración, reflexión y aplicación práctica, es: .

SITUACIÓN DE LOS HOMBRES EN ESTE MUNDO
El reino de Dios ha sido instaurado con la voluntad del Padre eterno, mediante la encarnación del Hijo y con el beneplácito y colaboración del Espíritu Santo.
Este reino, fruto de la acción trinitaria de Dios, se desarrolla en las condiciones y circunstancias históricas de los hombres y mujeres en este planeta, en el concierto del macro y microuniverso que nos sostiene y nos ayuda a vivir.
La humanidad con el paso de lo siglos y con experiencias positivas y negativas, ha establecido un signo de participación y ayuda con el dinero, que es un valor necesario e imprescindible para toda actividad de los humanos: trabajo, remuneración, goce de los frutos del trabajo, búsqueda y adquisición constante de seguridad y bienestar.
Sin dinero es muy difícil vivir en la familia, en el ámbito de lo trabajos y empleos; en la producción de bienes, para afrontar y realizar la formación integral de las personas, en las escuelas y universidades de toda clase.
Con el dinero y el poder, que de ordinario van juntos, se organizan los estados, sus instituciones y servicios.
La adquisición de recursos de todo tipo y su correcta distribución en el logro constante del bien común de los pueblos y sociedades, se deben al ingenio de los hombres en todas las circunstancias de todos y cada uno y con la adquisición del dinero y su correcta aplicación y uso, salvaguardando la verdad, la justicia, la participación y la solidaridad, para que con equilibrio permanente se logre el desarrollo de las personas, culturas y pueblos.
Las guerras que nacen de la avaricia, el orgullo, y la soberbia de los poderosos, llevan siempre en sus motivaciones la adquisición del poder y del dinero. Muchos males de toda clase se originan por el mal uso del poder y del dinero, lo sabemos y lo experimentamos todos.

EL REINO DE DIOS Y EL USO DEL DINERO
Con todo lo que he dicho arriba, ya podemos reflexionar e iluminar, lo que significa el valor supremo del reino de los Cielos, que exige de suyo, según el querer de Dios, sea asimilado y respetado a toda costa, por encima de otros valores de este mundo, ordenándolo todo a este reino, que debe regir las actividades de los hombres hacia su fin temporal y último.
El evangelio de hoy nos narra la parábola del siervo o empleado infiel, deshonesto y astuto que al ser descubierto en sus fraudes por su amo, éste le quita el trabajo y lo despide.
Mientras esto sucede, el administrador infiel agudiza su ingenio y sabiduría para congraciarse con los deudores de su amo, disminuyendo el valor de los recibos de mercancías vendidas y así, asegurar su futuro amenazado por no poder cavar la tierra y también no poder pedir limosna por vergüenza.
Cristo nos dice que alaba la sagacidad del administrador infiel, si bien deja muy en claro la deshonestidad de su comportamiento, nos enseña, que los “hijos de las tinieblas y el mal” son de suyo más empeñosos y sagaces para triunfar en la vida.
Nos hace ver que los “hijos de la luz” deben ser tan creativos, emprendedores y audaces como el comportamiento del administrador infiel, descartando siempre, los comportamientos faltos de justicia, sobre todo para con los pobres y desvalidos, de los cuales nos habla la primera lectura del profeta Amos.

CONCLUSIÓN
Cerramos esta homilía con las mimas palabras de Cristo: “Con el dinero tan lleno de injusticias, gánense amigos que, cuando ustedes mueran, los reciban en el cielo”.
Y finaliza sus enseñanzas sobre el reino de Dios y el uso de lo bienes terrenos, diciéndonos: “No hay criado que pueda servir a dos amos, pues odiará a uno y amará al otro, o se apegará al primero y despreciará al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero”.
¡Pidamos hoy a Cristo que nos conceda la sabiduría de saber ordenar todas las cosas terrenas a la conquista del reino de Dios y así conseguir los bienes eternos e inmarcesibles de la vida eterna!...




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