Sunday 04 de December de 2016

El síndrome del cajero descompuesto 

Édgar Félix      28 Apr 2014 21:10:08

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Hay pequeñas manías en nuestra vida cotidiana que reflejan el ánimo y el carácter de una sociedad. Cuando son recurrentes y constantes se convierten en un comportamiento -casi en patrón social- que refleja lo que somos, lo que creemos y pensamos del entorno donde nos desenvolvemos.

Basta mirar alrededor y observar. ¿Se ha preguntado por qué en algunas colonias de la ciudad la mayoría de las personas formadas en las tortillas son hombres? Habrá cambiado la relación de pareja con el tiempo o es un efecto de lo que conocemos como liberación femenina. Las estadísticas indican que las mujeres son, en más del 60 por ciento de los hogares, el sostén económico principal.

Así como ese nuevo fenómeno social hay muchos más. Uno que me ha llamado la atención y tal vez sea la respuesta del porqué los mexicanos nos creemos casi todo, sin investigar directamente, es el que llamaremos el síndrome del cajero descompuesto. Y es preocupante. Nada que aplaudir. Nada que festejar porque denota el carácter de una sociedad que no está acostumbrada a informarse y que da por hecho lo que le dicen.

En cualquier sistema de cajeros automáticos es muy común que del grupo de cajeros habidos uno o más no funcionen, así que las personas se forman casi siempre en los que creen que funcionan. Damos por hecho que al que no acuden está descompuesto, aunque no lo hayamos corroborado.

Le confieso que este síndrome me ha salvado muchas veces de permanecer por más de 15 o 20 minutos en esas filas. Basta con comprobar que efectivamente el cajero al que nadie va no funciona. Pero de 10 veces, ocho han resultado positivas, es decir que sí funcionan, pero por alguna razón las personas creyeron lo contrario y no lo utilizaron hasta que algún valiente fue a informarse directamente de lo que le dijeron.

De un comportamiento se pueden deducir muchas cosas. Desde el por qué nos creemos lo que creemos de los cuentos chinos de las esferas del poder, del porqué las elecciones las ganan quienes mienten más, del porqué las personas se creen lo que escucharon, dijeron o vieron, sin comprobar la certeza de la información. Muchas deducciones que surgen, pero que no pueden ser corroboradas, como el síndrome del cajero descompuesto.

Dejémoslo en un fenómeno social mexicano que refleja en cierta forma la cotidianeidad de las personas, sin meternos a averiguar ni plantearnos seriamente por qué siempre debemos admitir que hay un cajero descompuesto. Aceptar que no funciona alguno de los del grupo y darlo como un hecho. O bien, cuando acudimos y todos están funcionando sin contratiempos y no hay filas lo consideramos un día de mucha suerte, casi, casi, como si el universo se hubiera alineado. Es decir, en nuestra vida diaria no siempre es cierto aquello que consideramos verdad, aunque estemos acostumbrados a aceptar y escuchar mentiras.




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