Sunday 22 de January de 2017

El título de Ciudad que se otorgó a la Villa de Juchipila

Manuel González Ramírez      10 Jan 2017 22:31:25

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el cañón de juchipila en la segunda mitad del siglo 19 de la Mapoteca de la Crónica de Zacatecas.  (Cortesía)
el cañón de juchipila en la segunda mitad del siglo 19 de la Mapoteca de la Crónica de Zacatecas. (Cortesía)
Los títulos de ciudad y de nobleza fueron privilegios que recibieron muy pocas poblaciones novohispanas y que sólo podía ser concedido por la Corona Española, durante la época virreinal.

La capital de la Nueva España fue uno de los primeros asentamientos que recibió honrosos títulos. De tal manera que desde los primeros años del virreinato se le conoció con la denominación de Muy Insigne, Nobilísima, Muy Leal e Imperial Ciudad de México. 

A tres lustros de que concluyera el siglo 16, las Minas de Zacatecas dejaron de llamarse así para estrenar nuevo nombre y categoría, en 1585 el rey Felipe II le otorgó el título de Ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas y se convirtió en el primer poblado y en el único que conseguió este honroso título durante la época virreinal en lo que ahora se conoce como Estado de Zacatecas. 

Al término de la Guerra de Independencia, la potestad de otorgar títulos de pueblo, de villa o de ciudad a los asentamientos del territorio zacatecano fue asumida por el Congreso del Estado.

En los primeros años del periodo independiente, el pueblo de Juchipila sería elevado al rango de Villa, y unas décadas más tarde, recibiría el título de Ciudad. Pero no basta con saber que esto ocurrió. Lo más interesante es la causa o circunstancia que hizo posible tal distinción.

Para tal efecto, nos trasladamos hasta el año de 1862. Eran tiempos muy difíciles, las autoridades estatales y municipales tenían que enfrentar, además de la aguda crisis económica, una larga lista de adversidades: no llovía -eran tiempos de sequías-, había escasez de granos, mucha gente especulaba con granos y víveres, existía una pugna violenta entre liberales y conservadores, había inestabilidad política por la reciente expedición y aplicación de las Leyes de Reforma, casi todos los pueblos del sur del estado eran atacados por gavillas de bandoleros y, por si fuera poco, el territorio nacional estaba siendo invadido por los franceses.

En este contexto, Juchipila fue el escenario de un acontecimiento importante que le mereció el título de Ciudad.

A finales de noviembre de 1862, Juchipila recibió la visita de una gavilla de forajidos que desde luego no traían buenas intenciones.

Buscaban tomar por asalto esta villa y llevarse todo lo que pudieran de los edificios públicos, casas y corrales. Eran los llamados bandidos de Sierra de Álica. Sitiaron y atacaron Juchipila desde el 25 de noviembre hasta el 2 de diciembre.

Pero no contaban con el valor de sus habitantes que hicieron frente a esa gavilla integrada por casi 300 bandoleros y se defendieron con heroísmo.

Finalmente, los atacantes decidieron marcharse tras enfrentar a los pobladores de la villa y a los miembros de la Guardia Nacional del lugar. 

Todo parece indicar que ya se esperaba el asalto pues el poblado también fue defendido por gente que acudió desde Huanusco, Colotlán, Villa del Refugio y hasta los de Jalpa se animaron a presentarse a la defensa de sus vecinos.

Solo faltaron los valientes de Villanueva que no fueron porque también esperaban un ataque de casi 300 bandidos, quienes arribaron unos meses después a la hacienda de Malpaso.

Las autoridades estatales estaban orgullosas de la gente del sur que supo salir triunfante del sitio que mantuvieron por más de una semana, a tal grado que en el Congreso Local, durante la sesión del día 8 de diciembre de 1862, a una semana del acontecimiento, abordaron el tema y surgió la propuesta de reconocer el “valor y heroico comportamiento en los días de sitio”. 

Como recompensa y a manera de ejemplo para el resto de las poblaciones del estado se decidió convertir en Ciudad la villa de Juchipila, cabecera del partido de su mismo nombre.

Se les otorgó diplomas honoríficos a los jefes, oficiales e individuos de la clase de tropa: “como un testimonio del alto aprecio con que el Estado ha visto sus honrosos servicios”.

Del mismo modo homenajearon: “a los ciudadanos que sin pertenecer a las fuerzas militares se hayan distinguido en los hechos de armas que tuvieron” en esos días.

Fue hasta la sesión del día 8 de enero de 1863 cuando quedó consignado para la posterioridad el acuerdo que reza así: “Se erige en ciudad la villa de Juchipila, cabecera del partido de su nombre”. Lo anterior fue ratificado por la sesión del día 11 de enero.


*Cronista de Zacatecas




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