Thursday 08 de December de 2016

Evasivas delatoras

J. Luis Medina Lizalde      4 Jun 2014 21:20:05

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El anuncio del retorno del futbol profesional a Zacatecas ha sido errático a más no poder. El gobernador y sus colaboradores sostienen que aún no se definen los compromisos contraídos con el Club Mineros de Pachuca para que a partir de agosto la afición local disfrute del espectáculo del balompié, en el que los otrora Tecos de Guadalajara jugarán como locales.

Cuesta mucho trabajo aceptar que los accionistas del Club Pachuca, dueños de la franquicia que se traslada desde la capital tapatía, uno de los cuales es Carlos Slim, tomen decisiones al aventón, atenidos a acuerdos vagos y meramente verbales.

Las huidizas respuestas a las preguntas de los reporteros parecen eludir el juicio ciudadano en torno a las prioridades del gobierno reflejadas en los apoyos acordados con los accionistas. Uno no sabe cuáles son las responsabilidades cuando se habla de buscar patrocinadores. ¿Quién debe buscarlos, el club o el gobierno? Y eso de que se destinarán millones de pesos del erario a la publicidad, las especulaciones y rumores son fruto de vacíos informativos tan notorios.

No puede uno dar por sentado que no existan buenas razones para auspiciar la presencia de un equipo de futbol profesional. Puede uno entender que existe una afición a la que hay que brindarle una opción de sano entretenimiento y que es bienvenido todo lo que fomente el interés en el deporte en un momento social en el que la descomposición generalizada con sus manifestaciones violentas crece día con día.

Así, ¿por qué no exponer las cosas de frente, con transparencia? Porque ni un gobierno puede ser tan desparpajado como para no dar sustento documental a sus acciones, ni hay en el mundo de los negocios quien “se aviente a lo gorras”.

Original modo de fomentar la economía local
En lugar de la tradicional argumentación que en estos casos suele esgrimirse para justificar la canalización de recursos públicos en provecho de intereses privados, el auspicio oficial se justifica al invocar su potencial de contribución a la economía, de creación de empleos y atracción de visitantes, como si se buscara neutralizar la opinión extendida de que hay prioridades más urgentes que atender.

Sin embargo, dicha argumentación es difícilmente atendible si consideramos que el equipo que cambia de sede lo hace motivado porque la afición tapatía no le responde.

¿Qué le hace pensar a Carlos Slim que la afición zacatecana será diferente? El poder adquisitivo de nuestra afición no se compara con el de la fanaticada de Jalisco ¿o sí? ¿No podemos pensar que la diferencia la marcan los “apoyos” comprometidos por el gobierno de Zacatecas? ¿De cuándo acá fortalece la economía local el traslado de circulante al exterior de Zacatecas?

Guillermo Huizar, secretario de la Función Pública, entrevistado por Francisco Esparza en la emisión de ayer de su programa radiofónico, descalifica a los opositores que no sustentan sus críticas en documentos, en referencia a las críticas opositoras del endeudamiento.


Su postura sería inobjetable si los depositarios de información pública pusieran a disposición de los interesados la documentación sustancial para que el debate público fuera informado, exento de rumores.

Eso no sucede, la opinión pública tiene que resignarse a las medias verdades, al teléfono descompuesto y a las acusaciones y defensas igualmente interesadas.

Estadios públicos, privados y públicos al servicio privado
Ejemplo de lo anterior es la estancia por varios años del equipo profesional de futbol Real Sociedad, que tuvo el auspicio oficial sin saber qué consistió y a cuánto ascendió “el apoyo”.

El estadio más famoso de México es privado, de Emilio Azcárraga y socios; el estadio donde juegan las Chivas como locales es del señor Vergara, dueño del equipo, pero el estadio Francisco Villa, al igual que el estadio Jalisco, es patrimonio público.

Eso no impidió que el Gobierno del Estado lo cediera en comodato al diputado federal Chabelo Trejo, con atribuciones tan amplias que el comité organizador de la Feria del Patrocinio, en 2010, para realizar un concierto de Juan Gabriel tuvo que pagar, entre renta y alquiler de una cubierta protectora del pasto, 900 mil pesos.

¿Cómo explicar que un particular le cobre a un organismo oficial la renta de un espacio público? ¿Alguien conoce los pormenores del comodato y de su inexplicada terminación? La transparencia potencia la inteligencia colectiva y protege al transparente. ¿Qué los detiene?

Nos encontramos el lunes en El recreo.




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