Tuesday 06 de December de 2016

Falla cardíaca 

Antonio Sánchez González      21 Aug 2014 21:30:04

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El corazón sano de una persona promedio bombea alrededor de 23 mil litros de sangre al resto del organismo en un día cualquiera. Esta sangre deposita oxígeno y nutrientes al resto de los sistemas corporales, y recoge sustancias de desecho de los tejidos. Por eso, un corazón sano es esencial para la vida.

Desafortunadamente, mucha gente, particularmente ancianos, desarrolla insuficiencia cardíaca: una enfermedad que amenaza la vida, por la cual el corazón se hace incapaz de llevar sangre suficiente para cumplir todos los requerimientos orgánicos porque se vuelve demasiado débil o demasiado tieso para trabajar apropiadamente.

Puede afectar el lado derecho, el izquierdo o ambos lados del corazón, puede aparecer súbitamente, pero también de a poco, habitualmente debido a otras enfermedades crónicas, como coronariopatía e hipertensión, y no tiene cura. Sin embargo, hay una retahíla de medicamentos que mejoran los signos y la sobrevida de estos enfermos.

Al respecto, el papel del médico es crucial, porque el justo acomodo de las medicinas puede hacer una enorme diferencia en años de vida.

Posiblemente, hoy mismo, uno de cada 8 ancianos mayores de 75 años en el mundo está enfermo de insuficiencia cardíaca; al tiempo, esta misma enfermedad se está convirtiendo en causa de ocupación de una de cada 10 camas de hospital en el globo y es el principal motivo de muerte prematura en países pobres.

Los síntomas son variados, algunos incapacitantes, pero una buena proporción de estos enfermos están asintomáticos durante periodos largos de tiempo, fase que la enfermedad aprovecha para dejar daños irreversibles que potencialmente se pueden modular con el tratamiento.

En los países ricos, la insuficiencia cardíaca es una enfermedad muy común, que consume alrededor del 2% de los recursos totales destinados al cuidado de la salud.

Los expertos estiman que pronto será también un problema de políticas públicas de los países pobres y en los que están en vías de desarrollo porque en ellos está muriendo menos gente por infecciones que en el pasado inmediato, por lo que deberíamos estar planeando esta eventualidad.

En México, donde nuestras estadísticas sanitarias son menos que perfectas, la mitad de las muertes anuales suceden en personas de más de 60 años, y entre ellas ya se puede identificar a las enfermedades cardiovasculares como causa principal, particularmente en varones.

Lastimosamente, hasta el año 2000, no hubo ningún estudio de investigación médica mexicana que tuviera a la insuficiencia cardíaca como tema. Como si fuera una enfermedad nueva.

Tomando en cuenta lo anterior, no es extraño que un refinado estudio inglés, recientemente publicado en PLOS Medicine, relata que en países como México, la estancia promedio de un paciente hospitalizado por insuficiencia cardíaca se prolonga 10 días, que uno de cada 10 de esos enfermos muere en el hospital (el doble que en países desarrollados) y que dolorosamente solo nueve de cada 20 pacientes mexicanos con la enfermedad recibe tratamiento adecuado.

Como si fuera otra manera de medir nuestra aptitud como país.




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