Wednesday 07 de December de 2016
»Mario Oziel Méndez fue dado de alta, aun estando en coma 

Tras un accidente, familia vive un drama

Selene Lamas      6 Oct 2013 19:10:04      1

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  • Agustina, su madre, es quien ha cuidado a su hijo con esmero, con la esperanza de que Mario algún día se recupere. (Miguel Correa) Agustina, su madre, es quien ha cuidado a su hijo con esmero, con la esperanza de que Mario algún día se recupere. (Miguel Correa)
  • Sus familiares se turnan para darle los cuidados que requiere. (Miguel Correa) Sus familiares se turnan para darle los cuidados que requiere. (Miguel Correa)
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Aquel día no sabían que su vida ya no sería igual, el accidente los sorprendió en la madrugada, fue tan aparatoso que José Alfredo murió instantáneamente y Mario y Gerardo fueron llevados al hospital gravemente heridos.

Gerardo fue dado de alta a los nueve días, pero Mario quedó en coma. Lo atendieron seis semanas y al comenzar la séptima le dijeron a su familia que tenía que abandonar el hospital; para él ya no habría más atención.

Hoy está postrado en una cama con un catéter en la garganta y una sonda en el estómago; únicamente mueve los dedos de sus manos, el resto de su cuerpo no le responde, al igual que el sistema de salud que lo abandonó.

El aire es denso y parece interminable el camino para llegar a ese espacio que se adecuó como cuarto de hospital. Hay que atravesar la cocina donde merodean de vez en cuando algunas moscas.

Atrás de una puerta blanca se oye música, el cuarto está oscuro, huele a medicina y se siente un ambiente de tristeza. Al entrar nadie le habla, sólo lo observan y callan.

Apenas se enciende el foco incandescente y la primera imagen es la de un joven cuyo cuerpo está magullado y cubierto de cicatrices en el pecho. Parece que está dormido, pero no hay ruido que lo despierte.

Sentada junto a él está doña Agustina, su madre, quien acaricia el cuerpo de su hijo mientras llora.
Se trata de Mario Oziel Méndez Nieto o Kiko, como lo llama su familia. Es un hombre de 32 años que el pasado 21 de julio sufrió el accidente que lo condenó a un coma profundo.

Ahora está en casa de sus padres, una modesta vivienda donde habitan su esposa, hermanos, cuñados y sobrinos. Los 14 miembros de la familia se acomodan en cuatro pequeñas habitaciones.

La de Mario no tiene ninguna ventana; aunque está iluminada, se siente sofocada y no tiene piso, sólo un firme de cemento. Frente a su cama está un viejo ropero con una tele, una pequeña grabadora y un objeto que les prestaron para estimularlo.

En la cabecera resalta la imagen del Niño Doctor, varios paquetes de medicamentos y un aparato para aspirarle las flemas.

Desconcierto de la familia
Don Antonio, su padre, en cuatro semanas sólo ha entrado a verlo un par de veces, “dice que se le hace muy feo verlo así”, justifica doña Justina, aunque “en el hospital lo visitaba diario”, dice.

Lo cierto es que ahora de su cuidado sólo se encargan su madre y su esposa; eventualmente las apoyan sus hermanos Ramón, Libier y Norma; esta última tiene 15 años, los 8 mil pesos que su madre había ahorrado para su fiesta se gastaron en el hospital público para las medicinas, las sondas y las tomografías que Kiko requirió.

“Cuando estuvimos ahí diario nos pedían 300 pesos para una cajita que decían que era su comida, también teníamos que comprar las sondas y las tomografías valían mil 300 pesos”, dice doña Agustina.

La más joven de los siete hermanos asiste al Cobaez; cuando regresa, alrededor de las 4 de la tarde, entra al cuarto de su hermano con un envase lleno de líquido amarillo entre sus manos, luego toma la sonda que Kiko tiene en el estómago y mediante una jeringa le introduce lo que contiene el frasco; es decir, la comida.

“Diario en las noches se la preparamos; licuamos una pierna de pollo, manzana, chayote y zanahoria para darle cada cuatro horas”, dice su madre.

Junto a la cama donde yace Mario está un pequeño y desvencijado sillón, ahí duerme o mal duerme Alma, su esposa. Día y noche tiene que estar pendiente de su respiración, las flemas se acumulan en su pecho y tiene que despertarse cada cuatro horas para aspirárselas y evitar que se ahogue.

Antes del accidente Alma y Mario vivían aparte, pero después doña Agustina insistió en que se quedaran en su casa. Alma no trabaja y reconoce que no tendrían medios para sostenerse ella y mucho menos para costear las necesidades de su marido en coma.

Aprender a cuidarlo
Doña Agustina comenta que a veces no saben bien cómo cuidarlo y en otras no pueden hacerlo como quisieran.

Para bañarlo, dice, colocan un plástico sobre la cama, tienen que levantarlo y entre ella y Alma no pueden, por lo que lo bañan cada tres o cuatro días cuando Libier o Ramón las pueden apoyar, pues su padre y sus yernos no contribuyen con su cuidado.

Tampoco lo pueden sentar porque para ello necesita un sillón reposet o una cama, cuyo costo es cercano a los 30 mil pesos.

Para ninguno de los dos han tenido dinero, pues dependen del sueldo que don Antonio obtiene como taxista. A raíz de ello, desde el hospital se le hicieron llagas en las rodillas, la peor la tiene en la pierna izquierda, pues es profunda y supura.

Tampoco pueden llevarlo a rehabilitación, por un solo día una ambulancia les cobraría 800 pesos y de otra forma no lo pueden trasladar; forzosamente necesita una camilla.

Como alternativa, doña Agustina comenta que la primera semana que estuvo en casa contrataron a una terapeuta que diariamente acudía al domicilio, pero les cobraba 300 pesos, “finalmente le dijimos que ya no viniera, era imposible tener ese dinero todos los días”.


La indolencia
Un mes y medio después del accidente y de estar internado en el Hospital General de Zacatecas, Mario fue enviado a su casa. No valieron las súplicas de su esposa, de su madre y de su hermano para que lo siguieran atendiendo.

“Yo le dije al doctor que me lo dieran cuando hablara, cuando se moviera; el que a mí me dieron no es ni la sombra de lo que fue mi esposo. Ellos insistieron en que ya estaba curado, pero sólo lo desahuciaron y no querían que les estorbara más”, expresa Alma.

Con las mandíbulas apretadas para contener el llanto, revela que se lo tuvieron que llevar, pues no hubo médicos que le dieran una esperanza y la pobreza en la que viven les impidió llevarlo con un especialista privado para tener otro diagnóstico.

Aún con la frustración en el rostro, Alma Lorena comenta que en el Hospital General tampoco tuvieron un diagnóstico claro, pues por la cama de Mario desfilaron médicos que en un principio le dieron esperanzas y que después las sepultaron junto con la posibilidad de verlo recuperado.

“El especialista sólo lo visitó mientras estuvo la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), después ni los pasantes se detenían, sólo decían: ‘es el que estaba en UCI’ y se iban. Mi suegra y yo tuvimos que andar correteando doctores, nadie nos informaba de su estado”, asegura.

Además, expresa que en este lapso los únicos que acudían a verlo eran los doctores de medicina interna y las enfermeras que en toda su estancia nunca dejaron de tratarlo con la mejor de las atenciones.
“Fue hasta varios días después cuando por fin nos dijeron que tenía un sangrado en toda la cabeza y que como podía despertar en unos días, en varios meses, en un año o nunca, pero al principio nos habían dicho que el sangrado era pequeño y que con medicamento volvería a estar bien”, explica la mujer.

“Nunca me explicaron claramente qué tenía, el día que pregunté me dijeron eso y cuando les dije cuáles eran las consecuencias, me respondieron ‘¿no lo ve cómo está? ¡Esas son las consecuencias!’”, lamenta.

Sin embargo, hoy Mario está confinado en su domicilio, sólo puede abrir un ojo, respira con dificultad y en su pecho se oye un murmullo por las flemas que varias veces al día le tienen que succionar. En su cara no se dibuja ninguna expresión, sólo mueve las pupilas de sus ojos verdes.

Actitud prepotente
El día en que les avisaron que tenían que abandonar el hospital no fue posible que les permitieran tenerlo ahí un par de días más, con el argumento de que estaba lleno y que necesitaban la cama.

“Nosotros no estábamos preparados para que nos echaran así, por lo que fuimos con el jefe de gobierno del hospital que tiene la dirección el fin de semana para pedirle que nos diera más tiempo”, refiere Alma.

Sin embargo, expresa que Luis Abraham Torres Chávez, quien ocupa dicho cargo, se negó a escucharlas y de forma cruel les dijo: “¿por qué esta así, en qué andaba?, ahora afronten las consecuencias’”.

La única opción que les dio fue que se quedaran, pero que les iba a costar 4 mil 500 pesos la noche, o bien, que lo bajaran al albergue.

Finalmente Alma dice que fue hasta cerca de las 8 de la noche del sábado 7 de septiembre cuando les dieron el alta médica, por lo que tuvieron que contratar una ambulancia de la Cruz Roja que les cobró 800 pesos para que llevara a su esposo, pues las ambulancias del hospital ya habían concluido su horario.

Ramón, uno de los hermanos de Kiko, comenta que él también habló con el jefe de gobierno. “Me dijo que ya no lo podíamos tener ahí, que pescaría una infección si seguía en el hospital, entonces le dije ‘llévalo a un cuarto aislado, los cuidados que reciben aquí los enfermos en ningún lado se los darán’, pero de nada valió”, explica.

Se tenía que ir
Jesús Reyes Bustamante, director del hospital, comentó que Mario fue bien atendido en el nosocomio, que él personalmente lo atendió mientras estuvo internado y que si se dieron varios diagnósticos fue porque cada doctor tiene un enfoque diferente de los casos.

Calificó a la familia de Mario como malagradecida e insistió en que en él se invirtió más de un millón de pesos y que si se le pidió abandonar el hospital fue para permitirles la entrada a otras personas con más esperanzas de vivir.








| Crónica




Comentarios
vaquera76:
Seria bueno que en lugar de que interpongan una queja formal ante la Secretaría de la Función Publica, étsa, se encargue de dar seguimiento a la presente DENUNCIA, ya que aporta datos, nombres, fechas, y actuación de los funcionarios, ojalá deveras la SFP le de seguimiento este caso porque hay funcionarios de Gobierno del Estado involucrados   Monday 07 de October de 2013 09:51:19
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