Monday 05 de December de 2016

La negociación del Fresnillo

Carlos López Gámez      5 Sep 2014 20:30:02

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(Cortesía)
(Cortesía)
La recuperación de las minas luego de haber permanecido por más de 50 años abandonadas por inundaciones de sus tiros y niveles, indiscutiblemente se le debe a la visión y decisión de Francisco García Salinas, como su proyección posterior. Sin embargo, debemos de tomar en cuenta la participación de otro personaje, de José González Echeverría, cuya administración superó cualquier expectativa en su tiempo.

Para adentrarnos en el tema de este día recurriremos a los apuntes en los cuales cita el informa de la Junta Permanente de la Compañía Zacatecano- Mexicana a la Junta de Fomento y Administración de Minería, sobre la Negociación de Minas de Fresnillo.

En este documento se cita que la Compañía Zacatecano- Mexicana se instaló en Fresnillo el 9 de septiembre de 1835. Es una fecha en la cual el Congreso Nacional autorizó el General Antonio López de Santa Ana, para que contraste un avío destinada a la explotación de las minas de este lugar. Además se subraya: La Compañía recibió las minas y empezó a trabajarlas el 27 del citado mes de septiembre.

Con relación a lo que se detalla en el párrafo anterior, en otros apuntes se hace mención a que en el año de 1835 por órdenes de Santa Ana, la empresa minera que fuera administrada por el gobierno de García Salinas, fue saqueada. Aquí vemos que Santa Ana la deja en manos de prestanombres.

Retomamos el tema el tema: El capital con el cual inició sus labores la compañía Zacatecano-Mexicana (inglesa totalmente), ascendía a dos millones seiscientos mil pesos. Esta cantidad se destinó para el avío de las minas y para hacer frente al “compromiso adquirido con el gobierno general, de facilitarle en dinero en efectivo con exclusión de toda clase de créditos y sin interés alguno.

Semejantes sumas en calidad de adelantos, cuyo reintegró se estipuló en condiciones tan desventajosas para la compañía, la cual cita textual: al cabo de nueve años no hemos logrado todavía el recobro de nuestros simples capitales, según se asentaba en el informe de Junta Permanente de la compañía.

En informaciones de paralelas por los representantes de la empresa, mencionan que en los nueve años de trabajo del 27 de septiembre de 1835 al 31 de agosto de 1844, la negociación produjo la cantidad de 18 millones 4641 mil 194 pesos, 3 reales y 6 granos, los cuales no fueron suficientes para hacer frente a las erogaciones hechas en el mismo período, las cuales ascendieron a la suma de 18 millones 881 mil 27 pesos, un real y 7 granos.

Tal parece, según consta en el citado informe, que los representantes de la empresa no quisieron darse cuenta de que en el considerado como sencillo balance, se encuentran incluidos en los gastos cantidades que no deben pesar sobre la empresa, ni aún siquiera como inversión o pago de impuestos; tal es el caso de un millón cien mil pesos que se prestaron al gobierno general; si no tomamos en consideración esta cantidad, veremos que la empresa tuvo un beneficio de cerca de 800 mil pesos, cantidad estimada como nada despreciable, después de las inversiones hechas en la compra de maquinaria y construcción de la hacienda de beneficio.

En otros párrafos se habla de las máquinas que se utilizaban en los trabajos de las minas pertenecientes a la negociación. Sobre el particular se destaca: La primera máquina empezó a trabajar en diciembre de 1836, con tal éxito en el desagüe que al poco tiempo se suspendieron los trabajos de 35 malacates colocados en 9 tiros diferentes.


Se añade al anterior señalamiento lo siguiente: Sin embargo, los trabajos no fueron suficientes, pues a medida que se iban profundizando estos, eran más abundantes los escurrimientos y en consecuencia la amenaza de inundación.

Por esa razón la compañía encargó a Inglaterra otra máquina de iguales características que la anterior, es decir, con un cilindro de 60 pulgadas inglesas de diámetro; 10 pies ingleses en el largo del mismo y 9 en el tiro. Esta nueva bomba se instaló en el tiro San Francisco. Con el funcionamiento de las dos máquinas, fue posible controlar las aguas subterráneas en todo el Cerro Proaño.

Para 1842 se contemplaba la posibilidad de sustituir estas bombas porque la profundidad a que trabajaban era superior a la de su capacidad. Y, se adquirieron dos más. (Bombas Cornisch).

Las primeras máquinas costaron 504 mil 860 pesos y 200 mil las segundas (las mayores que en ese tiempo existían en México).

Los operarios y empleados de la compañía eran 2 mil 950. Ellos se ocupan en las labores interiores y exteriores de las minas, incluyendo en la hacienda de beneficio.

Esta compañía más adelante cambia radicalmente el sistema de trabajo y administración.

A la hacienda de beneficio se le invirtió al comprar maquinaria que fue traída desde Inglaterra.De mis apuntes




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