Tuesday 06 de December de 2016

A pesar de todo, Fresnillo existe

Carlos López Gámez      21 Feb 2014 20:30:05

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Estoy seguro que a los ilusos y voraces jacobinos especialistas en inconmensurables crónicas laudatorias favorables al sistema no les gustará en lo absoluto lo que en esta brevísima croniquilla trataremos de hacernos entender sobre los efectos y consecuencias que en la comunidad dejaron los movimientos independentista y revolucionario.

Los historiadores oficiales, junto a los involucrados en la maraña de tintes políticos, magnifican hasta la saciedad lo que la independencia, luego la revolución, trajeron tantos y cuantos incontables beneficios para el país. Que lo transformaron virtualmente para encaminarlo por la senda del progreso, bienestar colectivo y quien sabe cuánto epíteto confuso y demagógico más le han endilgado.

La verdad es otra. En la primera década del siglo 19, en plena efervescencia independista, luego de la expulsión de los españoles, las minas quedaron abandonadas totalmente. Lo mismo ocurrió con las extensas porciones de tierras y haciendas, así como comercios y negocios de toda índole que los peninsulares explotaban a su libre albedrio y protección de la corona y huestes.

Como consecuencia inevitable Fresnillo, en este caso particularmente, quedó como un aterrador pueblo fantasma. Estaba condenado a su desaparición de la faz de la tierra. No ocurrió semejante aberración porque surgió un personaje de firmes convicciones e ideas liberales a toda prueba, poseedor además de una visión hacía el futuro, como nadie, que evito que Frenillo se extinguiera, como siguen siendo los maquiavélicos sueños de los enfermizos políticos.

Se llamaba Francisco García Salinas, el mejor gobernador de toda la historia en Zacatecas. Gracias a él se rescataron las inundadas y abandonadas minas de Proaño y las llevó a producciones insuperables en su tiempo. En 1830 Fresnillo tenía unos dos mil habitantes. Luego de la construcción del presidio convertido en hacienda de patio, utilizando la mano de obra de intentos de diferentes estados, la producción minera alcanzó otros derroteros. El censo de aquellos tiempos registraba 11 mil 449 habitantes, de los cuales 3 mil 221 eran trabajadores de la mina.

Otras obras se realizaran en la ciudad, de las cuales aún permanecen de pié, lo cual no le agrada a los más recientes gobernantes cuyas acciones han sido tapadas por maquillaje urbano. Durante la administración de García Salinas nació el Obelisco en conmemoración de un aniversario más de la independencia. En ese tiempo se empezó la construcción del teatro Hidalgo. Además construyó el primer drenaje pluvial en la población que todavía existe.

Las memorias de Francisco García Salinas, como gobernador del estado de 1829 a 1834, fueron reeditadas por su hijo Gabriel García Elías, quien también fuera gobernador de la entidad, en el año de 1874. Se hizo en atención a pedidos de algunos estados. Que yo sepa a ninguno de los mandatarios se les ha reeditado sus informes y por algo será.

Con relación al otro movimiento social, el de 1910, la Revolución Mexicana para ser más precisos, en Fresnillo tanto en ese tiempo como en recientes no ha dejado nada bueno. Los hechos que se han registrado dicen otras cosas.

Para empezar: El primer alzado en Fresnillo fue Ignacio Castañeda. Enseguida J. Isabel Tovar desde la hacienda de Abrego. Tovar fue asesinado de certera puñalada frente al Cajón del Sol. Otros más lo hacían desde sus comunidades. Luis Moya en sus incursiones por este mineral incendia la escuela oficial para niñas y ex templo La Concepción (12 de abril de 1911). Luego Delfino Rosales al frente de un grupo armado irrumpió violentamente en esta ciudad el 21 de mayo de 1911 y prende fuego a la Casa Consistorial con todos sus archivos históricos.

Como se puede ver, de acuerdo a los testimonios, la revolución no traía nada bueno para Fresnillo. Los rebeldes en cada una de sus impunes incursiones dejaban tras de sí hechos sangrientos inenarrables, saqueos, violaciones y excesos. Después del maderismo, pues apareció el carrancísmo y constitucionalismo cuyos efectos han sido desgarradores para la comunidad fresnillense.

Conociendo un poco de semejantes atrocidades, no tenemos por qué estar magnificando la barbarie. Asumimos la responsabilidad de aportar lo que hemos encontrado para desmitificar todo lo que el sistema pregona para justificar el poder.

En la época posrevolucionaria Fresnillo siguió siendo el botín para todos. Convirtieron la casona de José González Echeverría, en la histórica Hacienda de Proaño, en la sala de matanza y caballerizas. Además ejercían el poder designado a sus incondicionales que terminaban como servidumbre. El pueblo fue saqueado y asesinado impunemente. Por todos los rincones de la abandonada población quedaba a la vista la presencia de los revolucionarios que supuestamente con sus acciones “nos dieron libertad e independencia”, dicen los discurseros oficialistas.

La asociación Amigos de Fresnillo y el Centro de Investigaciones Históricas de Fresnillo, realizarán conferencias con temas alusivos. Vale la pena escucharlos.
 




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