Thursday 08 de December de 2016

¿Caldera de un barco en Fresnillo?

Carlos López Gámez      31 Jan 2014 22:10:07

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Ni duda cabe, Fresnillo desde sus orígenes ha sido escenario de infinidad de sucesos que, por fortuna, los historiadores ya rescataron y registraron. Muy independiente a esa interminable serie de acontecimientos que cada día nos asombra luego de recientes hallazgos, nos hemos encontrado con hechos que de momento les clasificamos como insólitos. Claro, jamás imaginándonos; sin embargo, los testimonios los hacen creíbles.

Todo tiene estrecha relación con la presencia física de aquellas monumentales estructuras de acero que se consideraron tecnología de punta en su tiempo, destinadas a la modernización de los diversos sistemas de extracción de agua de los tiros, luego molienda y beneficio de los ricos minerales.

Recordemos las bombas Cornish fabricadas en Inglaterra para la empresa minera de Fresnillo a mediados del siglo 19. Todavía están de pie en el interior de la hacienda de Proaño; esperan su rescate y difusión.

La tecnología de punta a principios del siglo 20 vino a suplir las bombas Cornish, incluso amplió la cobertura de servicios en materia de generación de electricidad y vapor que trajeron como consecuencia innumerables beneficios al mejorar al sistema de exploración, explotación y extracción de minerales.

Hablamos de la Planta de Fuerza que la Mexican Corporation instaló en 1920 a un lado de las antiguas instalaciones que fueron para beneficio de los minerales por el sistema de patio.

En el mes de noviembre de 1920 empezaron los trabajos para la instalación de gigantescas calderas que eran alimentadas por combustóleo. Una de ellas era precisamente de un barco que fuera desmantelada, posiblemente en algún astillero de la unión americana. De lo anterior teníamos breves y vagas referencias hasta que conversamos con el señor Albino Solís, electricista de la empresa minera, ya retirado, quien confirmó e insólito suceso y además relata algunas de sus experiencias en oscuros socavones de la mina.

Conforme transcurría la entrevista compartíamos con emoción e interés la manera muy particular de narrar sus recorridos en todas las instalaciones de la mina, tanto en superficie como en las entrañas de la tierra. Nos transmitió sus vivencias y en base a ellas podemos, aunque escuetamente, conocer la Planta de Fuerza de la empresa minera. Nos informa que en su conjunto había tres gigantescos generadores de energía eléctrica y compresores de impresionante volumen.

Las monumentales calderas contaban además con cinco gigantescas chimeneas que se podían ver desde gran distancia. Se levantaban como un símbolo identificativo de la ciudad, de su minería, todo en conjunto con el legendario cerro Proaño. Tres de las chimeneas eran estructuras de acero, las otras de mampostería.


Un día –en los 70- dejaron de funcionar. También enmudeció el inolvidable silbato, activado con vapor que anunciaba horarios de labores en la mina, incluso accidentes. Toda esa estructura producto de la tecnología de punta en su momento, quedó como un hacinamiento de acero. Aún existe, pero…

El señor Albino Solís nos compartió otras experiencias, brotaron anécdotas y recuerdos. De momento, como que la nostalgia nos invadía. Nos puso al tanto que el aire caliente a presión, se distribuía en una compleja red de tuberías de fierro a los diferentes socavones de la mina. Se conectaban a las carabinas o pistolas de perforación de las vetas para colocar la dinamita que las desprendería de los filones. Las barrenas, barreteros, pistoleros, etcétera, es parre de esta breve historia.

Estas tuberías, entre otras, salían de la hacienda Proaño y tomaban diferentes rumbos. Una hacía el tiro General, otras al Tiro Buenas Aires. Estas cruzaban a poca profundidad por terrenos donde se jugaba beisbol, precisamente donde actualmente se encuentra el hospital del IMSS.

Nuestro entrevistado nos comunica de las impresionantes plazas en el subsuelo. Así se les conoce a gigantescas cavernas naturales donde se mueven enormes palas mecánicas y vehículos con ruedas de dos metros de diámetro. De las más espectaculares, las de Tiro de la Fortuna, el más profundo de Latinoamérica (1,600 metros). El Tiro Sur tiene 1010 metros de profundidad. También nos habla de la incalculable cantidad de agua en las profundidades de la tierra que con frecuencia inundan tiros. Brevemente recuerda que el castillo del antiguo Tiro Saraos se llevó a Vetagrande.

En el antiguo toro de San Francisco, en Beleña, expresó el señor Albino Solís, todavía están-casi intactos-varios pesebres y corrales para las mulas que eran utilizadas para arrastrar algo parecido a carromatos de madera cargados con metal tumbado. Al abundar en lo anterior de inmediato ligamos esta referencia a la manera en que se utilizaban estas mulitas en los socavones; algunas de ellas jamás salían a la superficie. En otros abunda maquinaria pesada que en esos lugares se armaron.

Esta crónica surgió por la caldera de un barco en Fresnillo. Son apuntes de la historia.
 




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