Monday 05 de December de 2016

Hijos vayan a trabajar en mi viña

Fernando Mario Chávez Ruvalcaba      27 Sep 2014 23:00:10

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Pese al llamado de Jesús, no todos sus hijos lo atiende.  (Cortesía)
Pese al llamado de Jesús, no todos sus hijos lo atiende. (Cortesía)
INTRODUCCIÓN
Hermanos: Desde el domingo anterior dijimos que se sucederían tres domingos con el tema de la viña, con el cual el evangelista San Mateo, en labios de Cristo, nos va revelando diversos aspectos del misterio del Reino de Dios.

El domingo de hace ocho días, hemos contemplado y hemos tratado de asimilar espiritualmente, el tema del dueño de una viña cuando llama a diversos trabajadores y a diversas horas para que fueran a trabajar en su viñedo, contratándolos a todos con la paga abundante de un denario, significando con esto, que Dios es quien es dueño del tesoro de su ser divino y lleno de generosidad llama a todos los hombres a que se incorporen al trabajo en su viña y todos por igual reciban la paga justa por su trabajo, consistente en un denario, sin proceder al mismo tiempo, injustamente.

Hoy, queremos avanzar en el conocimiento y en la profundización, del tema de la viña, para entender mejor y vivir comprometidamente con el llamado del Señor, quien a todos nos hace, para incorporarnos con palabras y obras, en la realidad de su Reino de amor, servicio y donación libre y generosa.

HIJOS, VAYAN A TRABAJAR EN MI VIÑA
El evangelio de este domingo, nos presenta la parábola de un padre dueño de un viñedo, el cual llama a sus dos hijos para que vayan a trabajar en él.

Al primero que es llamado por su padre para que vaya a trabajar, respondió: “Ya voy, señor, pero no fue. El padre se dirigió al segundo, y le dijo lo mismo. Éste le respondió: No quiero ir, pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?”.

Esta pregunta Jesús la hizo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, quienes al ser llamados por Dios para que cumplieran plenamente y con hondura de respuesta, con el espíritu de la ley y no sólo con un cumplimiento material al pié de la letra, y de este modo, cayeran en la cuenta de que ellos se gloriaban de cumplir con la ley, pero sin el alma espiritual, imponiéndola al pueblo con fardos pesados de una interpretación y aplicación de esa ley en sentido material que ni ellos cumplían como era de esperase, pero se gloriaban de cumplirla al ser los dirigentes y guardianes del pueblo de Israel.

Volvamos a escuchar lo que ya oímos al proclamar este evangelio que ahora tratamos de interpretar y aplicar por consiguiente, en nuestras vidas de cristianos:

“Entonces Jesús les dijo: Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas sí le creyeron; ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él”.

De esta manera, Jesús, intentó corregir las actitudes hipócritas y farisaicas de los sacerdotes y jefes del pueblo de Israel.


Reprensión dura, ciertamente, que repercutió en el camino de Jesús, como Señor y Mesías, teniendo como resultado que lo odiaran y que al final de su vida por salvar a todos los hombres, fuese repudiado, perseguido y condenado injustamente a morir en el patíbulo ignominioso de la cruz.

APLICACIÓN DE ESTAS ENSEÑANZAS EVANGÉLICAS A NUESTRAS VIDAS
Esta parábola interesa a todos, ya que el Padre sigue buscando jornaleros para trabajar en su viña, es decir, para colaborar en su Iglesia realizando su programa de salvación.

Tenemos que revisarnos a la luz de estas enseñanzas evangélicas, más ahora en nuestros tiempos en donde se hace hasta cierto punto, muy difícil ser sincero, coherente y fiel al evangelio del Reino de Dios, en el ambiente de nuestras familias en las cuales Dios llama a sus hijos para que en comunión de “iglesia doméstica” seamos como el hijo que dijo no querer ir a trabajar como su padre le pidió, pero luego arrepentido sí fue a colaborar cumpliendo la voluntad paterna.

De modo semejante, la palabra de Dios llama a todos los profesionistas, campesinos, en los ambientes de estudio en las escuelas y universidades, en el mundo de las artes, la política y la cultura.

La palabra de Dios nos hace reflexionar seriamente, para que no tomemos la actitud reprobable del hijo de la parábola, que al ser requerido por su padre para que fuera a la viña a trabajar, dijo que sí iba...pero luego no fue.

Ciertamente somos débiles y pecadores, pero nuestro Padre del cielo, nos habla constantemente por su Hijo Jesucristo y con la gracia y la sabiduría del Espíritu Santo, para que en medio de flaquezas e inconstancias, trabajemos empeñosamente en la viña del Señor, adelantando con esto nuestra realización cristiana en un mundo que nos exige ser fieles en las palabras y las obras para dar razón de nuestra fe auténtica, comprometida y verdadera.

La decisión de cada uno de nosotros depende del ejercicio de nuestra libertad bajo la fuerza del amor, la entrega y el servicio a Dios y a los hermanos, conquistando así para nosotros el beneplácito del Padre, quien nos premia ahora y para la eternidad en el crecimiento constante a favor de su viña, que es comunión, paz, fraternidad y concordia, ayudando de manera particular a los pobres y necesitados de nuestros ambientes y comunidades.

De este modo, viendo los hombres que nuestro testimonio cristiano se prueba con obras que brotan de una fe viva, den gloria a Dios y formemos la nueva humanidad que Cristo con su Pascua nos ha conquistado.




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