Saturday 10 de December de 2016

Mi delito no tener valores

Historia de vida

Ivonne Nava García      28 Sep 2013 19:10:05

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Una mujer prefiere la compañía de su pareja y decide que sus hijos adolescentes ya tienen edad para valerse por sí mismos. De esta manera, dos hermanos son literalmente echados a la calle por su madre.
Los jovencitos, en su desesperación, buscan el apoyo de su padre y familiares. La joven encuentra un hombre con el cual hace su propia familia, sin embargo, su hermano queda desprotegido, lo que lo lleva a un callejón sin salida.

La historia
“Nacimos en Tijuana, mi mamá tuvo cuatro hijos. El más grande se fue a Estados Unidos con mi papá. Bueno, nosotros creíamos que él era mi papá. Mi mamá nos dijo que así era.
“Nos dijo que se había ido cuando yo tenía 3 años y mi hermano 1. Entonces nos decía que por eso no nos acordábamos de él.
“Crecimos queriendo verlo y deseando que nos llamara, se nos hacía raro que sólo hablaba con mi hermano el más grande. Cuando mi hermano cumplió 14 años se lo llevó. No he vuelto a saber nada de ellos desde hace 8 años.
“Desde pequeña yo me hacía cargo de mi hermano. Mi mamá trabajaba de mesera en la noche. Bueno, ella me decía que trabajaba en un restaurante de mesera.
“Después me di cuenta de que no era así. Trabaja, porque aún lo hace, en un table dance en Tijuana.
“Diario salía de la casa a las 6 de la tarde y ya no llegaba hasta el día siguiente, cuando ya amanecía. A veces llegaba muy borracha.
“Entraba a su cuarto y olía mucho a alcohol. Yo levantaba a mi hermano y lo vestía para irnos a la escuela. Lo llevaba de la mano.
“Cuando salíamos, regresábamos a la casa y mi mamá seguía dormida.
“Para la hora de la comida se levantaba y preparaba algo. Siempre se quejaba de que le dolía la cabeza.
“También mi hermano el más grande se iba solo, pero él se iba a otra escuela”.

Muchos novios
“A mi mamá la buscaban muchos hombres, le llamaban mucho por teléfono y casi no estaba en la casa.
“Ella nos decía que tenía que llegar alguno que nos sacara de esa vida. Siempre decía eso. Un día conoció a uno que era policía federal, el señor la trataba muy bien.
“Le pregunté que por qué ella tenía esos novios si mi papá estaba trabajando en el otro lado, ella me dijo que era porque mi papá nos había abandonado y que necesitábamos un papá que ella nos estaba buscando.
“Iba muy seguida a la casa ese señor. Pero mi mamá seguía trabajando de noche. Un día nos dijo que ya no iba a trabajar porque ya teníamos nuevo papá. Él se llama Carlos, se fue a vivir con nosotros”.

Hermanita
“Mi mamá quedó embarazada, tuvimos una hermanita. Todo parecía estar muy bien.
“Carlos nos trataba bien, me gustaba que estuviera ahí porque mi mamá ya no iba a trabajar de noche. El que yo creí que era mi papá se llevó a mi hermano el mayor, me sentí muy triste.
“Tiempo después Carlos nos dijo que se tenía que ir, que lo habían cambiado de su trabajo. Le dijo a mi mamá que nos fuéramos con él.
“Mi mamá no quiso porque lo habían cambiado a Chiapas. Yo le decía que nos fuéramos con él, pero ella no quiso”.

Volvió a su trabajo
“Mi mamá estaba muy mal después de que se fue Carlos. Tomaba diario y decía que se sentía sola.
“Nos dijo que se iba a poner a trabajar y de nuevo volvió a trabajar de noche. La historia ya me la sabía, sólo que ahora también tenía que cuidar a mi hermanita.
“Empezó a tener parejas que luego la dejaban o terminaban o yo no sé. Pero como mi hermano ya estaba más grande, se enojaba y le reclamaba, entonces empezó a sacarnos a la calle.
“Cuando llevaba a sus novios, nos mandaba a la casa de una prima de ella. Y ahí nos estábamos unos días, casi siempre eran los fines de semana”.

Violencia
“Mi mamá cambió mucho con nosotros, nos decía ‘estorbos’ y que le habíamos arruinado su vida, que ella iba a ser modelo y que por nuestra culpa no pudo. La empezó a agarrar muy feo contra mi hermano. Le pegaba mucho y lo sacaba a la calle.
“Yo iba por él porque me daba miedo que le pasara algo y lo metía a escondidas en la casa.
“Una vez mi hermanita le dijo que mi hermano estaba en el cuarto y así nos fue. Me pegó con un cable de la plancha porque había ido por él. Le dije que me quería ir con mi papá al otro lado.

“Ese día ella estaba tomada. Empezó a decir muchas cosas, unos insultos muy feos.
“Ahí nos dijo que nuestro papá no era el que estaba en Estados Unidos, que mi papá vivía aquí en Zacatecas, que nos largáramos de su casa porque ella ya iba a llevar a otro hombre ahí y que le estorbábamos.
“Yo creía que nos dijo eso porque estaba enojada. Mi hermano estaba también golpeado. No sabía qué hacer y me acordé que el papá de mi hermanita nos dijo que si pasaba algo le llamáramos. No lo pude encontrar.
“Al día siguiente yo pensé que se le iba a pasar, pero no fue así. Nos echó a la calle, nos dijo que nos fuéramos, que buscáramos a mi padre en Zacatecas.
“Nos dio un nombre de un hombre para que lo buscáramos. Le dije que yo no me podía llevar a mi hermanita, que la cuidara, que yo iba a regresar por ella”.

Zacatecas
“Llegamos aquí. No conocíamos a nadie. Fue muy terrible para nosotros porque no conocíamos a nadie. Yo tenía 14 y mi hermano 12 Empezamos a buscar a nuestro papá.
“Dimos con una señora que supuestamente podría ser nuestra abuela. Pero ella nos dijo que la persona que buscábamos hace mucho se había ido para Tijuana y de ahí al otro lado y que no sabían nada de él.
“Busqué un cuarto para quedarnos y un trabajo. Sólo ayudando en casas, de qué más podía trabajar. A mi hermano lo dejaba en la casa.
“No me traje papeles ni nada de ninguno de los dos. Así conocí a un muchacho. Nos enamoramos, nos juntamos y su familia me aceptó con todo y mi hermano.
“Ellos me ayudaron a conseguir nuestros papeles. Inscribimos a mi hermano en la secundaria. No me daba cuenta de que mi hermano cada vez estaba peor”.

Graves problemas
“Mi hermano empezó a consumir marihuana y resistol. Se juntó con los cholos del barrio. Quedé embarazada. Sé que lo descuidé mucho. Pero él se me salía de la casa o lo mandaba a la escuela y no iba.
“Andaba de vago todo el día. A veces nada más llegaba a comer o a dormir. Ahí con mis suegros no nos hacían malas caras ni nada, pero estábamos de arrimados y eso se siente muy feo.
“No tengo ningún número de teléfono para avisarle a mi mamá y para decirle que mi hermano menor está en la cárcel.
“No he vuelto a saber nada de ella ni de mi hermanita. Tampoco de mi hermano de Estados Unidos.
“Ese día me avisaron que habían metido a la cárcel a mi hermano porque lo acusaron de violar a una muchacha cerca de la carretera.
“Ella lo denunció después de que ocurrió y la policía lo buscó esa misma noche y lo metieron a la cárcel.
“Lo dejaron salir porque no había seguridad de que fuera él pero no sabíamos que había otra denuncia por el mismo delito.
“En cuanto salió de la cárcel lo volvieron a detener porque se metió a la casa de una vecina a tratar de violar a una de sus hijas.
“No sé por qué mi hermano hizo todo eso. Sé que andaba drogado, pero también es porque nosotros crecimos solos, sin valores, sin una familia y estoy segura de que a él le afectó mucho que mi mamá nos echara a la calle siendo muy chicos”.

Familia
La familia es la principal percursora del estímulo socializador de los individuos. El papel fundamental de los padres es brindar amor, cuidados, protección, educación, entre muchas otras cosas más.
De tal suerte que los niños crezcan con el soporte emocional para enfrentar la vida como individuos sociales.
Cuando esos elementos fallan en la familia, las personas que integran esta célula carecen de dicho soporte vital.
Desde esta perspectiva, cuando un menor es víctima del desamparo desde esta dimensión, los niños han vivenciado la negligencia familiar que actúa como elemento negativo hacia al desarrollo de su personalidad.
La función afectiva familiar resulta importante por el valor que posee dentro de la escala de jerarquías de necesidades del sujeto.
En tanto la esfera emocional constituye el cimiento esencial en el desarrollo del psiquismo humano.
Mediante la satisfacción de sus necesidades emocionales fundamentales, como el afecto, la seguridad, la aceptación de su individualidad, los menores también pueden aprender, educarse y desarrollar sentimientos superiores.
Asimismo, los menores pueden desarrollar valores humanos que se traducen en una vacuna en contra de las enfermedades sociales más graves que los amenazan, como la drogadicción y la delincuencia.
 




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