Saturday 03 de December de 2016

Mi delito... prestarle el carro

Ivonne Nava García      15 Mar 2014 19:10:05

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Actualmente es cada vez más frecuente que los jóvenes conduzcan vehículos de motor a edades muy tempranas. En muchas ocasiones la imprudencia y la falta de pericia los lleva a ser partícipes de accidentes muy graves, en donde ellos mismos o terceros resultan gravemente heridos o incluso pierden la vida.

En esta historia un hombre pierde la movilidad de ambas piernas. Un accidente de tránsito lo postró en una silla de ruedas. Ni el pago de los gastos médicos le regresará su vida normal. La justicia solo queda en eso.

La víctima
Fue en abril de 2009. Había estado trabajando en Río Grande en una casa poniendo la instalación del agua potable.

“Eran como las 5 o 6 de la tarde, sin poder precisar, ya que no recuerdo, me retiré a mi casa”, dijo.

“Siempre me he trasladado en bicicleta, pero me empezó a ir bien y pude comprarme una motocicleta barata. Ese día terminé de trabajar y me fui en mi moto a mi casa.

“Me fui por la carretera federal 49 pasando el boulevard y los semáforos, ya que iba rumbo a la comunidad de La Luz. Todo iba normal y estaba tranquilo. Yo circulaba por mi carril normalmente y al llegar a la intersección en el malecón vi que en sentido contrario venía un carro del que solo recuerdo que era de la marca Ford.

“Sin más ni más el conductor intempestivamente giró hacia la entrada al malecón y se me atravesó.
Debido a lo cerca que ya se encontraba de mí y a la velocidad con que circulaba, traté como pude para evitar chocar con ese carro.

“Giré hacia la derecha, pero no pude evitar impactarme contra el vehículo debido a la imprudencia del conductor. Solo sentí un golpe muy fuerte. Sentí mucho miedo y después del impacto no recuerdo nada hasta que desperté en el hospital.

“Cuando desperté no sabía que había pasado, solo supe que me golpeé demasiado fuerte y que me lesioné la columna vertebral y que debido a eso quedé imposibilitado para caminar. Yo pedía que se castigara al responsable, que lo metieran a la cárcel, pero resultó que era un muchacho el que manejaba y que por eso no lo pueden meter a la cárcel.

“Solo se le puede condenar al pago de la reparación del daño. Pero como yo digo: Quién le va a poner precio a que ya no voy a caminar y a todo lo que eso significa en mi vida. Duré más de 3 meses con el collarín y me tuvieron que operar de la columna vertebral, me dijeron que habían puesto una placa porque se me partió en dos la columna y de ahí me va a quedar que ya no pueda caminar.

“También una rodilla se me hizo pedazos, y aunque quedara bien ya para qué me sirve. Luego él y su hermana fueron a echar muchas mentiras y casi querían que yo les pagara el carro.

“Ellos tuvieron la culpa porque ese chavo no sabía manejar bien y se aventó en la carretera porque su hermana le venía diciendo. Yo ya no me pude hacer para ningún lado porque ya los tenía casi enfrente.
Nunca va a estar en la cárcel y le dijeron que me tenían que pagar todo lo que se gastó en el hospital, que fueron más de 100 mil pesos.

“Pero a mí quién me va a regresar mis piernas. Quién me va a ayudar a trabajar o quién me va a andar llevando y trayendo, nadie. Ese muchacho me desgració la vida y apenas tengo 38 años”

El responsable
“Mi hermano y yo veníamos a esta ciudad a bordo de un carro que es de mi otra hermana. Venía manejando mi hermano, quien tiene 16 años, porque yo no sé manejar.

“Íbamos a entrar como para el malecón. Al ir circulando por la carretera federal 49 para tomar hacia el malecón, casi llegando me doy cuenta de que en sentido contrario al de nosotros venía una persona en una motocicleta.

“Ese señor hizo una maniobra para entrar al malecón. Nosotros si teníamos que atravesar la carretera, pero el señor tenía la entrada directa. Por eso mi hermano al ver esto lo que hace es poner su direccional y también hace la maniobra para entrar al malecón.

“No sabemos qué pasó, pero sorpresivamente el conductor de la moto hace una maniobra para regresar.
Al ver esto mi hermano detiene el carro ya que vemos que el de la moto prácticamente se nos echa encima. Mi hermano ya no pudo hacer nada para evitar que el de la moto se impactara con nosotros.

“Cuando sentimos el trancazo lo que hacemos es bajarnos para darle auxilio y preguntar que le había pasado. El señor nos dijo que estaba bien. Yo lo que me dí cuenta es que el señor tenía aliento alcohólico. Luego llegó la preventiva y los de la ambulancia para trasladar a esta persona a recibir atención médica.

“Los de Tránsito nos hicieron unas preguntas y como mi hermano no tuvo ninguna responsabilidad en el accidente no lo detuvieron. Únicamente se llevaron el carro al corralón. De ahí luego supimos que el señor era diabético y que le había hecho daño tomar y por eso ya no sentía los pies".




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