Tuesday 21 de February de 2017
»Historia de vida 

Mi delito… estar loco

Ivonne Nava García      9 Nov 2013 19:10:05

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Meses antes de que una mujer fuera encontrada sin vida en un terreno baldío en el municipio de Guadalupe, su agresor cometió otro delito, menos grave, pero que determina muy bien su personalidad psicopática.

La historia
“Tengo un ranchito en una comunidad cerca de Fresnillo. Yo no vivo en esa finca, tengo mi casa en Fresnillo y por eso es que me ausento de la finca dos o tres días. Ahí cerquita de mi finca tengo unos cuartitos que se ocupan cuando tengo trabajadores.
“Uno confía en la gente, piensa que son de fiar, pero le salen a uno mala paga. Es el caso que le di trabajo a un cuate que es huichol. Él vivía en los cuartitos que le digo. Para el mes de mayo fui a Fresnillo a mi casa. Dejé estacionada frente a la finca mi camioneta ya es viejita pero está muy buena la uso para el trabajo.
“En la finca dejé herramientas y cosas que se usan para la labor. Regresé como cinco días después a la finca en Plenitud. Cuando llegué me di cuenta de que mi camioneta ya no estaba, ni tampoco el huichol.
“De momento pensé que se había ido a hacer algo y que regresaría. Ahí es cuando me doy cuenta de que una de las puertas de los cuartos de la finca se encontraba trozada de la lámina y de la otra estaba reventado el candado.
“Entré para ver qué faltaba y del interior de los cuartos se habían llevado dos cajas que contenían herramientas llaves, desarmadores, un juego de dados, dos gatos hidráulicos, un tanque de gas y más cosas para el trabajo.
“Estuve buscando a mi trabajador en los cuartos en los que vivía y no lo encontré. Ese chavo a mí me daba desconfianza porque me dijeron que tenía malas mañas. No andaba a gusto, pero no creí que tuviera tantas agallas”.

Propias indagatorias
“Como yo tenía la sospecha de que había sido mi empleado el que me había robado le pregunté a un huichol que me encontré en el centro de Fresnillo si sabía llegar a la casa de la madre de mi empleado y le dije el nombre. Yo sabía que era de Huejuquilla y le pregunté a este otro huichol que si era de ahí y me dijo que sí.
“En eso que me va diciendo que iba para ese rumbo a su casa y que por ahí pasaba. Se me ocurrió decirle que si lo acompañaba y me dijo que sí. En el camino le fui diciendo al huichol que yo quería ir de vacaciones para allá, que quería tener unas fotografías para enseñárselas a mi familia y se animaran a ir.
“Le dije que si me hacía favor de tomar unas fotografías y me dijo que sí. Le di una cámara, le encargué que tomara varias fotografías de la casa de la mamá del que andaba buscando. Le dije también que si veía un vehículo o camioneta en esa casa le sacara fotografías.
“Yo me esperé cercas de ahí. El huichol se fue y se tardó como dos horas. Me regresó la cámara fotográfica y me platicó él mismo que ahí había una camioneta del color de la mía. Donde vive la mamá de este cuate es como a dos horas de retirado de Huejuquilla.
“De ahí busque a la policía de Huejuquilla y les expliqué lo que sucedió, pero me dijeron que tenía que poner la denuncia en Fresnillo. Me regresé a revelar el rollo fotográfico. Cuando vi las fotografías ya no había duda. Me fui a poner la denuncia”.

Ahí la dejó
“La policía de Huejuquilla, también fue a investigar y a que yo identificara mi camioneta. Ahí estaba la señora, que es madre del que era mi empleado, a la cual le preguntaron cómo llegó hasta ese lugar la camioneta. Ella dijo que hacia como un mes aproximadamente que su hijo, acompañado de otro joven, llegó a su casa.

“Que llevaba la camioneta que según era de su patrón y que la había agarrado para ir a su casa, pero que después la regresaría. De ahí la señora nos dejó entrar y yo identifiqué mi camioneta. Ya me la había descompuesto de la caja de velocidades, yo creo que por eso ya no la movió.
“Dijo la mujer que ahí la dejó y se regresó su hijo para Fresnillo. Nos entregó también la herramienta que llevaba en la camioneta. Pero nos informó que no sabía nada de su hijo. A mí sólo me interesaba recuperar mi camioneta. Pero esas cosas son tardadas y me tuve que esperar porque no lo hallaban. Pasó un año enterito para que lo agarraran”.

La voz del responsable
“A ese compa sí lo conozco porque somos socios medieros de una siembra de chile. Vivo como a 100 metros de la casa del patrón. Yo tengo como un año trabajando ahí y yo no andaba con mañas ni nada de lo que dicen. Hace un año me fui a Enrique Estrada a vender mis artesanías y me estuve con la mamá de mi mujer y también estaba mi cuñado.
“Nos regresamos al rancho a ver si ya habían cultivado para hacer la pica. Llegamos en la noche y ahí nos dormimos. Yo me levanté el domingo y me vine en mi bicicleta hasta Enrique Estrada y ahí se quedó la otra mujer se quedó trabajando haciendo surcos.
“Luego nos volvimos a regresar yo y mi cuñado al rancho. La señora nos dijo que le habían robado la camioneta al patrón y me decía que si había sido yo.
“Me fui a buscar al patrón a la casa, pero como no estaba me estuve esperándolo y en eso llegó la Policía Ministerial. Me preguntó del asunto de la camioneta, yo les dije que cuando me vine del rancho ahí estaba y que la que se había quedado era la señora”.
Cuatro meses
Después de dejar la camioneta de su patrón en casa de su madre, este sujeto que no tenía domicilio establecido. Comenzó a vender sus artesanías en la capital. Las investigaciones por el robo continuaban. En ese tiempo este sujeto conoció a otra de sus víctimas.
Sólo cuatro meses pasaron para que cometiera otro delito y privara de la vida a una joven indefensa. Con las pruebas en su contra enfrente, aun así en todo momento negó su participación en los delitos.

Trastornos de personalidad y criminalidad
Sólo una pequeña parte de las conductas violentas son producto de trastornos mentales o de personalidad. Sin embargo, existen sujetos con marcados rasgos de personalidad antisociales que, cuando se relacionan social o intelectualmente, ven a las personas como objetos, es decir, le quitan al otro los atributos de persona para valorarlo como cosa.
De esta manera sería prudente considerar que las conductas más violentas no son producto de la enfermedad mental “locura”, sino de la marginación y la maldad.
Para dar una explicación a los fenómenos delictivos que suben de grado de crueldad en escalada sería una justificante o atenuante padecer un trastorno o alguna característica de personalidad que lo hace actuar así.
Sin embargo, en realidad está actuando sólo en respuesta a variables situacionales, sin menoscabar de ninguna manera el hecho de poseer rasgos de personalidad como la impulsividad, la intolerancia a la frustración, la irritabilidad, el narcisismo, entre otros, que en conjunto derivan en acciones de suma violencia que socialmente se “justifican” con trastornos mentales.




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