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»Historia de vida 

Mi delito... ser confiada

Ivonne Nava García      2 Nov 2013 21:30:01

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(Cortesía)
(Cortesía)
Una joven mujer fue encontrada sin vida en un terreno baldío en el municipio de Guadalupe. Todo parecía indicar que su pareja era responsable de ese delito.
Sin embargo, un sujeto que conoció pocas horas antes de su muerte resultó el autor. Este sujeto, a su vez, había cometido otros delitos anteriores.

El hallazgo
“Ese día era de principios de septiembre, venía de dejar a mi nieta de la escuela. Serían como las 8 de la mañana. Para acortar camino atravesé por un lote casi frente al periódico Imagen.
“En eso me doy cuenta de que al costado izquierdo, casi pegado a la barda, se encontraba una jovencita tirada. Ahí junto a ella estaban unos perros callejeros. Me acerqué a ver qué sucedía. Vi a la muchachita que estaba semidesnuda, ya que su blusa la tenía levantada, sus pantalones y pantaletas bajados hasta la rodilla. Me acerqué más y vi que estaba morada y que no respiraba.
“Me fui hasta la calzada Revolución Mexicana para dar aviso. Pasó un camión de la ruta 16, no me fijé en nada más y le pedí al operador que avisara al agente de Tránsito que está en el puente.
“Me regresé al lote, de ahí fui a una casa cercana de donde salió una señora. Le dije lo que había visto, le pedí que llamara al 066 y que me prestara una sábana para tapar el cuerpo. Llegó la Preventiva y yo me retiré de ahí”.

Las investigaciones
“Ella era mi pareja desde hace más de un año. Ella sabía que yo era casado y que tenía hijos. Era de un pueblo cercano y vino a trabajar aquí. Trabajaba en un restaurante y yo sabía que tenía un hijo que había dejado en el rancho con sus papás.
“Me pidió permiso para quedarse a dormir en una casa que era de mi trabajo. Yo era velador y ahí me quedaba también. Le di las llaves, pero ella sólo la usaba para ir a dormir. El último día que la vi fue el domingo a las 3 de la mañana porque estuvimos tomando cerveza en la casa.
“Desde el viernes yo andaba en la parranda, porque me fui con mi compadre a la feria y anduvimos tomando mezcal. El sábado ya tarde me fui para la casa del trabajo. Estuve esperando a mi pareja porque quería estar con ella.
“En eso llegó y venía con una amiga de su trabajo y ahí se quedó a dormir. Ella me dijo que no quería conmigo esa noche y yo me fui para mi verdadera. Al día siguiente regresé a la casa y me encontré un recado que me decía que iba a ir al rancho, pero que si para el lunes no regresaba a lo mejor ya no iba a volver.
“Ese día me fui otra vez con mi compadre a seguir tomando. Nos fuimos a su rancho. Por la noche mi compadre me dijo que se quedaría allá y yo me regresé en el camión y me fui para mi casa de con mi esposa.
“Desperté al día siguiente, como a eso de las 3 de la tarde; ya era lunes. Agarré mi bicicleta y me fui a la casa del trabajo. Ahí me estuve en ese lugar esperándola como hasta las 8 de la noche y como no llegó, me regresé a mi casa.
“El martes en la mañana sí me desperté para irme al trabajo, pero cuando ya iba llegando me fijé que había mucha gente, patrullas y la Cruz Roja en un terreno y como no estaban dejando cruzar por el lote baldío le di vuelta por la otra calle.
“Le pregunté al patrón qué había pasado y me dijo que estaba muerta una muchacha como de 16 años. Yo no sabía qué ocurría. Después los compañeros me decían que era mi chava. Vi el periódico, fue del modo de que supe lo que le ocurrió. Yo no tuve nada que ver. No sé qué le pasó, no le conocí muchas amistades, pero sí puedo decir que ella tomaba mucho”.

La patrona
“El lunes llegó a las 10 de la mañana y se puso a trabajar como siempre. Ahí asistía todo el día. Ese día me di cuenta de que, como a eso de las 7 de la tarde, llegó al restaurante un muchacho altillo más o menos, moreno, como amarillo demacrado, de nariz afilada, con ojos rasgados, sin bigote, con el cabello lacio largo y agarrado.

“Usaba una gorra y traía una camisa de mezclilla sucia. Se me figuró tipo huichol. Pidió una cerveza. De rato esta muchacha ya estaba platicando con él. Me di cuenta de que estaba hablando del teléfono celular de ese muchacho.
“Ese día salió del restaurante como a las 10 de la noche. Le dije a ese muchacho que se la encargaba y que me la regresara. Yo había visto que andaba un poquito tomada y traía sentimiento porque la había regañado su papá.
“Después ya no la volví a ver, hasta que me enteré por medio del periódico. Yo sabía que la muchacha vivía con un señor, pero nunca lo conocí porque casi no hablaba de él. Sólo supe que él le prestaba una casa para que se quedara”.

El sospechoso
“Vendó cosas de chaquira en un puesto que tengo en el Cerro de la Bufa. Teno 12 hermanos, no fui a la escuela porque el dinero no alcanzaba, vivo en unión libre con mi esposa y tenemos un hijo.
“Ese día que vi a la muchacha que mataron fui al restaurante donde ella trabajaba a tomarme unas cervezas; llegué a eso de las 7. Cuando llegué ella tomaba cerveza con otros tres sujetos, los cuales la estaban poniendo borracha.
“De rato se fue con otro señor que le estaba invitando cervezas. Más tarde se acercó a mí, me dijo que si le invitaba una cerveza. Yo le dije que sí y estuvimos platicando. Le dije que tenía una camioneta descompuesta en un taller y por eso le pregunté si ella conocía algún mecánico.
“Ella me dijo que sí y me pidió mi celular para hacer una llamada, me pasó el teléfono y me dijo que esa persona podría arreglarme la camioneta. Me puse de acuerdo con él y solamente quedamos en eso.
“Ella me invitó a ir a la feria, pero le dije que no tenía ganas. Salimos juntos de ese restaurante como a las 10 de la noche. De ahí nos fuimos con rumbo a la Plazuela del Vivac. Ahí ella tomó un taxi, pero no sé para dónde se iría porque a mí no me dijo a dónde pensaba ir.
“Yo me fui a cenar a un lugar que está a un costado de donde antes era la presidencia. Ahí me estuve como 20 minutos. Luego fui a comprar pañales para mi hijo a un Oxxo. De ahí me fui para mi casa a dejar los pañales. Me salí otra vez como a las 11 y me metí a una terraza a tomar una cerveza.
“Esa fue la última ocasión que la vi. Como a los cuatro días me enteré en la radio de que habían matado a una mujer que iba a trabajar a una maquiladora, pero no dijeron su nombre. Luego me buscó la Policía Ministerial y me llevaron a sus oficinas.
“Me mostraron una fotografía y supe que era la muchacha que habían matado. Yo nunca tuve nada que ver con ella, ni tuve relaciones sexuales ni nada porque yo la dejé en el centro de Zacatecas”.

Sentencia
Este sujeto mintió sobre su nombre real en dos ocasiones. Sin embargo estuvo de acuerdo en que se realizaran pruebas de genética forense.
En dichas pruebas que le realizaron al sujeto, resultó que su ADN era coincidente con el encontrado en las muestras del exudado vaginal de la víctima.
A pesar de haber declarado falsamente sobre no haber sostenido relaciones de carácter sexual con la hoy occisa, la verdad sobre los hechos nunca los declaró.
No obstante, las pruebas indudables del ADN lo llevaron a una sentencia de 31 años acumulados en prisión, sin derecho a beneficios.




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