Sunday 11 de December de 2016

Atemorizan brujas a una familia

Francisco Vargas      27 Oct 2014 22:29:39

A- A A+

Compartir:
(Imagen)
(Imagen)
Aunque ocurrió hace poco más de 30 años, Joel y su familia recuerdan bien la primer noche que pasaron en su anterior hogar, ubicado en una comunidad alejada de la mancha urbana. Para los terroríficos hechos que vivieron aquel 31 de octubre aún no tienen una explicación.

Después de una temporada difícil en el campo, los integrantes de la familia recordaron que optaron por mudarse y empezar de nuevo, pues en aquel tiempo la comunidad era controlada por viejos caciques que hacían y deshacían en el pueblo y acaparaban la mayor parte de la cosecha y las ganancias.

Con los ahorros de años, Joel compró un terreno con una casa de adobe en una comunidad entre los límites de Fresnillo y Valparaíso.

Colindaba con la zona montañosa y tenía una gran ventaja, no había a quien rendirle cuentas.
Era una localidad sin teléfono ubicada, en aquel tiempo, a casi dos horas de distancia de la cabecera municipal debido a que no había carreteras rurales.

Antes de mudarse, Joel dejó todo listo durante varios días y acondicionó la casa de adobe para vivir ahí con su familia.

El día se llegó, era un 31 de octubre y una semana antes, Joel estuvo quedándose con dos de sus hijos para asegurarse que no faltara nada.

La familia poco pudo socializar con los vecinos de la comunidad en su primer día en la ranchería; sin embargo, había algo que angustiaba a la madre, la sospechosa actitud de la gente cuando pasaba por su nuevo hogar.

“Veían la casa como si algo terrible hubiera pasado ahí, pasaban se aconsejaban y luego se iban. Atrajimos la atención de varias personas porque pasaban y pasaban, hasta los chamacos se juntaban a vernos”, relató la madre de familia.

Joel dijo que al principio pensaron que los veían tanto porque eran la nueva familia en la comunidad, pero estaban por descubrirlo de la peor manera posible.

El anochecer llegó rápido, mientras la familia desempacaba y terminaba de poner orden en su nueva casa cuando unos golpes fuertes interrumpieron sus tareas.

El hijo mayor salió a ver, pero la calle estaba vacía y apenas se distinguía algo. Sin embargo, algo llamó la atención del joven, el cielo parecía estar ardiendo, las nubes rojas cobijaban el horizonte y en pocos minutos empezó a bajar la temperatura.

No pasaron ni 5 minutos cuando una de las ventanas en la casa se quebró y, antes de que la familia pudiera reaccionar, volvieron a golpear la puerta.

Para proteger a su familia, Joel corrió a una de las cajas para buscar su revólver. Abrió a la puerta de golpe y caminó un poco a la oscura calle a retar a quien estuviera molestando a sus seres queridos.

Entre las sombras, Joel pudo distinguir siluetas, “pero no parecían de una persona ni de un animal, eran extrañas y la manera de moverse era sin tocar el suelo”.

Joel regresó a la casa y cerró de inmediato, en ese instante, escuchó como desde afuera algo arañaba con fuerza la puerta. 

“Era como escuchar un aullido, pero no de un coyote, no era normal. Después oímos como si estuviera alguien en el techo, caminando y empezaron a dar vueltas alrededor de la casa”, explicó Joel.

La familia estaba aterrada en un rincón de la casa sin saber qué ocurría o por qué los atacaban, cuando sin previo aviso, volvió la calma.

“Pensé: gracias a Dios ya estamos bien, pero cuando me asomé por debajo de la puerta vi que estaban unas siluetas, no sé si eran personas o algo más, pero estaban ahí parados nada más, teníamos miedo y no quería quitarles los ojos de encima”, comentó Joel.

Lo que siguió aún le pone la piel de gallina a Joel, pues mientras mantenía fija la mirada a la calle, se escucharon pasos en los cuartos del fondo.

"Alguien entró y en la parte de atrás, ese día, teníamos armado el comedor porque no sabíamos dónde ponerlo. Yo y mi hijo el más grande fuimos a ver qué pasaba, pero nada", dijo.

Pero, cuando volvían al salón donde estaba el resto de la familia, en una de las sillas del comedor vieron que había alguien sentado, pero al prender las luces desapareció.

La familia no pudo dormir hasta que amaneció y estuvieron seguros de que no había nada.

"Pasamos la noche por turnos. Primero hicimos guardia mi hijo y yo, luego nos fuimos turnando para que no nos sorprendieran", comentó.

Hasta el día siguiente los vecinos se acercaron la familia, pues según las reglas de la ranchería, no pueden advertir del peligro a los nuevos inquilinos que no nacieron en la comunidad hasta el día después de la noche de brujas.

Para evitar las apariciones de aquellos entes, que fueron descritos como brujas por los pobladores, los habitantes de la ranchería dan un diezmo de todo un año y lo ponen frente a la puerta antes de que oscuresca cada 31 de octubre. Además, esa noche tienen prohibido salir de sus casas.

Por falta de recursos económicos para irse de ahí, Joel y su familia vivieron seis años con el temor que de un momento a otro la terrible escena se repitiera.




Comentarios
No existen comentarios aún
Accesa o regístrate para poder comentar

Lo más leído
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 20.38
Venta 20.88
€uro
Compra 21.54
Venta 22.04

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad