Wednesday 07 de December de 2016
»Terminan las representaciones en Bracho 

Hombres de fe inundan las calles del Centro Histórico

Melina González      31 Aug 2014 23:30:02

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  • Con rostros serios y de concentración, marcharon los cofrades. (César Chacón) Con rostros serios y de concentración, marcharon los cofrades. (César Chacón)
  • En momentos se detenían para hacer una representación de la lucha. (César Chacón) En momentos se detenían para hacer una representación de la lucha. (César Chacón)
  • Los disparos se dejaron escuchar en el castillo. (César Chacón) Los disparos se dejaron escuchar en el castillo. (César Chacón)
  • El gobernador y otras autoridades presenciaron el espectáculo. (César Chacón) El gobernador y otras autoridades presenciaron el espectáculo. (César Chacón)
  • La Corte Real de las fiestas de Bracho. (César Chacón) La Corte Real de las fiestas de Bracho. (César Chacón)
  • Desde 1870 se hace la representación en Bracho. (César Chacón) Desde 1870 se hace la representación en Bracho. (César Chacón)
  • Muchos llevaron a sus niños para que fueran parte del desfile. (César Chacón) Muchos llevaron a sus niños para que fueran parte del desfile. (César Chacón)
  • Recorrieron las principales calles de la capital. (César Chacón) Recorrieron las principales calles de la capital. (César Chacón)
  • La devoción a San Juan Bautista, en el atrio de su templo. (César Chacón) La devoción a San Juan Bautista, en el atrio de su templo. (César Chacón)
  • Con la muerte del Rey Moro termina la batalla. (César Chacón) Con la muerte del Rey Moro termina la batalla. (César Chacón)
  • Participaron unas 12 mil personas. (César Chacón) Participaron unas 12 mil personas. (César Chacón)
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Poco antes de las 10 de la mañana, las trompetas que a lo lejos retumban, anuncian su inminente llegada al centro de la capital zacatecana; cientos de personas aguardan impacientes la llegada de los morismeros que, como cada año, realizarán su imponente desfile.

Un grupo de turistas, con evidente emoción aguardan su arribo; el ruido regio de los tambores al unísono anuncia su entrada al centro.

Y como si de fuerzas militares en realidad se trataran, los miembros de las diversas cofradías, principalmente de la de San Juan Bautista, recorren las principales del Centro Histórico: caminan con rostros serios, concentrados en su andar.

A algunos se les ve cansados, otros tantos llevan en brazos a sus niños; incluso, un hombre, ya de edad avanzada, camina, sin perder el paso, empujando la silla de ruedas de su hijo, quien es inválido.

La gente, con sumo respeto, observa el desfile, que en momentos pareciera ser eterno. Barbones, moros y hasta espadachines recorren en silencio, exceptuando la marcha de los tambores y las trompetas, como si de una guerra en realidad se tratara.

Cuestión de fe
“Esto no solamente es una cuestión de tradición, es una cuestión de devoción, de fe”, aseguró Juan Luis García, mayor de Plaza en las Morismas de Bracho y quien se encarga de la coordinación de todo el festejo.

García, quien comenzó a participar desde 1986 cuando tenía solo 6 años, lo ha hecho de manera ininterrumpida: “Y cada vez lo hago con más fe y con más gusto”, aseguró.

En la edición 2014 de este festejo, cerca de 12 mil personas desfilaron, casi 2 mil más que el año pasado; lo mismo pasó con los asistentes a las actividades realizadas en las Lomas de Bracho puesto que, según el propio García, se superaron los 50 mil asistentes los tres días de celebración.

La tradición, de poco más de 180 años, ha alcanzado fama a nivel mundial; personas de todo el mundo acuden a investigar y documentarla, pues la consideran la puesta en escena más grande del mundo.

Sin embargo, para la gran mayoría de los participantes va más allá de una representación histórica: se trata de una cuestión de fe.

“Muchos compañeros marchan descalzos o con sus niños en brazos; incluso, hay gente que lo hace enferma y lo hace porque tienen fe, porque a manera de manda, realizan este gran esfuerzo para pedir una dispensa a Dios o bien porque ya los ayudó y quieren pagar un poco del gran apoyo que les fue concedido”, detalló Juan Luis García.

Para él, al igual que para el resto de los participantes, portar el uniforme, sea de barbón o moro, como coloquialmente califican a los cristianos y musulmanes, respectivamente, es una acción que los llena de orgullo.

“Cuando peleamos, cuando andamos corriendo, realmente lo sentimos, sentimos el fragor de la batalla”, y agregó que por ello, muchos de sus compañeros, al fallecer, piden ser enterrados con su uniforme.

La representación
Desde 1870 la representación de las Morismas se lleva a cabo en las Lomas de Bracho.

Durante tres días, se representan varios pasajes de la historia.

Primero, el martirio de San Juan Bautista; después, Las Cruzadas y el Coloquio de los 12 pares de Francia.

El último día, que fue este domingo, se escenifica la Batalla de Lepanto, que termina cuando los cristianos Felipe II y el general Antonio de Guzmán vencen a los turcos (moros).

De Guzmán asesina al Rey Moro, Argel Osmán, y coloca su cabeza en una lanza.




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