Monday 05 de December de 2016

Imprevistos en viajes

Raúl Muñoz del Cojo      17 Oct 2014 21:29:53

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Cuando planeamos salir de viaje, por lo general jamás pensamos en posibles problemas que puedan surgir, como robo, pérdida de documentos oficiales, accidentes o contraer enfermedades en las que se requiera hospitalización.

Gracias a la naturaleza de mi trabajo, me ha tocado auxiliar a viajeros con problemas diversos que, sin escatimar o preguntar, se tienen que resolver en el momento. Recuerdo a los clientes que han necesitado hospitalización o servicio médico y el personal de los hoteles que ayuda para que se atienda a la brevedad, sin esperar a que haya consecuencias mayores.

Lo interesante es que en la mayoría de las veces uno tiene que dar la cara por nuestros huéspedes debido a que, como son hombres de negocios, casi siempre viajan solos.

Las apendicitis, intoxicaciones por alimentos, altas o bajas de presión, vesículas y fracturas son solo algunos malestares de nuestros clientes en los que los hemos tenido que intervenir y ayudar a solucionar. Mi padre cuenta una historia muy gratificante con el matador Joselito Huerta hace varias décadas.

Este torero tuvo una cornada terrible en la que casi pierde la vida; en su rehabilitación, vino a una tienta en la ganadería de José Julián Llaguno, cuyo objetivo era recuperar fuerzas y arte. Esa tarde hacía mucho frío y, como se acostumbra en el campo zacatecano, el ganadero tenía varios invitados para ver a las figuras del toreo que participaban en esa fiesta.

Uno de los invitados era David Chairez, encargado de la matanza en la empacadora de carnes en aquellos tiempos y que por la atención recibida por el ganadero, llevó carne para hacer una comilona después de la tienta.

Como el matador Huerta no venía al 100% y degustó carne al por mayor, esa noche se puso gravísimo en el Hotel del Fresno. Una de las personas cercanas a él llamó al señor Llaguno para avisar que el estado de salud de Joselito Huerta era delicado.

En la madrugada, Llaguno llamó a mi padre para pedirle que resolvieran el problema. Como sabrá, Fresnillo siempre se ha caracterizado por la amabilidad de sus habitantes y, gracias a esto, un galeno amigo de mi padre lo acompañó en la madrugada junto con el ganadero a constatar la salud del afamado torero.

La primera advertencia al entrar a la habitación fue que no se asustaran debido a que Joselito no cerraba un ojo para dormir, consecuencia de una lesión anterior hecha por un toro en otra corrida de las muchas en las que tuvo percances con animales bravos.

Comenta mi padre que el panorama no era agradable: el matador se quejaba por su salud, aunado al aspecto que daba al tratar de descansar con un ojo solo cerrado y la responsabilidad de su salud, debido a que era una figura de la fiesta brava de la época.

El doctor Dévora, al ver el estado de salud de Huerta, llamó a sus antiguos maestros de universidad y les preguntó qué hacer para no tomar una decisión que pudiera ser errónea y afectar más la salud de dicho personaje.

Finalmente decidieron llevar a Joselito Huerta a la ciudad de México para su atención médica urgente. El transporte fue una camioneta tipo guayín de su cuadrilla de picadores, la cual se usó como ambulancia y le salvó la vida. El reporte médico al llegar a la capital era de una grave peritonitis causada por la cantidad de alimento ingerido al final del festejo.

Después de varios meses, el matador Huerta se reincorporó a la fiesta y regresó triunfante a la plaza Alejandra de Durango, donde mi padre estuvo presente. Como agradecimiento, le brindó uno de los toros de la tarde por las atenciones recibidas en meses anteriores. Detalles de ese tipo hacen que la vida en un hotel siempre sea agradable y nos mantiene dispuestos a darle al cliente la atención que se merece.

Este relato es de hace casi 40 años. Imagínese ahora un problema de salud de este tipo en un país ajeno al nuestro y donde no se hable nuestro idioma. Su única compañía en aquel lugar serían su esposa e hijos. ¿Cómo se reacciona ante una situación así?, ¿qué hacer?

Siempre que salga, es muy recomendable comprar un seguro médico que le puede vender su agencia de viajes. No son caros y lo pueden sacar de un apuro, además de que la validez será solo por el tiempo de su salida. Las pólizas de este tipo se deben comprar para no usarlas. También es importante ubicar embajadas o consulados y saber si se necesitan vacunas especiales para la visita de ciertos destinos.

En un lugar diferente a donde guarda sus documentos personales, traiga copia fotostática de estos por si se le extravían o se los roban; una medida de este tipo le puede salvar un muy mal momento en el viaje. Apunte siempre también teléfonos internacionales de servicio de tarjetas de crédito y no traiga todo su dinero en el mismo lugar.

Con estas medidas, tomando siempre las precauciones debidas, le aseguro que su siguiente viaje será placentero y le ayudarán a evitar cualquier inconveniente. Tome en cuenta estos consejos y así reducirá al mínimo el margen de cualquier tipo de incidente. Hasta la próxima.




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