Friday 02 de December de 2016

Junio 7 de 1914

Marco Antonio Flores Zavala      6 Jun 2014 22:20:19

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Ramón López Velarde, destacado poeta jerezano. (Cortesía)
Ramón López Velarde, destacado poeta jerezano. (Cortesía)
En 1914, el jerezano Ramón López Velarde vive en la ciudad de México.

El 7 de junio circuló una nota sobre su obra literaria.

José Luis Martínez califica el texto como la primera crítica autorizada que recibió.

En algún día de ese año normal, el jerezano acompañó a Jesús Villalpando para hacer una visita a José Juan Tablada, director del Diario Oficial del gobierno huertista.

La reunión, las cortesías y las palabras marcaron al jerezano.

En junio de 1917 publicó un artículo donde refiere el hecho: “El poeta (refiere Ramón a Tablada) nos retuvo indefinidamente y nos atendió en su mesa como un gentil hombre.

“Nos leyó, entre el humo de sus pebeteros orientales, el prólogo y un capítulo de su Hiroshigué.

“Nos recitó en su jardín, en presencia de los sapos y las otras bestias predilectas, los poemas en que los alaba.

“Nos hizo sentarnos en el umbral de su pagoda (…) Con una nube: un criado japonés, por brusquedad del clima del valle.

“Aquel dolor antípoda no dejó de ensombrecernos. Pero fue momentáneo. Tablada asegura siempre el bienestar de sus huéspedes con fetiches insólitos y preciosos”.

El encuentro fue entre un ave del paraíso (así definió el jerezano a Tablada) y un poeta todavía nuevo (así definió Tablada a Ramón).

El jerezano llevó sus poemas, los que publicará en La sangre devota. Se los dejó a Tablada. Y Tablada los leyó.

El domingo 7 de junio de 1914 en la revista Mundo Ilustrado, en la columna de Tablada, apareció un texto que refiere su lectura y crítica a los poemas de López Velarde.

Tablada expresó: “Sigo leyendo otros versos manuscritos del mismo autor con la creciente emoción de encontrar un nuevo astro que se revela con sencillas músicas y fragancias encantadoras.

Son los versos de López Velarde flores de prados campesinos, claveles de macetas que, abriéndose sobre los viejos tiestos de Talavera, arden entre la penumbra de nuestros hondos corredores coloniales. Su perfume recuerda el aroma que exhalan los herbarios de Francis Jammes…”.

Signifiquemos: Ramón López Velarde, el maderista, el antirreeleccionista, el político católico de tierra adentro, el ciudadano abogado que litiga, sigue la ruta de su pasión: la poesía.




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