Sunday 11 de December de 2016

La apropiación social de la información es el camino

J. Luis Medina Lizalde      24 Sep 2014 21:00:03

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Una enriquecedora conversación con el médico Ernesto Alvarado Flores, investigador universitario en el área de la salud, me hizo consciente del enorme desperdicio de los progresos tecnológicos cuando la sociedad usuaria no es educada para su adecuado uso.

Me impactó enterarme por voz del doctor Alvarado que Zacatecas mantiene dos primeros lugares incómodos para el triunfalismo oficial: primer lugar en enfermos de úlcera gástrica y primer lugar en muerte por accidentes.

Lo de la úlcera gástrica plantea interrogantes respecto al estrés y la dieta, y lo referente a los accidentes como causa de muerte desnuda la insuficiente capacidad instalada en el territorio, que abarca carreteras, hospitales debidamente equipados, personal médico y paramédicos, ambulancias, patrullajes carreteros, etcétera.

Los datos los proporciona el Gobierno Federal por vía de la Secretaría de Salud, que desde los tiempos de Julio Frenk instaló una plataforma de información que dota de una posibilidad diagnóstica en un nivel sin precedentes a gobiernos, gremio médico, estudiantes del área de la salud, periodistas, actores políticos, partidos y organizaciones no gubernamentales con interés en el tema de la salud.

Los árboles,ocultando el bosque
No obstante, el tema de la salud sigue en el diálogo de sordos entre portavoces de un infantil triunfalismo y los que, en su irreflexivo catastrofismo, abonan terreno a intereses privados que ven en la medicina institucional un obstáculo en su búsqueda de ganancias.

La lluvia de denuncias sobre la atención brindada por el IMSS, ISSSTE y demás servicios de salud a cargo del gobierno federal y gobiernos de los estados tiene muy amplia difusión en medios de comunicación altamente comprometidos con grupos de inversionistas en hospitales, laboratorios y fábricas de medicamentos, farmacias y clínicas del mundo privado que han florecido estimulados por el sistemático linchamiento de la medicina pública.

No se trata de silenciar a la derechohabiencia indefensa ante las fallas institucionales. La administración de estas instituciones de salud es tan cuestionable como el resto del podrido régimen del que forman parte, pero denunciar sin el adecuado contexto los frecuentes agravios crea la falsa percepción de la superioridad intrínseca de la medicina privada sobre la pública, pues la misma no es homogénea.
Al igual que en la medicina institucional existen espacios de excelencia al lado de abusivas prácticas de consultorios y clínicas particulares, al ciudadano se le alienta a la denuncia de su mala experiencia en las instituciones públicas al mismo tiempo que se induce su silencio cuando su frustración tiene lugar en una clínica privada.

Los gobernantes ocultan sus deficiencias mediante la propaganda. Cuando la ciudadanía se percata de ello, se torna incrédula e indiferente, por eso el tema de la salud es soslayado en el cotidiano debate público y se constriñe a las denuncias causísticas trituradoras de toda pretensión triunfalista y en ese trance estamos desde hace buen tiempo.

Revolución, a medio camino

Los medios de comunicación poseen una capacidad enorme para modernizar mentes y civilizar espíritus cuando sus contenidos no son distorsionados por intereses de índole contraria a su misión.

Es enorme el daño que ocasiona a toda una sociedad el sometimiento de periódicos, radiodifusoras y canales de televisión a las mezquinas conveniencias de los gobernantes.

Es enorme también el daño generado por actores políticos opositores o no, pero con acceso a medios que no administran su presencia, hablando nada más cuando tienen algo que decir de relevancia pública, sino que se guían movidos por el mismo afán propagandístico de “hacer presencia”.

Se instalan junto con el gobernante al que se oponen en el mismo mundo de la apariencia en vez de bregar con la realidad. Ambos han inducido la sustitución de la investigación periodística por la cosecha diaria de fugacidades declarativas, mientras los verdaderos problemas de la sociedad siguen en la penumbra.

La revolución cibernética es en la historia de la humanidad tan revolucionaria como la invención de la imprenta. A México le acarreó el enorme beneficio de poner fin al control autoritario de la información, aunque los gobernantes gasten fallidamente grandes sumas en perpetuarlo.

El escrutinio de las redes sobre los poderosos es inmisericorde, pero aún seguimos atrapados en la agenda de lo superficial y los temas de fondo siguen reservados al estrecho círculo “rojo”, siendo que en dichos temas están las claves de nuestras venturas y desgracias.

La información es fuente de poder autoritario cuando es patrimonio de unos cuantos y es fuente de poder libertario y democratizador cuando una sociedad se apropia de la misma.
Nos encontramos el lunes en El recreo.

twitter: @ luismedinalizal




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