Monday 05 de December de 2016

La Batalla y sus diversos frentes 

Limonar Soto      22 Jun 2014 23:49:28

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  • Así lucía la Hacienda de 5 Señores, donde hoy se encuentra la colonia con el mismo nombre. / Archivo de Bernardo del Hoyo (Archivo) Así lucía la Hacienda de 5 Señores, donde hoy se encuentra la colonia con el mismo nombre. / Archivo de Bernardo del Hoyo (Archivo)
  • Luis Medina Barrón tenía la consigna de defender la plaza. / Archivo de Bernardo del Hoyo  (Archivo) Luis Medina Barrón tenía la consigna de defender la plaza. / Archivo de Bernardo del Hoyo (Archivo)
  • El general Francisco Villa, con sus hombres en la villa de Guadalupe. / Archivo de Bernardo del Hoyo (Archivo) El general Francisco Villa, con sus hombres en la villa de Guadalupe. / Archivo de Bernardo del Hoyo (Archivo)
  • Antonio G. Olea. / Archivo de Bernardo del Hoyo (Archivo) Antonio G. Olea. / Archivo de Bernardo del Hoyo (Archivo)
  • Maclovio Herrera. / Archivo de Bernardo del Hoyo (Archivo) Maclovio Herrera. / Archivo de Bernardo del Hoyo (Archivo)
  • Tomás Urbina. / Archivo de Bernardo del Hoyo (Archivo) Tomás Urbina. / Archivo de Bernardo del Hoyo (Archivo)
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A finales de la primavera de 1914, los revolucionarios cernían su interés en avanzar hacia el centro del país con el propósito de llegar a la ciudad de México y acabar con el régimen de Victoriano Huerta.

La ciudad de Zacatecas se encontraba en esa ruta con rumbo a la capital mexicana.

A partir del 17 de junio, la División del Norte, bajo el mando del general Francisco Villa, comenzó a movilizar desde Torreón el grueso de sus fuerzas, las cuales estaban organizadas en brigadas.

Entre ellas estaba la célebre artillería villista bajo el mando del general Felipe Ángeles.

El propósito fue entablar batalla para tomar la ciudad de Zacatecas sin escatimar recurso bélico alguno.

La antigua ciudad minera estaba defendida por una columna de operaciones compuesta por 12 mil hombres de las armas de infantería y caballería, con el apoyo de artillería.

El mando correspondió al general de división Luis Medina Barrón, quien tuvo órdenes de la Secretaría de Guerra y Marina de defender y conservar la plaza, mandato que estaba dispuesto a cumplir, por lo que implicaba la inminente batalla.

La defensa federal fue dispuesta en los cerros cercanos a Zacatecas como lo fueron Loreto, La Sierpe, Magistral, El Padre y La Mesa.

Estas elevaciones sirvieron como posición de avanzada; también en los cerros más próximos a la ciudad como La Bufa, El Grillo, Clérigos y Las Bolsas fueron emplazados los contingentes.

El Ejército Federal distribuyó sus fuerzas de manera estratégica y proporcional, las cuales estaban guarnecidas por trincheras, nidos de águila y algunas fortificaciones.

Al interior de la ciudad fueron concentrados refuerzos en vetustos y amplios edificios, que harían las veces de cuarteles, así como almacenes de pertrechos y hospitales.

El día 19 de junio desde las alturas de los cerros El Grillo y La Bufa, los vigías de la guarnición federal lograron divisar la llegada de las primeras fuerzas rebeldes, lo que advertía que la lucha estaba próxima a efectuarse.

Los huertistas observaban cómo la planicie de Calera se convertía en el escenario de desembarque del ferrocarril de la armada revolucionaria; la gran cantidad de humo que se desprendía de las máquinas hacía adivinar un gran número de trenes.

La organización
Los mandos de la División del Norte instalaron sus cuarteles en algunas poblaciones vecinas a Zacatecas, estableciéndose con ello los primeros enclaves revolucionarios.

El mineral de Vetagrande fue el alojamiento de la artillería, mientras que el pueblo de Morelos sería el cuartel del general Villa y sus Dorados.

En las haciendas y campos aledaños estaría el grueso de la fuerza insurgente, cuya infantería y caballería quedó en espera de recibir las órdenes de combate. 

Fue necesario que las fuerzas revolucionarias crearan un cerco en torno a Zacatecas, por lo que durante los días 21 y 22 de junio arrebataron a sangre y fuego algunas posiciones en manos de los federales.

Así sucedió en Guadalupe, la Hacienda de 5 Señores y el Cerro de La Mesa, donde se efectuaron combates en los que salieron triunfantes las fuerzas villistas. junto a los contingentes dirigidos por el general Pánfilo Natera y los hermanos Arrieta.

Mientras tanto, la artillería bajo la orden del general Ángeles se desplazó desde Vetagrande hacia los cerros y parajes ubicados al norte de la capital zacatecana.

Los artilleros tuvieron que movilizar sus cañones en un terreno sinuoso y bajo el fuego de la artillería federal; con bastante mérito lograron su hazaña.

La artillería fue emplazada en puntos estratégicos para su buen desempeño.      
    
Los jefes revolucionarios acordaron un plan de ataque elaborado por el general Felipe Ángeles y aprobado por Francisco Villa, cuyo diseño consideró el asalto simultáneo a la plaza por todos sus puntos cardinales, con el manejo coordinado de la infantería, caballería y artillería.

El propósito no solo fue el tomar la plaza, sino acabar con la guarnición federal.

Tras el reconocimiento de la serranía que rodea la ciudad y distinguir las fortificaciones federales, el general Ángeles propuso utilizar el mayor número de hombres disponibles de la División del Norte y de la División del Centro, sumando cerca de 23 mil efectivos.

Además, se tuvo el apoyo de 39 piezas de artillería: el objetivo fue que la infantería revolucionaria tomara los cerros fortificados por los federales, bajo el abrigo de la artillería que emprendería el fuego contra las posiciones del enemigo huertista.

El día decisivo
El 23 de junio fue el día definitivo para efectuar la célebre batalla; todo comenzó temprano, se sabe que fue a las 10 de la mañana.      

En cuestión de pocas horas fueron vencidas las defensas federales emplazadas en los cerros aledaños a Zacatecas; tuvo un éxito contundente la embestida revolucionaria que implicó abrir frentes de combate en todos los puntos cardinales.

Al atardecer del aquel 23 de junio de 1914, las últimas fuerzas de resistencia huertista se concentraron en la Plaza de Armas; los contingentes reunidos aún manifestaban ánimos de lucha, pero resolvieron evacuar la ciudad, siendo una de sus opciones el camino a Guadalupe.

Las tropas del general Pánfilo Natera les cerraron el paso y, en consecuencia, el derrotado Ejército Federal perdió miles de vidas.

Los revolucionarios ingresaron a la ciudad que había sido obstinadamente defendida.

La jornada de aquel día de lucha acabó y con ello concluía una de las batallas más terribles de la Revolución Mexicana; Zacatecas significó el triunfo del movimiento, donde el régimen huertista socavó de manera definitiva. 

La Bufa
La ofensiva revolucionaria contempló el ataque a este prominente cerro, el cual en sus alturas se encontraba guarnecido por varios cientos de federales que estaban bajo las órdenes del general Manuel M. Altamirano.

El enclave federal contaba con varias piezas de artillería que sumaban cinco cañones, cuyo fuego efectuaron contra las avanzadas de la División del Norte localizadas al sur, en torno a la Hacienda de Cinco Señores y al norte en las inmediaciones de las ruinas de la Hacienda de la Plata y los cerros del Ángel y el Volcán.

De estos últimos sitios, los revolucionarios efectuaron su portentoso asalto con las  brigadas: Morelos, Robles, Ceniceros y Zaragoza, que sumaban 5 mil hombres, con el apoyo de 28 cañones. Toda esta fuerza estuvo bajo el mando de los generales Felipe Ángeles y Tomás Urbina. Para los revolucionarios, los objetivos principales, antes que la misma Bufa, se encontraban los cerros de Tierra Negra y Loreto, siendo escenarios de intensos enfrentamientos protagonizados por las mencionadas brigadas de la División del Norte y los destacamentos federales de los que se desconoce su número.

Sin embargo, se sabe que se encontraban bien parapetados, dado que parte de estas fuerzas se defendieron desde las edificaciones existentes al norte de la ciudad, como lo fueron la Hacienda de las Mercedes y el polvorín de Bracho. El general Benjamín Argumedo emprendió, desde las cercanas Lomas de Santa Clara, dos potentes cargas de caballería intentado quebrantar la ofensiva villista sin tener éxito.

El Grillo
Una de las posiciones federales más importantes por las perspectivas que ofrecía hacia todos los puntos cardinales fue el cerro El Grillo.

Para defenderlo, los huertistas emplazaron por lo menos siete piezas de artillería y un número de efectivos que osciló en los 400 hombres, siendo uno de sus principales jefes el general Antonio G. Olea.

También habrá que considerar en este cerro y sus inmediaciones la presencia de los regimientos de infantería 89 y 90, bajo las órdenes de los generales Albino Rodríguez Cerrillo y José G. Soberanes, cuya suma de fuerzas alcanzaba el millar de hombres.

Para vencer esta defensa, la División del Norte empleó las brigadas Villa, Cuauhtémoc y Hernández, cuyas fuerzas en su conjunto alcanzaron los 5 mil hombres, entre los que destacó en el mando Francisco Villa, así como los generales Trinidad Rodríguez y Rosalío Hernández.

Los sitios donde iniciaron sus acciones las mencionadas brigadas fueron las poblaciones de Hacienda Nueva y Las Pilas, en Morelos.     

Cerros de la Sierpe y Magistral
Hacia el noroeste del cerro El Grillo, el Ejército Federal dispuso parte de su defensa al colocar en los cerros de La Sierpe y Magistral efectivos del Batallón Guerrero, al mando del coronel Lucio Gallardo.

Algunas fuentes indican en 300 el número de efectivos de esta corporación; sin embargo, es posible que la defensa haya sido mayor, dado que se sabe que el estado de fuerza del batallón superaba el millar de hombres, además de que tuvieron el apoyo de otros destacamentos como el batallón irregular Zayas Gálvez.

Los revolucionarios echaron mano de las brigadas: Almanza y Servín con un total de 2 mil 500 hombres, bajo las órdenes de los coroneles Mateo Almanza y Martiniano Servín. 

Los fortines
Hacia el poniente de la ciudad, los federales habilitaron una serie de fortines que se ubicaron desde las inmediaciones de la mina de Quebradilla, hasta aproximarse a la estación del ferrocarril en una línea que abarcó la parte oriental de las Lomas de la Soledad.

Los nombres fueron El Rayo, antiguo polvorín de la ciudad, Zacatecas, Victoriano Huerta y Blanquet. La mayoría de estos fortines contaban por lo menos con unos 100 hombres cada uno para su defensa.

Sobre las fuerzas revolucionarias que enfrentaron estas guarniciones no se tiene conocimiento.   

Estación del ferrocarril 
Para los defensores de la plaza, la estación del ferrocarril fue de suma importancia porque significó el principal punto de embarque de tropas o para la recepción de refuerzos.

Por esta razón fueron emplazados algunos cientos de soldados, además de una célebre pieza de artillería de gran poder en su disparos; este cañón fue colocado en una góndola blindada, por lo que podía ser traslado por la vía férrea hacia otros puntos y ofrecer apoyo en el combate. Los generales Jacinto Guerra y Víctor Monter se distinguieron como los principales mandos federales de este sitio.  

Cerro del Padre y Hacienda de Cinco Señores
Al extremo sur de la ciudad se encontraba la Hacienda de Cinco Señores, sitio donde los federales se hicieron fuertes para impedir la entrada de revolucionarios por este punto, para lo cual, destinaron varios cientos de hombres.

No se tiene información precisa del número exacto de los huertistas, tampoco quién fue el oficial que dirigió esta defensa. Pero por parte de la División del Norte participaron 3 mil hombres de las brigadas Chao, González Ortega y Benito Juárez, al mando de los generales Manuel Chao y Maclovio Herrera, con el apoyo de 10 cañones.

Estos contingentes villistas también tuvieron como objetivos atacar el Cerro del Padre, la estación del ferrocarril y posiblemente el cerro de Clérigos, que hoy se ubica la colonia Buenavista.       

Cerros de la Mesa y  Las Bolsas
En los alrededores del Cerro de la Mesa, hoy conocido como Cerro de la Virgen, hacia el sur y sureste de la ciudad, 5 mil hombres de las fuerzas de la División del Centro, bajo las órdenes de los generales Pánfilo Natera, Santos Bañuelos, Tomás Domínguez y Pedro Caloca, tuvieron participación con el objetivo de cerrar el cerco revolucionario.

Este propósito incluyó atacar la fortificación federal del cerro de Bolsas, cuyo mando se encontraba en el mayor Evaristo Oropeza. También los revolucionarios zacatecanos llevaron a cabo cruentos enfrentamientos con la caballería de los irregulares general Antonio Rojas y el coronel Pablo de los Santos Jr.     

Guadalupe
Desde la villa de Guadalupe, 2 mil 500 elementos provenientes de Durango y al mando de los generales Domingo Arrieta, Calixto Contreras, Isaac Arroyo, Martín Triana, José Carrillo, entre otros, atacaron el extremo oriente del Cerro de La Bufa y se posicionaron en el camino de Zacatecas a Guadalupe. El propósito de esta acción fue evitar la llegada de refuerzos federales y contener, junto con las tropas Pánfilo Natera, la huida del Ejército Federal, tras ser derrotado.       




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