Monday 05 de December de 2016
»Octubre y noviembre de 1914  

La Hacienda de Malpaso y la Toma de Zacatecas 

Redacción      5 Apr 2014 23:27:44

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  • La Hacienda de Malpaso en 1914. Pasada la Toma de Zacatecas la hacienda vendió granos y ganado a los revolucionarios, para que abastecieran sus brigadas. (Esta imagen pertenece al archivo personal del historiador Luis Miguel Berumen). (Cortesía) La Hacienda de Malpaso en 1914. Pasada la Toma de Zacatecas la hacienda vendió granos y ganado a los revolucionarios, para que abastecieran sus brigadas. (Esta imagen pertenece al archivo personal del historiador Luis Miguel Berumen). (Cortesía)
  • El Fuerte de El Caracol, vestigio de la Hacienda de Malpaso. (Esta imagen pertenece al archivo personal del historiador Luis Miguel Berumen). (Cortesía) El Fuerte de El Caracol, vestigio de la Hacienda de Malpaso. (Esta imagen pertenece al archivo personal del historiador Luis Miguel Berumen). (Cortesía)
  • José Isabel Robles (INHERM). (Esta imagen pertenece al archivo personal del historiador Luis Miguel Berumen). (Cortesía) José Isabel Robles (INHERM). (Esta imagen pertenece al archivo personal del historiador Luis Miguel Berumen). (Cortesía)
  • General Santos Bañuelos. (Esta imagen pertenece al archivo personal del historiador Luis Miguel Berumen).  (Cortesía) General Santos Bañuelos. (Esta imagen pertenece al archivo personal del historiador Luis Miguel Berumen). (Cortesía)
  • Postal de la Hacienda de Ábrego, tomada de rutazacatecas.com. (Cortesía) Postal de la Hacienda de Ábrego, tomada de rutazacatecas.com. (Cortesía)
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Este es el año conmemorativo del Centenario de la Batalla de Zacatecas y de muchas formas se celebrará: publicaciones de libros, revistas, conferencias, festivales y hasta la escenificación de la misma.

El propósito de quien lo presente escribe es compartir comentarios sobre algunos documentos que he ido localizando en el Archivo Histórico del Estado de Zacatecas (AHEZ) y se refieren a algún momento de la Revolución en el estado y/o de la Batalla de Zacatecas.

Dicho lo anterior, comienzo diciendo que por los meses de octubre a noviembre, a cuatro meses de sucedido el enfrentamiento del ejército revolucionario contra el federal que defendía al gobierno huertista, fue llevada a cabo la revisión de la administración de la Hacienda de Malpaso y de los ranchos que dependían de ella, como la Laguna del Carretero, Perales y El Tigre.

El administrador de la hacienda era José Ramírez y los propietarios, la familia de Benjamín Gómez Gordoa.

Para ese momento el gobierno revolucionario había nombrado a un gabinete, pero entre los meses que se mencionan ya había pasado un gobernador y otro presidía el Ejecutivo: el teniente coronel Manuel Carlos de la Vega y el general Trinidad Cervantes, respectivamente.

Además, no es de sobra mencionar que el 24 de junio, un día posterior a la Toma de la ciudad, el general Pánfilo Natera ocupó la casa de la familia Gómez Gordoa y con base en ello fue por lo que comenzó el control de las grandes propiedades.

La forma era solicitar cantidades de granos y ganados para mantener no solo al gobierno revolucionario, sino a las brigadas que componían tanto a la División del Norte como a la del Centro.

La petición de productos
Así encontramos que entre el 2 y 3 de octubre, el administrador de la hacienda le hizo saber al director del Departamento de Agricultura y Fomento, Leonardo Muñoz, que había ido personal de allí mismo a solicitar cuatro caballos “ensillados y frenados” para el servicio.

Le explicó que no iba a ser posible porque no había ningún caballo, dado que los revolucionarios se los habían llevado y, por lo mismo, los trabajadores estaban utilizando mulas, así como monturas en malas condiciones a las que habían compuesto con “mecates”.

De la misma forma, José Ramírez le explicaba que no iba a poder acceder a impedir facilitar a alguien más la entrega de productos de la hacienda porque en días pasados había llegado personal, por órdenes del general Santos Bañuelos, con siete carretones para llevarse 142 hectolitros de maíz.

Lo mismo había hecho con José Garza Villarreal, quien se presentó en la hacienda por órdenes de Muñoz (director del departamento) por toros de lidia que fueran necesarios.

O bien, de la vuelta de Garza por mil hectolitros destinados a la Brigada Zaragoza de la División del Norte y de otros que se embarcarían en la estación 650 hectolitros de frijol, sin explicar a dónde se destinarían.

A finales de octubre se informaba que les fueron vendidas las cantidades de granos a las brigadas siguientes: de Santos Bañuelos, 794.4 hectolitros de maíz; a la de Gonzalitos, 1,051.58, mientras que la del general Trinidad Cervantes, 361.80.

La de Zaragoza compró  1,793; y para la del general Tomás Domínguez se entregaron 33.69.


La de José Isabel Robles recibió 509.54; la del general Melitón Ortega, 329.06; al exgobernador Carlos de la Vega se vendieron 15, mientras que a la del coronel Justo Ávila, 4 helectolitros.

Entre otras brigadas y personas llegaron a sumar las ventas de la hacienda 5,029.48 hectolitros de maíz.

El envío
El mes de noviembre seguía el tren de granos hacia los generales de brigadas de las divisiones del Centro y del Norte.

Por ejemplo, el 13 se enviaron dos carretones de maíz y pastura para el teniente coronel Antonio Acuña Navarro; al siguiente día, se hizo la petición de facilitar otros toros de lidia para la Sociedad Mutualista de Empleados Particulares, representados por Jesús María Acuña, la cantidad de siete novillos o toros para sus fiestas.

Para poder determinar la cantidad de cosecha (granos y pastura) y ganados que se tomarían de la hacienda, se llevaron a cabo constantes revisiones a las cuentas y administración.

Eso pasó hasta principios de 1915, pero se procuró tener un control desde los primeros meses de 1914, de tal manera que es posible ir revisando la evolución del papel de la hacienda durante ese año y el siguiente, cuando comenzó la ruptura entre la División del Norte y la del Centro.

De igual forma con estos datos, y fundados en los documentos, se puede ver que los revolucionarios ya convertidos en gobierno hicieron compras de granos y ganados a las haciendas contradiciendo, de algún modo, la idea de que éstos despojaron de la producción a las grandes propiedades.

Lo que sucedió, y como ejemplo tomamos la de Malpaso, es que una vez derrocado el gobierno huertista tanto en el plano nacional como en el estatal, de manera inmediata se controlaron los requerimientos que iba teniendo el gobierno para abastecerse.

Además,  se buscaba apoyar el avance de la División del Norte y del Centro, pues para ese tiempo aún no entraban en conflicto.

En noviembre de ese año fueron declaradas intervenidas todas las haciendas y así como se obtuvo cosecha y ganados de Malpaso, así sucedió con las de Valparaíso (Astillero y San Agustín) y Fresnillo (Ábrego).

Sin embargo, llegó el momento en que se terminó la producción de las haciendas y el mismo gobierno no tuvo más remedio que comenzar la desintervención que había decretado. 

Oliverio Sarmiento 
Docente de la UAZ y cronista de Valparaíso 





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