Friday 09 de December de 2016

La historia de Chon Aguilar

Enrique Ángel Reyes      29 Jun 2014 00:39:41

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Ascensión Aguilar gobernó lo que hoy es Loreto. (Archivo)
Ascensión Aguilar gobernó lo que hoy es Loreto. (Archivo)
Este 2014, declarado Año del Centenario de la Toma de Zacatecas, brinda condiciones para remembrar pasajes en los que hubo importantes aportaciones de zacatecanos simpatizantes de los  ideales de la Revolución, que súbitamente incrementaron las tropas.

Por el sureste de la entidad, en la comunidad de Bimbaletes, un grupo de campesinos fantaseaba sobre el bien social que la Revolución Mexicana vaticinaba desde finales de 1910 para todo el país.

México fue sacudido ante la traición de Victoriano Huerta al usurpar el poder de la República en 1913.

Líder revolucionario de reconocida valía era el general Pánfilo Natera.

En Bimbaletes, entre otros, destacó J. Ascensión Aguilar Montoya, nacido en 1883; hijo de Evaristo Aguilar y Viviana Montoya.

Chon, como era conocido por sus contemporáneos, se enlistó en el grupo de Pánfilo Natera, con quien tuvo trato directo al grado de ganar su confianza para actuar según los requerimientos del momento.

Eso le permitió ser testigo y partícipe del furor de la Toma de Zacatecas aquel 23 de junio de 1914, en la que hubo tragedia para unos, pero representó la gloria de la Revolución, que rindió a las fuerzas federales del huertismo.

Después de la Batalla, los revolucionarios constitucionalistas se trasladaron a la capital hidrocálida para la realización de la Convención de Aguascalientes.

Testigos de primera mano platicaron que el general Francisco Villa solicitó a Pánfilo Natera le asignara cuatro hombres valientes de confianza para que lo asistieran en el trayecto hacia Aguascalientes.

Uno de ellos fue Chon Aguilar; tal vez esto influyó para que en 1931, tiempo en que se fundó el municipio de Bimbaletes (hoy Loreto), al hacerse la elección del primer ayuntamiento para el ejercicio 1932-1933.
Fue seleccionado entre los cinco que integrarían la planilla, que una vez con el triunfo electoral, lo designó como presidente municipal para 1932.

Entregó el poder el 1 de enero de 1933, al regidor Pedro Gallegos (los ayuntamientos ejercían un bienio y cada principio de año entre los regidores se elegía al presidente).

Por asuntos políticos llegó a Bimbaletes un grupo de militares al mando de Fausto Murillo Rivera, teniente del Ejército Nacional, con la encomienda de aniquilar a Chon.

Fue advertido por un elemento del destacamento con quien había compartido en su acción al mando de Pánfilo Natera.

El 30 de junio de aquel 33, para celebrar el onomástico del presidente Pedro Gallegos, que había sido el día anterior, se organizó una comida en la que el teniente Murillo tendría la ocasión de cumplir su cometido.

Para el banquete, Chon fue ubicado en la mesa justo al frente del teniente y cuando el militar creyó oportuno, quiso desenfundar su pistola.

Sin embargo, Chon que era hábil en situaciones de esas, se adelantó acertando un blanco en el corazón de Murillo con un arma punzocortante.

Ante el desconcierto de los invitados y contando con el apoyo de los militares, Chon se puso a salvo escabulléndose entre los maizales en jilote que rodeaban la casa del festejado, hasta llegar al cerro de La Cañada de Santa Elena, donde pasó la noche para refugiarse por el momento.

Al día siguiente, con una familia del rancho El Verde, usando un disfraz de arriero, pudo llegar a la estación de La Honda, donde abordó el tren pasajero que lo llevó hasta San Luis Potosí el 3 de julio.

Allí modificó totalmente su personalidad; se quitó el bigote, vistió pantalón de pechera y se cubrió la cabeza con sombrero.

En defensa propia había cometido un homicidio y la víctima era un miembro del Ejército Nacional, con grado de teniente de la Primera Compañía del 14 Batallón; tuvo que huir de estos lares dejando familia, propiedades y el cargo de regidor del ayuntamiento 1932-1933.

Se instaló en Matamoros, Coahuila, donde vivió con el nombre de Pedro Díaz Montoya.

Estuvo tan oculto para todos que ni su madre, esposa, familiares ni vecinos supieron de su paradero por largos meses.

En Bimbaletes y alrededores era tenazmente buscado por el ejército de Zacatecas; desde el día de la tragedia su domicilio era frecuentemente cateado por militares, quienes por noches o madrugadas, sacaban de la cama a su mamá, esposa e hijo.

Los ataban en las ramas de mezquites y huizaches que había en el patio de la casa, queriendo obtener información sobre la localización de Chon.

El martirio de la familia tuvo un trágico fin la noche del 28 de agosto de 1933, cuando en presencia de esposa y abuela, colgaron de los pies a su hijo Antonio, al que desquebrajaron el cráneo a punta de culatazos.

Chon Aguilar supo de la muerte de su hijo años después, cuando pudo reunir en Matamoros a su esposa, nuera y nietos.

La hoja 119 del libro de Defunciones de Matamoros, contiene el acta número 00236 en la que se registra el deceso de Pedro Díaz Montoya, acaecido el día 2 de octubre de 1963.

En la vida real fue J. Ascensión Aguilar Montoya, primer presidente del municipio de Bimbaletes y el personaje de estas tierras que participó en la Toma de Zacatecas.




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