Thursday 08 de December de 2016

La responsabilidad local en situaciones nacionales

J. Luis Medina Lizalde      20 Oct 2013 19:10:05

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Así como los desastres naturales no producen los mismos daños en todas partes, las decisiones centralistas no generan los mismos efectos en los diferentes estados de la República: un huracán no vulnera igual a la frágil vivienda asentada en cauces de arroyos que a las sólidas construcciones asentadas en terreno firme. De igual modo, los daños de una decisión centralista mucho dependen del tratamiento local.

La reforma mal llamada educativa ha puesto en predicamento a varios gobiernos de los estados, mientras que a otros les ha resultado manejable el conflicto. Las repercusiones en Oaxaca no son las mismas que en Sinaloa, así como la crispación de Quintana Roo y Veracruz no se asoma en Aguascalientes o Durango.

Eso sí, en todo el territorio nacional el magisterio que se manifiesta y el que se mantiene silencioso por factores de control político están decididamente en contra de una reforma que desde ahora se registra como un estrepitoso fracaso y a la que se mantiene con tanque de oxígeno hasta que se presente una coyuntura que atenúe los costos de la rectificación.

Cuando el Gobierno del Estado enfatiza que el tema de la reforma “educativa” es federal dice la mitad de la verdad; cierto es que el conflicto lo generó no nada más el contenido de dicha reforma, sino el modo vertical mediante el que se impuso sin tomar en cuenta a los actores del proceso que se pretende regular.

Legislar a espaldas de los directamente afectados riñe con la más elemental vida republicana y hasta con el sentido común. En ese sentido, los gobernadores de los estados y del Distrito Federal están pagando los platos rotos.

Lo federal también es local
En lo que se equivoca el discurso local cuando parece sugerir que cuando un problema es federal, el gobierno local no tiene vela en el entierro; así es en el tema de la seguridad y así se percibe la visión del problema en lo tocante al conflicto en el sector educativo.

Es como si lo que está de moda llamar bullying, fenómeno viejísimo, pero recientemente rebautizado, hiciera que los padres de un niño que regresa de la escuela sin dientes y con ojos amoratados dijera que “el bullying no es problema de la familia, es de la escuela” y dejara en la indefensión a su hijo.

Es claro que el origen de un mal puede ser externo a nuestro ámbito de referencia, pero una vez que se hace presente es nuestro problema.

En ese sentido los gobernadores de los estados deberían asumir que son olímpicamente ignorados en este modo premoderno de ejercer el poder que caracteriza a Peña Nieto y que su sumisión ante el centro los coloca como el jamón del sándwich.

A pesar del deslinde con “lo federal”, el gobierno asume íntegramente la línea del “centro”, como lo prueba elocuentemente el discurso de que los derechos laborales no se lesionan con la reforma y de que secunda a Emilio Chuayffet, todavía secretario de Educación, en habilitar como interlocutores a los líderes del SNTE.

A pesar de eso, en ambos casos hay signos contundentes de que la cosa no es por ahí, ¿que puede hacer Miguel Alonso para respetar los derechos del magisterio cuando además de la reforma se dispone que el control de la nómina vuelve a centralizarse en el próximo ejercicio fiscal? ¿Tendrá o no repercusiones tal centralización en el pago de 90 días de aguinaldo? ¿Habrá o no depuración de la nómina engordada a partir e componendas locales?.

¿El Gobierno del Estado será consultado antes de proceder a dar de baja de la nómina a quienes incurren en las causales contenidas en las leyes secundarias de la reforma “educativa”? Cuesta trabajo creer que la Federación recupera el control de la nómina sin más pretensiones que las administrativas, pero no tardaremos en saberlo.

Hablando se entiende la CNTE
El otro renglón de acatamiento a la línea del centro también tiene sus asegunes. Chuayffet se da el gusto de reunirse con Juan Díaz, salir en la foto y nada más, mientras tanto el secretario de Gobernación dialoga y pacta con la CNTE como si no hubiera titular de Educación.

Cuando el gobernador aparece reunido con las autoridades educativas y líderes del SNTE presenta el monólogo como diálogo; sus interlocutores no le dirán nada distinto a las posturas oficiales en torno a una reforma que les toca defender por “órdenes superiores”, estén o no de acuerdo.

Mientras se rehúsa el verdadero diálogo con los legítimos representantes de la inconformidad, la protesta social en Zacatecas combina distintas vertientes y prefigura un frente contra las reformas “estructurales” de vigor insospechado.

Nos encontramos el jueves en El recreo.

 




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