Saturday 03 de December de 2016
»Antes de la batalla  

La toma de Pinos 

Marco Antonio Flores Zavala      24 May 2014 22:48:32

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  • Plaza de Armas del municipio, a principios del siglo 20. Al fondo destaca el Templo de San Francisco. (Acervo del  Museo Comunitario IV Centenario Pinos, Zacatecas).  (Cortesía) Plaza de Armas del municipio, a principios del siglo 20. Al fondo destaca el Templo de San Francisco. (Acervo del Museo Comunitario IV Centenario Pinos, Zacatecas). (Cortesía)
  • Los revolucionarios atacan por sorpresa a los huertistas el 25 de mayo de 1914.  (Cortesía) Los revolucionarios atacan por sorpresa a los huertistas el 25 de mayo de 1914. (Cortesía)
  • Torre del reloj público.  (César Chacón) Torre del reloj público. (César Chacón)
  • Coronel Pedro Caloca.  (Cortesía) Coronel Pedro Caloca. (Cortesía)
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En el contexto de la guerra civil, la ciudad de Pinos fue escenario de una batalla el lunes 25 de mayo de 1914.

Los constitucionalistas atacaron el lugar. La comunidad minera era custodiada entonces por un contingente que reconocía al gobierno del presidente Victoriano Huerta y al general Luis Medina Barrón, como gobernador de Zacatecas.

Roberto Ramos Dávila refiere en Zacatecanos en la Revolución, que los defensores armados de Pinos eran más de 600 soldados, 400 eran integrantes del Batallón Guerrero y el resto pertenecía al cuerpo de rurales.

El jefe federal de la defensa de Pinos era el teniente coronel José Gil Sotomayor. Además de la dirección militar, desempeñaba el cargo de jefe político del partido.

En tal situación, nominalmente tuvo a su cargo el control de los actuales municipios de Villa González Ortega, Villa Hidalgo, Noria de Ángeles, Loreto, Villa García y Pinos.

Sotomayor era parte de los soldados federales integrantes de cuerpos irregulares que colaboraban con el régimen huertista.

Él, como los jefes políticos y militares de Fresnillo, Juchipila y Ojocaliente, fueron designados por el general Medina Barrón.

Los jefes constitucionalistas fueron los coroneles Melitón Ortega, Fernando Rayas y Pedro Caloca.
Con sus regimientos operaban entre Zacatecas, Aguascalientes y San Luis Potosí. Ellos reconocían como jefe inmediato al general Pánfilo Natera, asentado en Sombrerete. Eran entonces prosélitos de Venustiano Carranza.

El asalto a Pinos fue una acción concertada por los citados coroneles constitucionalistas. Ocurrió cuando Natera iniciaba la planeación de la toma de la vetusta ciudad de Zacatecas.

Señálese: mientras Eulalio Gutiérrez y otros constitucionalistas, como Matías Ramos, operaban en la zona nororiental del semidesierto zacatecano, Pánfilo Natera y Trinidad Cervantes operaban la rebelión en el noroccidente del estado.

En tanto, Enrique Estrada y los hermanos Medina peleaban en los cañones de Tlaltenango y Juchipila; Ortega, Rayas y Caloca hacían la guerra en la región de las villas y Pinos.

En la acción del 25 de mayo de 1914, el jefe de la columna fue el coronel Reyes.


El ataque fue sorpresivo para los huertistas. En tal situación, los constitucionalistas ingresaron a la ciudad minera. Lo hicieron hasta arremeter directamente a los edificios donde estaban atrincherados los huertistas.

Al punto del triunfo de la batalla, los constitucionalistas liberaron a jóvenes destinados a la leva e indujeron la huida de una parte de los huertistas.

En la escena de la guerra murió más de un centenar de soldados anónimos de uno y otro grupo combatiente.
Tanta fue la muerte, que los cuerpos fueron depositados en una fosa colectiva.

Otro acto trágico de la batalla fue el saqueo e incendio de edificios que generaron tanto los habitantes de Pinos, como los hombres que escenificaron la batalla.

Tras la ocupación de Pinos, los constitucionalistas fueron convocados por Natera para colaborar en la toma de la vetusta ciudad de Zacatecas.

Entonces Pinos fue administrada por una junta de vecinos distinguidos. El grupo incluyó a individuos del antiguo régimen y jóvenes simpatizantes con los constitucionalistas.

El impacto de la toma de Pinos puede mirarse en la trayectoria de los tres coroneles constitucionalistas, porque permitió preservar su autonomía respecto de Pánfilo Natera.

Así se notará en la Batalla de Zacatecas, de junio de 1914, al recibir órdenes de Felipe Ángeles y luego pasar a formar parte de la División del Norte.

Para la ciudad de Pinos, la expulsión de los soldados huertistas facilitó una renovación de las fuerzas políticas locales.

Liberales, maderistas y el emergente pueblo debieron concertar la convivencia en el ejercicio del dominio
político y administrativo de la región.




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