Sunday 11 de December de 2016

La Toma de Zacatecas

Raúl Muñoz del Cojo      20 Jun 2014 23:00:12

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Este hecho tan sonado sucedió el 23 de junio de 1914, cuando el general Francisco Villa se hizo de esta ciudad al vencer a las fuerzas del presidente Victoriano Huerta, lo que despejó el camino hacia la ciudad de México a las fuerzas revolucionarias. Después de esta batalla, las fuerzas federales ya no se pudieron recuperar. Las palabras del coronel Montejo, narrador de la gesta, fueron: “les rompimos la madre”.

Nuestro Zacatecas en aquellos tiempos figuraba como una importante plaza en el México del siglo 19. Sus ricos yacimientos de plata y minas la convertían en una de las principales productoras de este mineral en el país. Mucha de la vida social de México pasaba por Zacatecas antes de presentarse en la Ciudad de los Palacios o en otro lugar de la República, además de que aquí se encontraban los principales cruces ferroviarios de la nación.

Semanas antes a esa fecha, los generales Ángeles y Natera con cerca de 6 mil hombres ya habían intentado tomar la capital sin éxito alguno del 9 al 13 de junio. Por esto, Venustiano Carranza le ordenó a Francisco Villa que les enviara 5 mil efectivos de la División del Norte.

Villa se ofreció a marchar al frente con la División del Norte. Don Venustiano tenía muchas dudas por el poder adquirido por el general Villa y reiteró la orden. Villa amenazó con renunciar y Carranza la aceptó, pero los otros generales se negaron a recibir las órdenes de otro jefe, por lo que acusaron a don Venustiano de antipolítico, anticonstitucional y antipatriótico. Después, decidieron atacar Zacatecas.

El general Ángeles, en la víspera de la batalla, retiró las piezas de artillería de sus posiciones originales y las emplazó en sitios imperceptibles y muy cerca de las líneas defensivas de los federales. El disparo de un cañón a las 10 de la mañana anunció el inicio de la batalla.

Al caer la noche la batalla estaba perdida para las fuerzas federales que lucharon encarnizadamente y, de hecho, combatieron hasta el último momento en condiciones muy adversas. Prueba de ello fue el número de generales que murieron en batalla. Hacia las 5:40 de la tarde, el triunfo de la División del Norte estaba cerca. El enemigo abandonaba sus posiciones y huía de manera desorganizada.

A esto, Ángeles aseveraba: “No los veíamos caer, pero lo adivinábamos. Lo confieso sin rubor, los veía aniquilar en el colmo del regocijo, porque miraba las cosas bajo el punto de vista artístico, del éxito de la labor hecha, de la obra maestra terminada. Y mandé decir al general Villa: ‘¡Ya ganamos, mi general!’. Y efectivamente, ya la batalla podía darse por terminada, aunque faltaran muchos tiros por dispararse”.

Los resultados de la lucha fueron dramáticos. Casi 6 mil muertos y 300 heridos federales, mil muertos y 200 heridos de los revolucionarios. Más de 3 mil federales prisioneros de los cuales algunos fueron fusilados, otros incorporados al ejército de Villa y otros tantos liberados. Los civiles sufrieron una gran cantidad de muertos y heridos.

Como verá, la Toma de Zacatecas puede considerarse uno de los hechos más sangrientos de la Revolución mexicana y como una victoria pírrica para las fuerzas rebeldes dado que, aun cuando se cumplió el objetivo de tomar la ciudad, el costo en vidas era ya demasiado alto.


Sin ser un cronista o historiador, es de suma importancia refrescar la mente en el Centenario de la Toma de Zacatecas. Comentan los que saben que si no conocemos la historia, tendemos a ser un pueblo sin futuro. Pero honestamente, desde el punto de vista ciudadano, ¿en realidad nos ha hecho justicia la Revolución?

Como zacatecano, considero que no. En el paso de estos 100 años veo que el país sigue teniendo una gran deuda con nosotros. Un buen comienzo sería preguntar a México ¿qué ha hecho por Zacatecas después de esta batalla?

No es necesario ser un genio para imaginar cómo quedó la capital y las ciudades por las que pasaron los revolucionarios, pues como en cualquier guerra, no solo quedan destruidas, sino que con las bajas tan importantes debieron estar por mucho tiempo casi inhabitadas.

Por otro lado, le aseguro que como zacatecanos, siempre hemos sido nobles y leales, por lo que con los años se nos ha tenido por gente que no reclama y no nos han considerado en el tema del desarrollo como estado prioritario.

Los engaños también han sido parte de nuestra historia: cuando era niño y José López Portillo era nuestro presidente, vino a poner la primera piedra junto con unos tubos a Estación San José, en Fresnillo, de lo que sería el paso del gas natural por Zacatecas, mismos que se llevaron días después del evento.

Le hablo de hace más de 30 años y apenas este lunes se inaugurará la obra del gas natural, que en esta etapa no llega a Fresnillo ni pasa por Estación San José. Casos como este le puedo enumerar miles en las últimas décadas, los cuales prefiero no mencionar para evitar opacar la fiesta que estamos viviendo.

Para terminar, solo me resta desearle que disfrute los eventos conmemorativos a la Toma que estarán excelentes y a mi estado le deseo el anhelo de todos sus habitantes, que después de 100 años ya nos haga justicia la Revolución. Hasta la próxima.




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