Friday 09 de December de 2016

La vigencia del discurso 20 años después

Juan Francisco del Real Sánchez      2 Apr 2014 22:00:09

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Existen discursos en el recuerdo de las personas, pasan generaciones y parece que se pronunciaron ayer, mensajes con poder que transforman a la sociedad en determinado momento de la historia; en ocasiones el mensaje no cambian los hechos, pero si en la conciencia de quienes escuchan un lenguaje expresivo, palabras que describen imágenes y evocan emociones.

Un mensaje es trascendente cuando hace conexión con el auditorio. En la historia existen discursos que han provocado grandes cambios sociales, uno de ellos es el de Martin Luther King, que sirvió para movilizar y generar conciencia en los estadounidenses por la lucha de los derechos civiles, años después Barak Obama para que los jóvenes le votaran en las elecciones, una generación a la que daba un mensaje claro: Yes we can (si podemos). Un mensaje debe envolver, lograr una conexión para persuadir, convencer o simplemente contar algo digno de ser escuchado o leído.

Hablar con emociones es un reto, pero también es el ingrediente para discursos que hacen historia. En cualquier discurso la emoción debe ser parte importante; la pasión hace que lo que hablemos sea recordado; el escritor Juan Villoro en su libro Dios es redondo, analiza con cierta melancolía e ironía la pasión desbordada de los mexicanos por el futbol, habla del trabajo de los locutores deportivos, la manera de narrar un juego de futbol con una gran pasión, con sentimiento hacen de una jugada o atajada del arquero lo descifren como algo inverosímil, cuando para muchos otros es una simple patada al balón. La pasión y el sentimiento pueden hacer discursos para recordar o narrar hechos únicos.

Lo mismo sucedió con el discurso pronunciado por el entonces candidato a la presidencia de la república Luis Donaldo Colosio el 6 de marzo de 1994, un discurso que sigue vigente 20 años después por que transformó la conciencia de los mexicanos, porque vislumbró esperanza y puso de manifiesto el sentir de los ciudadanos, encontró “el México de los justos reclamos, de los antiguos agravios y de las nuevas demandas”, muchas de las cuales aún siguen pendientes.

El “hubiera” existe en el pensamiento de varios mexicanos quienes creen que con el entonces candidato el país fuera mejor, sin saber a ciencia cierta si Colosio podría haber sido un gran estadista, lo que si queda claro es que su discurso cimbró conciencias y sigue vigente, porque aún se ve un “México con hambre y sed de justicia”.

Ciudadanos angustiados por la falta de seguridad, profesionistas que no encuentran empleo y jóvenes que tienen descontento con lo que se les ha presentado como democracia.




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