Sunday 26 de February de 2017

¿La violencia es un derecho? 

Édgar Félix      5 May 2014 22:00:09

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El anarquismo es la ausencia de poder público. Todos somos el poder, el pueblo en el gobierno y chin chin el que se raje. Estaba mirando el horizonte cuando pasaron marchando los anarquistas, como miraba hace muchos años aquellos incrédulos de los cambios.

Aquellos que vieron morir a Allende, a Yupanqui, a Guevara, a Lenin, a los estudiantes del 68, a Campa, a Heberto Castillo. Del monumento a la Revolución al Zócalo. Jóvenes, sangre nueva, carne de cañón de las ideologías escondidas de aquellos años gloriosos de la izquierda revolucionaria, aprisionados en los pensamientos de un libro de libertades marxistas y luchas donde todos somos iguales, con estrofas de Benedetti y canciones de la vieja Cuba socialista.

Ahora anarquistas, una especie de payasos de circo con el rostro cubierto y saltando como chapulines.
Apestaba a rojo, a carne con adrenalina, con ideas que al primer disparo sirven a líderes cobardes, ineptos, corruptos. Como lo fue Bejarano, como lo fue Jesús Ortega, como lo fueron muchos dirigentes de la izquierda mexicana que ahora viven del presupuesto.

Lanzan a esos jóvenes como proyectiles que se impactarán en el primer o segundo retén policiaco con entrada al hospital y la muerte.

Como lo fueron Fox con su máscara de marrano frente a Salinas o Calderón frente a unos hambrientos huelguistas de Pemex en el Zócalo.

Este país lo que menos necesita es anarquía. Es un polvorín. Bastará una chispa, el krishna socialista para encender la pradera.

Claman que la violencia es un derecho, que hay que ejercerla que “acerca del papel revolucionario que la violencia desempeña en la historia, hace de ella, como dice Marx, la comadrona de toda vieja sociedad que lleva en su entraña una sociedad nueva, lo que hace de ella el instrumento por el que se impone el progreso social, rompiendo con las formas políticas caducas o agonizantes”.

La violencia del 10, las violencias del 68, las de otros países como el Chile de aquel líder pulcro como lo fue Salvador Allende o Ernesto Guevara solo generaron sistemas totalitarios y fascistas.

Los jóvenes que desfilaron el 1 de mayo por las calles de la Ciudad de México iban perseguidos por una veintena de policías de investigación de la PGR y decenas de granaderos que les impidieron la entrada al Centro Histórico.

Los protagonistas iban cubiertos del rostro, dispuestos a combatir, a generar violencia porque lo consideran un derecho. Si México arriba a ese lugar sería muy peligroso por la situación que vivimos. Alguien o algunos o mucho andan muy interesados en desestabilizar al país y eso es muy preocupante.
El horno no está para bollos.




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