Sunday 11 de December de 2016

La voluble defensa del patrimonio cultural Francisco Javier Acuña

Francisco Javier Acuña      15 Oct 2013 22:00:11

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Dicen que el Gobierno del Estado decretó patrimonio intangible de Zacatecas a las corridas de toros. Al margen de polémicas, es inevitable sentir gusto por ese gesto de valor y de rotundidad que tanto se necesita y que tan poco se ve en Zacatecas -en ciertas materias del giro oficial- desde hace casi una década.

Al llegar Miguel Alonso urgía que su vitalidad animosa y su gran carisma se convirtieran en un dínamo en todos los frentes para levantar un Estado hechizado por esa indiferencia gélida con la que Amalia García –o quienes a nombre de ella “gobernaron”- sopló y resopló sobre el pobre terrenal de nuestros pueblos y comunidades a las que jamás llegó a pisar, o si acaso fue a dos o tres ranchos, iba lo mismo de noche que de día ataviada con sus burgueses aretes de media perla reflejo de su conversión de comunista. Muy pronto vimos que lo de ella, era el empeño internacional el caché de placearse por París (para lo de la sede de la UNESCO, un fiasco) y/o por cualquier destino distante del recinto de su responsabilidad.

A más de tres años, con algunas excepciones de integrantes de su gabinete que, merecen respeto por ser diestros y eficaces en lo suyo, la corte de Alonso Reyes es una banda de jóvenes –junniors, o empresarios- a los que les importa un comino su tierra, aunque sean de acá.

Los colaboradores de Amalia eran de cualquier parte menos de la región, entonces uno reprocha a Miguel que se parezca tanto a su antecesora.

Amalia delegaba todo, en su hija: el DIF (y dicen que otras cosas) y en lo que nos importa, en el Arquitecto Héctor Castanedo su secretario de obras públicas y en su secretario de turismo Rafael Flores, curiosamente, ambos acabaron siendo cómplices –involuntarios- de las fechorías que hizo el alcalde Cuauhtémoc Calderón que con su ranfla de frívolos y meretrices puso lo que faltaba para desgraciar el Centro Histórico.

Castanedo tenía prestigio de ser un esteta, culto y cuidadoso cuando fue parte de la administración de Genaro Borrego, pero con Amalia se trasformó e hizo la espantosa plaza de los chacuacos, eso sí, sobre un muy necesario estacionamiento público y Rafael Flores bien intencionado pero ambicioso como ninguno quiso pasar a la historia con sus caprichosas intervenciones en Santo Domingo, San Agustín y especialmente la Catedral con ese altar que bien podría haberse puesto en otro sitio (tema para una sola columna…).

Al ser un tema espinoso –políticamente delicado- es un acierto se haya decretado la tauromaquia como patrimonio intangible con valentía gubernativa, lo que da coraje es que esa determinación no sea pareja en todo lo demás que está carcomiendo al Centro Histórico.

Al Secretario de Turismo, al nuevo titular de obras públicas y al nuevo alcalde de la capital -mi paisano Carlos Peña- les tocará fraguar el ecocidio que viene sobre la Alameda para desgraciarla como lo hemos anticipado y lo siguen negando, mientras el Gobierno Federal ya lo ha difundido es un proyecto en marcha.

¿Por qué ocultar su siniestro plan? solo les importan las cosas que están conectadas con el negocio turístico de lo aparente.

Zacatecas tierra hechizada por brujas y serpientes, como a la cenicienta la asechan las trampas, la rodean manos que le ofrecen manzanas envenenadas y sus gobernantes de una década para acá se han vuelto enanos ante sus problemas y verdaderas necesidades. Esperamos que como en el cuento aparezca un príncipe y la rescate.



 




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