Friday 09 de December de 2016

Las apariciones de Cristo después de su resurrección entre los muertos

Fernando Mario Chávez Ruvalcaba      26 Apr 2014 22:30:05

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Hubo quienes tuvieron que tocarlo para creer en su resurrección. (Cortesía)
Hubo quienes tuvieron que tocarlo para creer en su resurrección. (Cortesía)
INTRODUCCIÓN
Desde el domingo anterior, cuando celebramos solemnemente la resurrección de Cristo, la Iglesia ha abierto el tiempo gozoso de la Cincuentena Pascual.

Son 50 días en los cuales las comunidades cristianas celebran intensamente la alegría de tener al resucitado en medio de ellas.

Las señales festivas y litúrgicas de este santo tiempo son: el color blanco de las vestiduras sacerdotales y los adornos de nuestras iglesias, las flores, la música y el canto que expresan la alegría pascual, que brota incontenible y expansivamente para todos los que con fe, esperanza y ardiente amor, celebramos a Cristo vuelto a la vida y quien es el centro de luz radiante para todos los que creemos en él.

De esta manera, Jesucristo ha inaugurado en los tiempos mesiánicos, una nueva dimensión de vida plena, de paz, fraternidad y alegría, por encima de la muerte y que son las características de una vida en Cristo, muerto y resucitado y para todos y cada uno de sus creyentes, “esperanza viva de la gloria” que podemos y queremos conquistar con la energía de la gracia que Dios Padre nos ofrece por medio de su hijo Jesús y con la elevación sobrenatural del Espíritu Santo para el mundo a salvar, por medio de su Iglesia como testimonio imperecedero de vida perfecta.

LAS PRIMERAS APARICIONES PASCUALES DE JESUCRISTO
El evangelio de San Juan nos relata vivamente dos apariciones de Cristo Resucitado en el cenáculo de Jerusalén, en donde los discípulos y apóstoles estaban reunidos y ocultos por miedo a los judíos que habían ajusticiado en la cruz a Jesús inocente.

En la primera aparición, el apóstol Tomás, El Gemelo (Dídimo), no estaba con ellos.
A los ocho días se presentó Jesús, dándoles la paz como en la primera vez y llenándolos del Espíritu Santo con el poder de perdonar o retener los pecados.

Tomás había puesto condiciones para aceptar la resurrección de su maestro, cuando sus compañeros le anunciaron que Jesús había resucitado y que había estado con ellos en el Cenáculo.

Tomás había dicho a sus compañeros lo siguiente: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré”.

Condiciones de un hombre incrédulo y reacio para creer en la resurrección del Señor. Pero, ¿qué cosa sucedió después? San Juan continúa su narración y testimonio: “Ocho días después estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: La paz esté con ustedes. Luego le dijo a Tomás: Aquí están mis manos, acerca tu dedo. Trae acá tu mano, métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree. Tomás le respondió: ¡Señor mío y Dios mío!, Jesús, añadió: Tú crees porque me has visto. Dichosos los que creen sin haber visto”.

Otras apariciones del Señor resucitado se realizaron en diversos lugares y reuniones de los discípulos y discípulas de Jesús.

San Juan nos dice que algunas apariciones del resucitado se escribieron con el fin de que “ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios y para que creyendo, tengan vida en su nombre”.

LOS RASGOS COMUNES DE LAS APARCIONES PASCUALES DE JESúS RESUCITADO
El número de las apariciones pascuales de Jesús suman unas 10 y sus rasgos o características comunes son estos.


A).- La iniciativa es siempre de Cristo. Se aparece de improviso y sorprendentemente. Pasa por paredes y puertas cerradas. Su presencia es constatable. Come con algunos de los suyos. Se deja tocar y abrazar.

Pero luego revela que todavía no ha subido a su Padre y que deben ir a Galilea y que allí lo verían muchos de sus discípulos, antes de subir al cielo para estar definitivamente en la casa de su Padre.

B).- Jesús no es reconocido por sus discípulos en un primer momento. La duda, el miedo, el estupor y hasta la incredulidad se apoderan de ellos, pero luego poco a poco van aceptando la Resurrección de su maestro y señor.

C).- El reconocimiento y la aceptación del resucitado por parte de sus discípulos se va consolidando, en el gozo, la paz y la seguridad de estar con el Señor resucitado. Dándoles la capacidad de aceptarlo incondicionalmente para luego seguirlo.

D) - El envío misionero llega después, cuando los discípulos han sido confirmados en una fe objetiva y total con la entrega de sus vidas para ser discípulos confirmados en su adhesión a Cristo, para ser gozosa y audazmente sus testigos, discípulos y misioneros, en una palabra, verdaderos y auténticos apóstoles de la
Resurrección y de la luz inapagable del evangelio como buena nueva del Reino de los Cielos, en el cual se vive de manera trascendente, dichosa y absolutamente inédita para siempre.

CONCLUSIÓN EXHORTATIVA
Por la fe, el bautismo y demás sacramentos, quedamos hechos discípulos misioneros de Jesucristo, muerto y resucitado.

Para todos y cada uno de los que crean que él es el Mesías prometido por el Padre eterno. Que Jesús es el verdadero Dios y hombre quien nos salva del pecado y de la muerte eterna, con su mediación sacerdotal y en su condición perfecta de resucitado.

Hoy, el mundo nos exige ser discípulos misioneros de Jesús resucitado: en el hogar, las escuelas y universidades; en el mundo del trabajo, la política y la economía.

Las artes han ser encaminadas y realizadas para expresar con júbilo catequético y existencial la belleza radiante de Cristo, luz de los Pueblos.

La presencia del resucitado a través de sus discípulos misioneros debe ser coherente con palabras y obras en los hospitales, los asilos y en el mundo de la medicina, los diagnósticos y recursos clínicos, para que sean instrumentos de salud e integridad física y espiritual para muchos hombres y mujeres que se debaten en la miseria de las enfermedades, en la corrupción de comportamientos y costumbres sin la luz de Cristo resucitado.

¡Seamos, ahora y para siempre los testigos valientes, gozosos y audaces del resucitado para adelantar el nuevo cielo y la nueva tierra que el Resucitado nos ha conquistado y prometido con el compromiso de nuestra misión y testimonio para todo aquel que nos pida razón de nuestra fe viva y auténticamente cristiana!




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