Friday 09 de December de 2016

Las demandas contra los hacendados

Oliverio Sarmiento      8 Nov 2014 21:56:05

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  • Al carecer de una autoridad que los tomara en cuenta, varios rancheros soportaron en silencio las injusticias.(Fototeca Nacional del INAH) (Cortesía) Al carecer de una autoridad que los tomara en cuenta, varios rancheros soportaron en silencio las injusticias.(Fototeca Nacional del INAH) (Cortesía)
  • Vecinos de San Antonio de Sauceda sufrieron hurtos y malos tratos.(Cortesía de Oliverio Sarmiento) (Cortesía) Vecinos de San Antonio de Sauceda sufrieron hurtos y malos tratos.(Cortesía de Oliverio Sarmiento) (Cortesía)
  • Hacienda de San Mateo. (Imagen) Hacienda de San Mateo. (Imagen)
  • Al triunfar la Revolución, hubo demandas en contra del hacendado de San Antonio de Sauceda. (Imagen) Al triunfar la Revolución, hubo demandas en contra del hacendado de San Antonio de Sauceda. (Imagen)
  • Varias haciendas de Valparaíso fueron la causa de enfrentamientos. (Imagen) Varias haciendas de Valparaíso fueron la causa de enfrentamientos. (Imagen)
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¿Qué tipo de demandas plantearon los revolucionarios una vez terminada la Toma de Zacatecas?

A nueve meses de haberse dado el asalto a la ciudad de Zacatecas, el 23 de junio de 1914, comenzaron a demandar justicia social algunos habitantes de Valparaíso.

Para ello, siendo el encargado de las fuerzas de la Brigada Bañuelos en Jerez, Justo Ávila remitió al gobernador militar, Pánfilo Natera, un oficio en el que se hacía mención de varios agravios que el hacendado de San Antonio de Sauceda, Valparaíso, había cometido contra algunos vecinos.

Aunque hasta el momento no se dispone de mucha información que dé cuenta del proceder de este personaje, con la disponible es suficiente para perfilar el cúmulo de demandas que encabezaba, ya que él pertenecía a los Ávila de Ciénega Grande, despojados de las tierras y anexadas a las haciendas cercanas.

A eso se debe que sus enfrentamientos se centraran en contra de José Jacinto Carlos, dueño de la hacienda del Chacoaco, vecino de Jerez y de Zacatecas.

Desde el asalto a Ciudad García, en 1913, los ataques se dirigieron a dicho hacendado.
Con ese contexto, en esta edición se transcriben dos oficios enviados por Justo Ávila, en los que avisa lo sucedido.

El villista informó al general Pánfilo Natera que el ciudadano Marcos Barrios se presentó en el cuartel para reclamar la devolución de 94 reses y tres caballos; además, adjunta un texto en el que se describen varios atropellos ocurridos antes de la Revolución.

De esta forma se conoce que los agravios ya tenían muchos años de haber sucedido y, por lo mismo, es claro que los hacendados aprovecharon su poder para cometer injusticias contra la población.

Por otro lado, es evidente que la población no reclamó la justicia cuando sabía que no había leyes ni autoridad que defendieran a los afectados.

Hasta que fue claro y contundente el triunfo revolucionario, amén de los conflictos internos que se suscitarían al interior de las fuerzas constitucionalistas, la gente que había sufrido ofensas, vejaciones o maltratos se decidió a acudir.

En este contexto se desarrollaron las intensiones de expandir las superficies de las haciendas, muchas de ellas en Valparaíso fueron causa de los enfrentamientos entre hacendados y rancheros.

De hecho, los Ávila y los Bañuelos tuvieron esas causas para involucrarse en la Revolución desde el momento mismo del estallamiento armado.

Y para poder reivindicar las demandas de justicia por tierras, tuvieron que esperar a un personaje que encabezara la inconformidad nacional.

Puede verse que los rancheros que se vieron afectados por los hacendados hicieron demandas concretas.

Sirva este dado de ejemplo para conocer la forma en que esperaron el momento para incorporarse o para encargar a alguien la solución de las demandas. 

La carta de Justo Ávila
“Ciudadano gobernador y Comandante Militar del Estado, Zacatecas. Presente:

Con esta fecha se presentó en este Cuartel General el ciudadano Marcos Barrios reclamando la devolución de 94 reses y 3 caballos, basando su petición en el documento que tengo la honra de adjuntar a la presente.


Suplicando a ese Supremo Gobierno se sirva contestar lo que a bien tenga.

Constitución y Reformas, Jerez, Marzo 6 de 1915.

El General Justo Ávila.”

“Al público:
Pendientes algunas cuestiones sobre propiedad de terrenos entre la hacienda de Sauceda y varias de sus colindancias, han tenido lugar hechos que en parte conoce el público. Pero agitándose a la vez un negocio en cuya resolución debe influir de una manera directa el conocimiento de los mismos hechos, tenemos que hacer una narración aunque somera de ellos, a fin de que sean tomados en consideración por los señores Jueces.

Don José Campuzano tiene pretensiones de ser legítimo dueño, por su señora, de algunas tierras que en realidad pertenecen a sus vecinos, y con cuyo pretexto, en 8 de octubre de 1874 se llevaron por su orden 64 reses, conduciéndolas para la hacienda de Sauceda. Para devolverlas exigía un peso por cada una, pero como fuera notoriamente injusto este reclamo, se negaron sus dueños a su pago.

La injusticia no podía ser menos que conocida por el dueño Campuzano y tuvo que devolver parte de las reses, dejando 14 que aun pertenecen en su poder. Para hacerse el pago de los 64 pesos que reclama.

El 16 de diciembre del mismo año de 74, se llevaron los sirvientes de Sauceda tres bestias caballares, por nueva orden de don José Campuzano, e igualmente permanecen aún en su poder con el mismo pretexto sin que hayan bastado para que las devuelva las manifestaciones de la injusticia que envuelve semejantes atropellos ni el derecho legítimo de los que las reclaman como dueños.

El día 21 de julio próximo pasado, fue un verdadero asalto el que sufrió el rancho del Magueicito por los sirvientes de la hacienda de Sauceda. 3 hombres, la mayor parte de ellos montados y armados, sembrando con sus hechos el espanto entre las familias. No los contuvieron las súplicas de las mujeres ni el llanto de los niños, sino que con menosprecio de los gemidos y con mengua de la humanidad incendiaron los jacales, poniendo en peligro la vida de algunas personas.

No satisfecha con esto su barbarie, reunieron más de 80 reses de nuestra propiedad, con ellas destruyeron una labor de maíz y luego se las llevaron, permaneciendo, hasta la fecha, en poder de Campuzano.

Aún más: de los jacales incendiados desaparecieron 30 pesos en dinero y algunas prendas de ropa que por no haber quedado vestigios de su destrucción por el fuego, debe creerse fundadamente que fueron extraídas de una manera furtiva. Todo lo referido antes consta de autos en el Juzgado de Valparaíso.

Contémplese ahora el cuadro doloroso que representaría el rancho del Magueycito a la consternación y al terror que preocupaba a las familias, se añadió una cruel temperatura que se desarrolló en esos días, y a cuyas consecuencias quedaron expuestos los habitantes por los barbaros autores de aquellos hechos.

¿Quién, en vista de ellos y en medio del dolor, no prorrumpe en expresiones que puedan lastimar?

Estas fueron las razones que obligaron a los que suscriben a hacer público su manifestación de 12 de octubre de este año, porque actualmente se nos (borroso e ilegible)...

Zacatecas noviembre 11 de 1875. Bruno Barrios, F. Torres.
Es copia simple sacada de su original.”

*Cronista de Valparaíso y secretario de la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas




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