Saturday 10 de December de 2016

Llevamos 30 años esperando milagros

J. Luis Medina Lizalde      23 Feb 2014 22:00:04

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Como Elba Esther Gordillo, El Chapo Guzmán vivió su etapa de máximo poder en coincidencia con los dos sexenios de la alternancia panista; como Elba Esther Gordillo, concluye su ciclo recluido en la prisión; como Elba Esther Gordillo, será sustituido en el mando por personajes que administrarán la continuidad de lo que él representa.

El reacomodo que viene como consecuencia de la captura del delincuente mitificado por la revista Forbes tendrá impacto diferenciado en las distintas regiones, siendo Zacatecas, una vez más, territorio de repercusiones derivadas de la aprehensión de un capo de dimensiones que trascienden lo regional.

La otra ocasión se remonta a la detención de Miguel Félix Gallardo y sus principales lugartenientes, cuando el epicentro de la actividad criminal era Guadalajara. Durante el sexenio de Miguel de la Madrid, amplias porciones de las sierras zacatecanas fueron destinadas al cultivo de la marihuana, particularmente en los macizos serranos del sur y en Villa de Cos.


Historia sin provecho
La complacencia gubernamental con esa realidad fue manifiesta. En la carretera a Saltillo era frecuente advertir la labor de vigilancia de plantíos de parte del batallón asentado en lo que ahora es el Instituto Zacatecano de Cultura.

Fue en esa década de los 80 del siglo pasado cuando se produjeron dos sucesos que debieron prender las alarmas respecto a la creciente actividad delictiva de este tipo: uno, el ametrallamiento a mansalva de los oficiales de la Policía Federal, capitán Díaz Durán y teniente Javier Peña, en la gasolinera El Pilar, a la salida norte de la ciudad de Zacatecas y el desmantelamiento de un laboratorio de procesamiento de cocaína en El Orito, comunidad ahora conurbada con la capital.

Durante la época referida, los narcos contrataban amplios contingentes de hombres y mujeres de comunidades empobrecidas para la siembra, desarrollo y cosecha de la marihuana. Los narcos se dedicaban a los suyo, no practicaban la extorsión o el secuestro ni ejercían violencia contra la población civil.
La cárcel femenil de Cieneguillas se empezó a poblar con hermosas reclusas, el tránsito de la droga en llantas y compartimentos de doble fondo en vehículos lujosos en las carreteras corría a cargo, con harta frecuencia, de jóvenes enganchadas por las redes delictivas.

A esa etapa de desarrollo del crimen organizado corresponde el surgimiento de tres zacatecanos relevantes en el mundo del narcotráfico, el fresnillense Manuel Bracamontes, el jerezano Ramiro Mireles y Antonio Pérez, de Villa de Cos, los tres oficialmente muertos.

Decapitada la generación de jefes del narcotráfico surgidos de la Dirección Federal de Seguridad a la que perteneció el propio Félix Gallardo, Zacatecas continuó siendo escenario de las bandas criminales de alto calado.

Durante la década de los 90 sucedieron acontecimientos que dan cuenta del ascenso de criminalidad de ligas mayores, siendo los principales el aterrizaje de un avión de procedencia coolombiana en Sombrerete, Zacatecas, portador de 12 toneladas de cocaína que, al ser transportadas a Zacatecas, se redujeron a dos.

A ese episodio delictivo siguió la eliminación física de los jefes de los cuerpos federales asignados a Zacatecas y trasladados a otros puntos del país, donde fueron ejecutados. Otro episodio de alto impacto fue el extraño suicidio, en la explanada de la Bufa, de un alto jefe policiaco federal, que según la versión oficial, prefirió quitarse la vida al enterarse de su inminente detención. En esa década se produce una oleada de secuestros, siendo el más famoso el del padre de Los Temerarios, grupo musical fresnillense en pleno éxito; ocurre también el sangriento asalto a Soriana.

Cada década, peor que la anterior
En lo que va del siglo, el crimen organizado ha provocado que Zacatecas conozca el horror en todas sus presentaciones; el narcotráfico es tan solo una de sus actividades, ahora extorsionan, secuestran e incursionan en la trata de blancas. Hay disputa violenta de territorios y rutas, regiones del estado donde buena parte de sus habitantes le atribuyen su relativa tranquilidad a la presencia hegemónica del cártel de El Chapo y no precisamente se alegran de su detención.

En otros rumbos de la entidad dominados por sus rivales hay miedo, pero también penetración social de sanguinarios cárteles que reparten despensas y productos de primera necesidad en lugares de alta marginación.

La detención de El Chapo (pactada) no anticipa el final de la pesadilla del crimen organizado como la detención de Elba Esther Gordillo no implicó la derrota del sindicalismo corrupto. El camino es la construcción de una política pensada desde aquí por los de aquí, nutrida de las experiencias de los de allá y los de más allá.

Nos encontramos el jueves en El recreo.




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