Saturday 10 de December de 2016

Mi delito... dejarme llevar

Ivonne Nava García      26 Jul 2014 20:00:06

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En un municipio al norte del estado, un hombre de 65 años de edad y su sobrino de 28 años son acusados de haber cometido el delito de violación. Son aprehendidos y deben demostrar que son inocentes.

La víctima es una mujer de 45 años de edad, pero quien realiza de manera directa la denuncia es su padre. Él menciona que su hija padece de retraso mental y que los hombres que se la on no querían pagarle lo pactado y que por eso es violación.

Tomaban tranquilos
“Ese día mi sobrino y yo íbamos para la labor; en el camino nos tomamos una cerveza. En eso mi sobrino vio a la señora esta y la invitó a ir con nosotros. Primero, la mujer no quiso, pero luego de que mi sobrino compró los cigarros esta señora sí se subió. Nos dijo que si le pagaríamos, porque ella no tomaba cervezas y yo le dije que sí.

“No sabía a qué se refería. En el rancho sabemos que ella pide dinero. Cuando llegamos al rancho, mi sobrino nos dejó ahí en el mezquite. La señora esta se quitó la ropa, pero a mí me dio mucho asco porque andaba con la regla. Yo le dije ‘mejor vístete’. Ella se vistió, ahí nos quedamos platicando de cosas de ella.

“No pasó nada entre nosotros, ni nada que me avergüence ni nada que me tenga que arrepentir. Me platicó que un hermano le había golpeado a un hijo y que se lo habían quitado del DIF para llevárselo a un albergue de niños. También me dijo que el que había sido su marido la golpeaba.

“En eso estábamos cuando ya se regresó mi sobrino. Le dije a mi sobrino que necesitaba ir al servicio. Me alejé unos metros de ahí. Yo no sé qué pasaría entre ellos, pero no creo que algo porque mi sobrino está enfermo. Cuando regresé a donde estaban ellos, nos retiramos de la labor. La dejamos en el rancho y nos fuimos para nuestras casas.

“Luego nos mandó a llamar el papá de la señora que para arreglar lo que habíamos quedado de pagarle. Nos llamó a una oficina del delegado y ahí quería arreglar, pero no quiso arreglar porque mi sobrino se había tomado unas cervezas.

“De ahí nos demandó. Yo no la violé, ni siquiera tuve relaciones con ella porque me dio asco, andaba llena de sangre y olía muy mal”.

La compañía
“Ese día andábamos mi tío y yo tomando cervezas. Nos la encontramos ahí en el pueblo. Ella es conocida porque le gusta andar con los hombres y porque le gusta cobrar. Yo le dije a mi tío que si la invitábamos y él me dijo que sí. La alcancé, porque yo andaba en mi camioneta, yo iba manejando y me le emparejé. Le dije, pero de primero no me hizo caso, luego la volví a alcanzar y ya se quiso subir.

“Yo me bajé para que ella se subiera. Se sentó en medio de mi tío y de mí. Luego me preguntó que qué andábamos tomando, yo le dije que cervezas y ella me dijo que no tomaba, que si nada más iba a ser así o si le íbamos a dar algo. Ella se refería a dinero, mi tío le dijo que sí le íbamos a dar.
“Yo le di a la troca con rumbo para el monte. A mi tío y a la señora los bajé en un árbol. Yo me fui un rato más para arriba. Ahí me estuve como unas dos horas acostado, escuchando música y me regresé por ellos. Luego se subieron a la camioneta”.

Mutuo acuerdo
“Esta señora empezó a ‘ladillarme’, me decía que si ya me pegaban porque me había robado a mi novia. Me empezó a decir que si ya no se me paraba, yo le dije que sí se me paraba, que le tentara y ella me empezó a agarrar, entonces yo detuve la troca y nos bajamos. Ahí tuvimos relaciones sexuales. Cuando acabamos, nos volvimos a subir a la camioneta.

“Ya cuando llegamos al rancho, nos dijo que si le íbamos a pagar y mi tío le dijo que sí, que más tarde porque no traíamos dinero. Mi tío le dijo que le iba a dar 100 pesos. Se bajó y nos fuimos”.

El pago
“Unos días después nos mandó llamar el juez que para que arregláramos un asunto, fuimos. Ese día yo me había tomado unas cervezas. Para cuando llegamos, ahí estaba el papá de la señora. Como me olió a cervezas, ya no quiso arreglar. Él quería que le diéramos 100 pesos y un costal de frijol, pero no quiso arreglar.

“Fuimos al día siguiente, pero el papá de la señora no llegó. A la señora ya no la volvimos a ver. A la semana de eso, más o menos, me casé. Yo andaba normal en el rancho hasta que me detuvieron.

“Yo no le hice a ella nada a fuerzas. Ella quiso, estaba de acuerdo y ella a eso se dedica en varios ranchos. A veces está aquí, luego se va a otro rancho y así se la lleva. Dicen que está loca, pero no es verdad, ella a veces cuidaba a una señora que sí estaba enferma”.


La versión de ella
“Las cosas pasaron así: desde hace mucho que mi marido me dejó porque ya no me quiso. Me decía muchas cosas muy malas, de mí y de mi cuerpo. Me pegaba mucho porque él me salió muy tomador.

“Tuvimos dos hijos. Uno se me murió de fiebre y de la neumonía cuando estaba chiquito. El otro me lo quitó el DIF porque mi hermano lo golpeó y dijeron que yo no estaba bien para cuidarlo. A mi hermano lo mandaron a la cárcel.

“Lo que yo quería era conseguirme a otro marido para que me diera para la comida, pero los hombres nada más me buscaban para eso porque sabían que estaba dejada.

“Cuando yo miré eso, pensé que mejor que me dieran algo de ayuda. Por eso les empecé a pedir para comer y me daban de a 100 pesos. Yo me iba hasta Durango para poder buscar más hombres”.
La violación

“Ese día me dijo mi papá que no me tardara, nada más fui a traer el nixtamal para ponerme a tortear. Iba por la tienda cuando vi al ‘chacal’ que iba en su troca. Me alcanzó y me dijo que si no quería ir a dar una vuelta al potrero. No le hice caso, pero él me seguía con la camioneta.

“Nos fuimos para el monte y como el todavía no tenía mujer, yo pienso que traía ganas. El más viejo como que no quiso, pero el otro sí. Ya habíamos arreglado que me iban a pagar 100 pesos.

“No me los dieron cuando me regresaron, pero si ellos no me pagaban, era como a fuerzas.

“Mi papá se enojó mucho porque me tardé y me dijo que íbamos a ir al doctor. De ahí anduvimos buscando a los que me on para cobrarles los 100 pesos y de ahí los mandó llamar mi papá para que pagaran con un juez.

“Él dijo que como no pagaron, que era a fuerzas y que los iba a meter a la cárcel. Ellos dicen que no hicieron nada conmigo, pero sí pasó. Lo que no quisieron fue arreglar para que pagaran con el costal de frijol y los 100 pesos”.

¿Vida fácil o única salida?
Entre los rasgos más sobresalientes que puede presentar una mujer que utiliza su cuerpo para obtener dinero se observan cierta limitación intelectual, inestabilidad emocional, inconstancia y abulia laboral, proclividad al desorden financiero, conductas irreflexivas superficiales y transgresoras.

También tienen tendencia a la diversión y aturdimiento en una supuesta vida dedicada a pasarla bien, que contrasta con el pesimismo y desesperanza con que vivencia su futuro.

Además, hay falta de discernimiento entre lo verdadero y lo falso, tienen un espíritu aventurero irreflexivo sin medir las consecuencias, así como cierta ingenuidad y credulidad en las promesas de terceros.

Sin embargo también existen factores sociales determinantes que impulsan esta conducta, como la ausencia de un soporte material, moral, afectivo y social como un importante factor en cualquier nivel de prostitución.

La soledad familiar y las dificultades económicas y habitualmente el estar relacionadas con parejas indiferentes, sin trabajo, abúlicos que toleran pasivamente su actividad prostituida.




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