Tuesday 06 de December de 2016

Lo contemporáneo y la historia

Eric Nava Muñoz.      14 Nov 2013 22:00:06

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12 mil sacos de carbón, de Marcel Duchamp (1938), incluida en Manifesta 9. (Cortesía)
12 mil sacos de carbón, de Marcel Duchamp (1938), incluida en Manifesta 9. (Cortesía)
En su texto El hongo de lo contemporáneo, Cuauhtémoc Medina, curador de la bienal Manifesta 9, analiza las dificultades que encierra el término “arte contemporáneo”. El artículo fue publicado en la revista especializada en curaduría de la bienal.

Comienza por establecer que las categorías cronológicas del arte son por sí mismas problemáticas, en tanto que es imposible que determinen fechas exactas para señalar, por ejemplo, el nacimiento del impresionismo o del arte pop.

Estas categorías terminan por operar más como campos de batalla en los que se decide el significado o razón de existir del arte que como definiciones precisas de las formas de hacer éste.

Este es el caso de “lo contemporáneo”. En el mundo del arte, no se utiliza como un adjetivo para describir lo actual, lo presente, sino para designar una narración que articula distintos puntos de vista sobre la cultura, originados tanto en el campo del arte como en otras disciplinas.

Sin embargo, la gran paradoja de esta etiqueta temporal ocurre precisamente cuando se trata de convertirla en un periodo histórico: ¿cuándo inició el arte contemporáneo?

Dependiendo de la fuente, la fecha varía, pero casi todas coinciden en señalar la década de los años 60 del siglo pasado. En palabras de Medina, lo contemporáneo se vuelve cada vez más canoso, un adulto mayor.

A esto debemos sumar la tendencia, una moda casi, de revisar el papel de las instituciones y el mercado en la producción y exhibición de arte, así como los movimientos que ha sido ignorados, particularmente en las “periferias” culturales.

Véase el ejemplo de la exposición, curada por el propio Medina y Oliver Debroise, La era de la discrepancia, que se propuso recuperar los movimientos artísticos que fueron marginados de la historia oficial del arte mexicano.

¿Es el arte contemporáneo un asunto del pasado? Quienes creen que la producción actual es pura apariencia y repetición responderán indudablemente que sí. Que este mirar al pasado es sólo una preocupación por encontrar referentes para justificar lo injustificable.

Pero también podemos verlo de otra manera. La revisión crítica de la historia del arte, y particularmente de las obras y momentos que han servido de referentes a la producción contemporánea, nos permiten darle nuevas capas de significado a esas obras.

Se pone en duda la narrativa oficial. Los grandes mitos que sirven de soporte cultural al poder político en turno, y a los propios artistas, caen por su propio peso.

Gracias a la distancia temporal, a esta mirada con la que redescubrimos otras obras, otras narrativas, es posible colocarnos frente a la historia y tener un diálogo con ella. Así, se hace posible una producción artística que se cuestione cuál es su papel frente al espectador actual, cuál es su lugar en esa narrativa que es la historia del arte.
 




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